La energía solar flotante acaba de superar uno de sus mayores desafíos: el invierno extremo. Un equipo de investigadores de Canadá desarrolló un sistema con espuma de polietileno y burbujas de aire que permite producir electricidad incluso cuando los estanques permanecen congelados; además, mejora la eficiencia y reduce el impacto ambiental.
Espuma que protege y genera más energía
Los investigadores de la Universidad de Western Ontario reemplazaron los tradicionales pontones de plástico por bloques de espuma de polietileno de alta densidad; sobre ellos colocaron paneles solares flexibles que flotan apenas un centímetro sobre el agua. Esta configuración mantiene los módulos más frescos y eleva su rendimiento energético.
El prototipo de 7 kW se instaló en un estanque artificial de Ontario con 40 paneles orientados hacia el sur. Gracias al efecto de refrigeración natural del agua, la tecnología solar produjo más electricidad de la que generan los sistemas flotantes convencionales.
Burbujas de aire contra el invierno canadiense
El gran desafío era el hielo, cuando el estanque se congela, la expansión de la superficie puede destruir las estructuras flotantes. Para evitarlo, el equipo instaló un sistema de burbujas de aire en el fondo del estanque que impulsa agua más cálida hacia la superficie y mantiene un área libre de hielo alrededor de los paneles.
Durante todo el invierno, el mecanismo evitó daños y consumió apenas el 0,02 % de la energía total producida. Así, el sistema se protege casi sin afectar su desempeño y demuestra que la energía solar flotante puede operar en climas extremos.
Menor impacto ambiental y nuevas oportunidades
Las pruebas arrojaron resultados alentadores, en un año el sistema produjo 7,7 MWh de electricidad, un 2,7 % más de lo previsto. Además, la cobertura sobre el agua reduce la evaporación y permite ahorrar cientos de metros cúbicos al año, un beneficio relevante para regiones que enfrentan sequías.
El estudio también reveló una menor huella de carbono, ya que la espuma de polietileno requiere menos recursos para su fabricación y transporte. Aunque los investigadores aún buscan soluciones para la acumulación de algas y nieve, esta innovación abre una nueva etapa para la energía solar flotante en países de clima frío y en comunidades remotas que necesitan alternativas limpias y eficientes.




