La energía solar avanzó en Suiza con un modelo que utilizó un lago alpino como plataforma para generar electricidad. Este sistema instaló 2,240 metros cuadrados de paneles sobre el agua, con un diseño que permitió su adaptación a los cambios estacionales del nivel del embalse y a condiciones extremas.
Innovación solar en condiciones alpinas
El proyecto se ubicó en el lago Lac des Toules, a 1,810 metros de altitud, donde la radiación solar y el reflejo de la nieve elevaron el rendimiento energético. Este entorno permitió que la energía solar alcanzara niveles superiores frente a instalaciones en zonas bajas.
La planta enfrentó temperaturas de hasta -30 °C, vientos intensos y capas de hielo, lo que exigió una estructura flotante resistente. El sistema utilizó materiales como aluminio y flotadores de alta densidad para asegurar estabilidad y operación continua.
Dinámica flotante y adaptación estacional
Durante seis meses, los paneles solares permanecieron apoyados en el fondo del lago cuando el nivel del agua descendió en invierno. Posteriormente, con el aumento del nivel, la estructura volvió a flotar de forma automática.
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Este comportamiento permitió que la energía solar mantuviera producción constante sin requerir desmontaje. El diseño consideró variaciones naturales del embalse, lo que facilitó una operación flexible y eficiente a lo largo del año.
Eficiencia energética y potencial global
La instalación logró una producción hasta 30% mayor respecto a sistemas tradicionales gracias al efecto del albedo de la nieve y las bajas temperaturas. Este resultado posicionó a la energía solar flotante como una alternativa viable en regiones de alta montaña.
El proyecto abrió nuevas rutas para el uso dual de infraestructura hídrica y generación eléctrica, con perspectivas de expansión hacia superficies más amplias. Así, la energía solar consolidó un modelo replicable en contextos donde el espacio terrestre limita el desarrollo energético.




