El empresario mexicano Carlos Slim volvió a colocar a Petróleos Mexicanos (Pemex) en el centro de la discusión nacional. Durante su conferencia anual, el empresario aseguró que la situación de la petrolera representa actualmente “el problema más importante del país”; al tiempo que anunció inversiones por alrededor de 5 mil millones de dólares para este año en sectores estratégicos como infraestructura, energía y telecomunicaciones.
Las declaraciones del presidente honorario de Grupo Carso se dan en un momento complejo para Pemex, cuya producción petrolera se mantiene lejos de los niveles históricos que alguna vez posicionaron al país entre los principales productores del mundo. Actualmente, la empresa estatal produce alrededor de 1.6 millones de barriles diarios (b/d), una cifra distante de los más de 3 millones de barriles que el país alcanzó durante la década de los 2000.
El reto en torno a la producción de hidrocarburos
Para Slim, el reto energético nacional pasa necesariamente por recuperar la capacidad productiva de Pemex. El empresario respaldó la meta planteada por el Gobierno federal de alcanzar una producción cercana a 1.8 millones b/d, aunque consideró que el objetivo debe ir más allá si México quiere fortalecer su seguridad energética y mejorar sus finanzas públicas.
La postura del magnate también refleja una visión pragmática sobre el papel que la industria petrolera sigue teniendo en la economía mexicana. Aunque el discurso global se concentra cada vez más en transición energética, energías renovables y descarbonización, Slim considera que el petróleo continuará siendo un componente esencial para el desarrollo económico y la estabilidad financiera del país durante los próximos años.
En paralelo a sus críticas sobre la situación de Pemex, el empresario anunció una nueva etapa de inversiones por parte de Grupo Carso. Los recursos estarán dirigidos principalmente a proyectos de infraestructura, desarrollo energético, refinamiento de gas, carreteras y otras obras estratégicas. Slim aseguró que el plan de inversión originalmente previsto fue ampliado ante las oportunidades que observa en México.
El anuncio también fue interpretado como un respaldo a la política económica de la presidenta Claudia Sheinbaum y a los incentivos incluidos dentro del llamado “Plan México”, estrategia con la que el gobierno busca acelerar inversiones privadas mediante facilidades regulatorias y estímulos fiscales para proyectos considerados prioritarios. Slim destacó que el país mantiene oportunidades importantes de crecimiento pese al pesimismo que prevalece en algunos sectores económicos.
Zama y Macavil
El campo Zama (recursos por alrededor de 750 millones de barriles equivalentes y una capacidad operativa cercana a 180 mil b/d) se ha convertido en uno de los activos estratégicos más relevantes donde coinciden los intereses de Carlos Slim y Pemex. Mediante su firma Zamajal, el empresario mexicano consolidó una participación de 17.84% en el proyecto, luego de concretar a inicios de mayo la compra de un 5% adicional que pertenecía a Harbour Energy; fortaleciendo así su presencia dentro de uno de los desarrollos petroleros más importantes del país.
En la estructura accionaria actual del campo Zama, Harbour Energy conserva una participación de 27.26%, mientras que Talos Energy mantiene 4.47%. Pemex, por su parte, continúa como el socio mayoritario y operador dominante del proyecto, al concentrar el 50.43% de la participación total. En ese mismo entorno de asociaciones estratégicas y contratos compartidos, en febrero pasado se formalizó la entrega del campo Macavil a GSM Bronco, empresa subsidiaria de Grupo Carso.
No todo es rentabilidad
Sin embargo, el empresario también dejó claro que no todos los proyectos energéticos son viables desde una perspectiva financiera y operativa. Uno de los ejemplos fue el proyecto Lakach, un yacimiento de gas natural en aguas profundas del Golfo de México desarrollado junto con Pemex, al que calificó como “irracional” debido a los altos costos y complejidades técnicas que implica su explotación. Slim incluso sugirió que existen alternativas terrestres más eficientes para acceder al mismo recurso energético.
Las declaraciones sobre Lakach reflejan uno de los dilemas más importantes para el futuro energético del país: cómo incrementar producción sin comprometer rentabilidad, sostenibilidad financiera y capacidad tecnológica. Pemex enfrenta actualmente elevados niveles de deuda, presión operativa y la necesidad de mantener inversiones constantes para sostener su producción, mientras el gobierno impulsa una estrategia de soberanía energética.
Así, en tanto el país avanza entre la necesidad de fortalecer su producción petrolera y las presiones internacionales hacia la transición energética, el debate planteado por Slim vuelve a abrir preguntas fundamentales sobre el futuro de Pemex; el papel de la inversión privada y la estrategia energética que definirá el rumbo económico del país en los próximos años.
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