La energía mareomotriz gana relevancia gracias al proyecto MeyGen, en Escocia, donde turbinas instaladas sobre bloques de hormigón de 1,450 toneladas aprovechan la fuerza de las corrientes del mar del Norte para generar electricidad. La iniciativa busca demostrar que esta tecnología puede ofrecer una fuente de energía previsible y confiable incluso en uno de los entornos marinos más exigentes del mundo.
Un sistema que desafía las corrientes marinas
El complejo se ubica en el canal de Pentland Firth, entre la costa escocesa y la isla de Stroma, donde enormes volúmenes de agua circulan cada día entre el mar del Norte y el océano Atlántico. En ese punto operan cuatro turbinas de 1.5 megavatios, con una capacidad total de 6 megavatios y una producción superior a 84 gigavatios hora desde 2018, cifra que representa más del 90% de la generación mareomotriz del Reino Unido.
Cada turbina se apoya sobre una base de gravedad de 1,450 toneladas que permanece fija por su propio peso, lo que evita perforaciones en el lecho marino. La estructura soporta corrientes de hasta 10 nudos, mientras un cable submarino transporta la electricidad hacia tierra para su integración a la red eléctrica mediante un convertidor de ABB.
Durabilidad como factor para la competitividad
Uno de los principales retos de la energía mareomotriz consiste en mantener la operación de los equipos bajo el agua durante largos periodos. La exposición constante al agua salada, la corrosión, los organismos marinos y la intensidad de las corrientes incrementan la complejidad de cualquier intervención técnica.
El proyecto alcanzó un avance relevante cuando la turbina TTG 3 acumuló siete años de operación sin mantenimiento. Durante las labores recientes, Ampeak Energy y Proteus Marine Renewables solo intervinieron tres de las cuatro unidades, mientras que el proveedor SKF ya había destacado que ese sistema superó seis años sin mantenimiento no planificado, un resultado que fortalece la confianza en la tecnología.
El siguiente paso para la energía mareomotriz
Proteus Marine Renewables considera que el desempeño del proyecto confirma la viabilidad comercial de las turbinas instaladas sobre el fondo marino. A diferencia de otras fuentes renovables, las mareas permiten prever la generación eléctrica con años de anticipación, una característica que aporta estabilidad al suministro energético.
Aunque MeyGen opera como proyecto piloto, la concesión del sitio permite alcanzar hasta 398 megavatios de capacidad instalada. Además, la empresa cuenta con contratos para desarrollar 59 megavatios adicionales entre 2027 y 2029, mientras analiza oportunidades de expansión en mercados como Japón, Francia y Alaska, con el objetivo de extender el alcance de la energía mareomotriz a mayor escala.




