La transformación de los sistemas alimentarios dejó de ser un debate técnico para convertirse en un reto estructural que atravesó energía, instituciones y política pública.
En el marco de WESS 2026, el panel “Gobernanza y transformación”, moderado por Roberto Trad, director del Instituto de Comunicación Estratégica, reunió a liderazgos del ámbito legislativo, jurídico y social para analizar cómo la acción del Estado definió la viabilidad de avanzar hacia el objetivo de Hambre Cero.
La discusión evidenció que la seguridad alimentaria depende directamente de la infraestructura energética. La senadora Beatriz Robles Gutiérrez, presidenta de la Comisión de Energía del Senado de la República, explicó que los sistemas alimentarios no pueden entenderse sin considerar los procesos de transformación, transporte y conservación.
“La energía es un tema de seguridad nacional”, afirmó, al advertir que la dependencia del gas natural importado obliga a acelerar la transición energética. Asimismo, subrayó que no se puede pensar en la producción de alimentos sin considerar cómo se transforman, transportan y conservan; integrando la relación directa entre energía y seguridad alimentaria.
Instituciones y políticas: el verdadero reto de Hambre Cero
Desde el ámbito jurídico, Magda Zulema Mosri Gutiérrez, magistrada de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, planteó que el problema alimentario no reside en la producción, sino en la estructura institucional. Señaló que la falta de coordinación entre dependencias, la fragmentación de políticas y las fallas en su ejecución limitan el impacto de cualquier estrategia pública.
“No es un problema de comida, es un problema de instituciones, de políticas y de incentivos”, sostuvo.
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Añadió que si no hay condiciones institucionales, ninguna política pública va a funcionar; enfatizando que el desafío central radicó en llevar las leyes a resultados concretos.
Gobernanza territorial y articulación política
El panel incorporó también la perspectiva legislativa y territorial con la participación de Luz María Hernández, presidenta del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en el Estado de México; y Miriam Saldaña Cháirez, diputada del Congreso de la Ciudad de México, quienes formaron parte del análisis sobre la necesidad de articular políticas públicas con las realidades sociales y locales.
Durante el diálogo se reforzó que la gobernanza efectiva no depende únicamente del diseño normativo, sino de la coordinación entre niveles de gobierno, la implementación en territorio y la inclusión de sectores históricamente rezagados en la toma de decisiones.
Innovación, clima y política pública en el ámbito global
El enfoque internacional aportó una dimensión operativa. Sharon Fritofsky, presidenta del grupo G100 para Hambre Cero en California, expuso que incluso en economías desarrolladas persisten desafíos relevantes, al señalar que una de cada cinco personas en ese estado enfrenta inseguridad alimentaria.
Destacó que la innovación tecnológica y la electrificación agrícola se consolidan como herramientas clave, mientras que fenómenos como incendios y sequías afectan directamente la producción. Asimismo, subrayó que la continuidad de las políticas públicas resulta esencial para sostener resultados en el tiempo.
El panel concluyó que la transformación hacia sistemas resilientes depende menos de la disponibilidad de recursos y más de la capacidad institucional para coordinar, ejecutar y sostener políticas efectivas. En ese contexto, la gobernanza se consolida como el eje que articula energía, territorio y desarrollo; dejando abierta una pregunta clave: ¿pueden los Estados adaptarse con la velocidad que exige la seguridad alimentaria global?
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