China refuerza su estrategia de petróleo y gas con una meta de 440 millones de toneladas equivalentes hacia 2030, en un contexto donde la seguridad energética define decisiones clave. El plan incluye expansión de infraestructura, mayor almacenamiento y un sistema moderno que equilibre oferta interna con desarrollo bajo en carbono.
Expansión de infraestructura energética nacional
El país proyecta la construcción de 20.000 kilómetros adicionales de oleoductos, con lo que alcanzará una red total de 220.000 kilómetros. Esta apuesta fortalece la distribución interna de petróleo y gas en regiones clave.
La Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y la Administración Nacional de Energía fijan este objetivo dentro del XV Plan Quinquenal. La medida busca estabilidad en el suministro frente a un entorno geopolítico complejo.
Capacidad de almacenamiento y suministro estratégico
China elevará la capacidad de almacenamiento de gas natural por encima del 13% del consumo nacional. A la par, las terminales de gas natural licuado alcanzarán una capacidad de recepción de 200 millones de toneladas anuales.
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El sistema también contempla una capacidad de importación terrestre de gas de 114.000 millones de metros cúbicos al año. Este enfoque refuerza la resiliencia del sistema energético con base en petróleo y gas.
Innovación tecnológica y desarrollo bajo en carbono
El plan incorpora un aumento en la inyección de CO₂ hasta 10 millones de toneladas anuales mediante captura y almacenamiento. Esta medida vincula el crecimiento del petróleo con metas ambientales.
Para 2026, el sector prepara una nueva campaña de exploración, con inversión sostenida y producción de petróleo por encima de 200 millones de toneladas. La política energética del país consolida así su enfoque en autosuficiencia y estabilidad.




