La 2nda Cumbre de Energía, un evento que reúne a líderes del sector energético internacional organizado por Cumbres HUB, abrió un espacio de diálogo entre autoridades, especialistas, empresas y academia para analizar los retos que enfrenta el sistema eléctrico nacional.
En el primer conversatorio, “Electricidad para un presente y futuro de demanda creciente”, los participantes coincidieron en que el crecimiento de la demanda exige fortalecer la planeación, impulsar inversiones, ampliar la infraestructura y consolidar la coordinación entre todos los actores del sector.
Planeación y certeza para responder a la demanda
Al moderar el panel, Leonardo Beltrán planteó que México enfrenta una meta ambiciosa para incrementar su capacidad instalada hacia 2030 y advirtió que el desafío ya no consiste solo en definir proyectos, sino en acelerar su ejecución. El especialista señaló que el país deberá incorporar nueva infraestructura eléctrica en un periodo reducido, mientras enfrenta tiempos de suministro para equipos estratégicos como cables, transformadores y turbinas.
Desde la perspectiva legislativa, la senadora Olga Patricia Sosa Ruiz, secretaria de la Comisión de Energía del Senado, afirmó:
“La electricidad ya no es solo un servicio público, es la infraestructura que sostiene la industria, la economía digital, la inteligencia artificial, la movilidad eléctrica y sobre todo la calidad de vida de millones de personas”.
Asimismo, sostuvo que la justicia energética significa garantizar un suministro confiable y de calidad para toda la población y destacó que el nuevo marco jurídico fortalece la planeación del sistema eléctrico y brinda mayor certidumbre para la inversión complementaria.
La ejecución exige nuevas formas de colaboración
Para Javier García Bejos, director general de Fénix Energía, el cambio más relevante del nuevo modelo consiste en la relación entre el Estado y la iniciativa privada. “Hoy escuchar al subsecretario decir la palabra socios me parece que da una llave importante”, afirmó, al explicar que la complementariedad entre inversión pública y privada abre una oportunidad para acelerar los proyectos. Añadió que el país cuenta con diagnósticos suficientes y que el siguiente paso consiste en convertir esa planeación en obras viables mediante mecanismos de financiamiento y una distribución adecuada de riesgos.
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Desde el ámbito estatal, Daniel Sada González, director general de la Agencia Estatal de Energías Renovables de Nuevo León, aseguró que la comunicación entre los gobiernos estatales y las instituciones federales representa uno de los principales factores para responder al crecimiento de la demanda eléctrica.
Explicó que la planeación desde los estados permite anticipar necesidades, coordinar proyectos y fortalecer la eficiencia energética, al tiempo que llamó a cuidar la infraestructura existente mientras aumenta la capacidad de generación. En la misma línea, Enrique Rubio, director general de la Agencia de Energía de Jalisco, destacó que los estados pueden aportar diagnósticos, propuestas y acompañamiento técnico para que los proyectos incorporen criterios sociales, ambientales y de desarrollo regional desde las primeras etapas.
La transición energética también impulsa desarrollo humano
La dimensión internacional llegó de la mano de Silvia Morimoto, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, quien afirmó que hablar del nuevo modelo energético “no es únicamente hablar de infraestructura, megawatts o redes de transmisión, es sobre todo hablar sobre el desarrollo humano”. Explicó que la energía conecta el crecimiento económico, la equidad social y la sostenibilidad ambiental, por lo que una transición energética solo tendrá éxito si garantiza beneficios para toda la población.
Durante el intercambio, las intervenciones convergieron en un mismo objetivo: acelerar la transformación del sistema eléctrico sin perder de vista la justicia energética, la certidumbre regulatoria, la inversión, la innovación y el trabajo conjunto entre los distintos niveles de gobierno, el sector privado, la academia y los organismos internacionales. Más que identificar desafíos, el primer conversatorio de la Cumbre de Energía colocó sobre la mesa propuestas para convertir la creciente demanda eléctrica en una oportunidad para fortalecer la competitividad y el desarrollo del país.
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