La inflación suma un nuevo factor de presión a partir del fuerte crecimiento de la inteligencia artificial. La inversión en centros de datos impulsa el alza en el precio de chips, computadoras y electricidad, un escenario que mantiene la atención de la Reserva Federal de Estados Unidos y abre la posibilidad de nuevas alzas en las tasas de interés durante este año.
La IA impulsa el alza en equipos tecnológicos
La inversión en infraestructura para inteligencia artificial supera las previsiones y concentra una demanda sin precedente de semiconductores y componentes especializados. Solo Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft destinan cerca de 720 mil millones de dólares este año para ampliar su capacidad de centros de datos.
La menor disponibilidad de chips eleva el costo de laptops, teléfonos inteligentes, consolas de videojuegos y computadoras. Apple, Microsoft, Sony, Dell y HP ya aplican incrementos en varios de sus productos, mientras analistas anticipan nuevos ajustes en dispositivos como el iPhone.
Reserva Federal vigila el efecto sobre la inflación
Economistas estiman que el gasto en inteligencia artificial podría añadir cerca de medio punto porcentual a la inflación subyacente hacia finales del año. Aunque el impacto luce menor al registrado entre 2021 y 2023, el comportamiento de los precios mantiene preocupación entre las autoridades monetarias.
Funcionarios de la Reserva Federal consideran que una demanda superior a la oferta de equipos tecnológicos puede generar presiones más persistentes. Si ese escenario continúa, el banco central podría optar por elevar su tasa de referencia, con efectos sobre créditos, hipotecas y financiamiento empresarial.
Electricidad, el desafío que permanece
La expansión de los centros de datos también incrementa el consumo de electricidad y obliga a las empresas de servicios públicos a ampliar su capacidad. Ese proceso representa una inversión elevada que termina por reflejarse en las tarifas para hogares y empresas.
Especialistas consideran que el costo de los chips puede estabilizarse en los próximos años, pero prevén que la demanda eléctrica asociada con la inteligencia artificial mantenga presión sobre los precios hasta 2028 o incluso después. Para la economía estadounidense, la relación entre tecnología e inflación se perfila como uno de los principales desafíos para la política monetaria en el corto y mediano plazo.




