México y Francia suscribieron una Declaración de Intención para la Cooperación en Favor de la Transición Energética, acuerdo que busca impulsar el desarrollo de energías renovables, promover la descarbonización de la economía; mejorar la eficiencia energética y fomentar la innovación tecnológica en el sector. La iniciativa marca una nueva etapa en la colaboración entre ambas naciones, en un contexto donde la transformación del sistema energético se ha convertido en una prioridad global.
La firma del documento estuvo encabezada por el subsecretario de Planeación y Transición Energética de la Secretaría de Energía (Sener), Jorge Islas Samperio, y la embajadora de Francia en México, Delphine Borione. El acuerdo se inscribe además en el marco de los 200 años de relaciones diplomáticas entre ambos países y busca establecer una hoja de ruta para compartir experiencias, conocimientos técnicos y mejores prácticas en materia de política energética.
Uno de los principales objetivos de esta cooperación será fortalecer el desarrollo de proyectos relacionados con las energías limpias y acelerar la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Para ello, ambas naciones trabajarán en el intercambio de experiencias sobre gobernanza energética, planeación estratégica y mecanismos regulatorios que permitan avanzar hacia una economía con menores emisiones de carbono sin comprometer la seguridad y confiabilidad del suministro energético.
La colaboración también contempla el impulso a la eficiencia energética como uno de los pilares de la transición. Francia compartirá parte de su experiencia en la implementación de políticas públicas orientadas al uso eficiente de la energía, la modernización industrial y la integración de tecnologías limpias, mientras que México buscará adaptar estas buenas prácticas a las necesidades de su sistema energético y de su aparato productivo.
Otro componente relevante del acuerdo será la promoción de la innovación y el desarrollo tecnológico. La declaración abre la posibilidad de establecer proyectos conjuntos de investigación y desarrollo entre instituciones, centros tecnológicos y empresas de ambos países, con el objetivo de acelerar la adopción de soluciones que contribuyan a la descarbonización de sectores estratégicos de la economía y fortalezcan la competitividad industrial.
La cooperación con Francia adquiere especial importancia debido a la experiencia del país europeo en la gestión de sistemas energéticos complejos y en la implementación de políticas de transición energética. El intercambio técnico permitirá a México conocer modelos de planeación, mecanismos regulatorios y estrategias para integrar tecnologías de bajas emisiones, así como fortalecer las capacidades institucionales para diseñar políticas públicas orientadas a un desarrollo energético más sostenible.
Especialistas consideran que este tipo de alianzas internacionales también contribuirá a facilitar la modernización de la industria nacional, ya que la adopción de estándares más elevados de eficiencia energética y sostenibilidad puede fortalecer la competitividad de las empresas mexicanas frente a mercados que exigen cada vez mayores criterios ambientales en sus cadenas de suministro. Asimismo, la cooperación podría generar nuevas oportunidades para la transferencia de tecnología y el desarrollo de infraestructura vinculada con la transición energética.
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