La fotosíntesis artificial da un paso hacia nuevas opciones para producir combustible limpio a partir de luz solar, agua y dióxido de carbono. Investigadores de la Universidad Metropolitana de Osaka desarrollaron un sistema que elimina baterías y circuitos electrónicos para regular el flujo eléctrico, con una arquitectura más sencilla y un menor costo de fabricación.
Un sistema que ajusta su rendimiento con la luz
El equipo encabezado por Yasuo Matsubara y Yutaka Amao rediseñó el electrolizador e incorporó un electrolito sólido que permite que el dispositivo adapte su funcionamiento a los cambios en la intensidad de la radiación solar. Gracias a este diseño, el sistema mantiene un aprovechamiento eficiente de la energía sin recurrir a conversores externos ni equipos de control adicionales.
La regulación ocurre mediante un proceso químico que responde al aumento de temperatura. Cuando la luz solar incrementa, la resistencia eléctrica disminuye y facilita el paso de la corriente, lo que favorece la producción continua de combustible incluso ante variaciones climáticas como el paso de nubes.
Ácido fórmico abre nuevas opciones para almacenar energía
El principal resultado de esta fotosíntesis artificial es la generación de ácido fórmico, un compuesto líquido que permite almacenar la energía captada de forma segura y transportarla sin las exigencias de infraestructura que requiere el hidrógeno gaseoso. Esta característica amplía las posibilidades para su aplicación en distintos sectores.
Entre los usos potenciales destacan la alimentación de pilas para vehículos, la producción de fertilizantes y procesos con menor impacto ambiental en la industria textil. Además, el respaldo de Iida Group Holdings impulsa el desarrollo del proyecto hacia aplicaciones comerciales con el objetivo de avanzar en la neutralidad de carbono.
Pruebas respaldan el potencial de la tecnología
El dispositivo mostró su funcionamiento durante una demostración previa a la Expo Osaka 2025, donde produjo suficiente combustible a partir del dióxido de carbono presente en el ambiente para operar un pequeño sistema funcional. Los investigadores señalaron que el equipo mantuvo un flujo eléctrico estable a lo largo del día, aun con cambios en la intensidad de la luz solar.
Los resultados también aparecen en la revista científica EES Solar, donde Yasuo Matsubara, Hinako Kawakami, Yasuhito Kajita y Yutaka Amao describen el funcionamiento del sistema y destacan que la integración química reduce costos operativos sin afectar el desempeño. La propuesta también ofrece una alternativa frente al aumento en el costo del litio, al prescindir de baterías y utilizar agua, dióxido de carbono y luz solar para generar combustible.




