La tecnología se convierte en uno de los temas más polémicos de la Copa del Mundo 2026. El uso del Árbitro Asistente de Video (VAR), los sensores en el balón y la ampliación de las facultades de revisión colocan a la FIFA en el centro del debate, donde entrenadores, jugadores y aficionados cuestionan si estas herramientas fortalecen la justicia deportiva o generan nuevas controversias.
El VAR concentra las principales controversias
Las decisiones arbitrales marcan buena parte de la conversación durante el torneo. La expulsión del delantero estadounidense Folarin Balogun, que incluso motivó la intervención pública del presidente Donald Trump, y el gol anulado a Egipto frente a Argentina alimentan las críticas sobre la aplicación del VAR y su influencia en el desarrollo de los encuentros.
El seleccionador egipcio Hossam Hassan expresó su inconformidad tras la eliminación de su equipo, al considerar que algunas acciones reciben revisión y otras no. Las acusaciones de inconsistencia también dan paso a teorías sobre un supuesto trato preferencial hacia determinados equipos, lo que incrementa el debate alrededor de la tecnología arbitral.
La FIFA respalda la expansión del sistema
El presidente del comité de árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, defendió el funcionamiento del VAR y afirmó que cualquier infracción puede justificar una intervención, sin importar la distancia respecto a la portería o el tiempo transcurrido antes de una anotación. Para el organismo, una falta mantiene el mismo valor en cualquier momento de la jugada.
Como parte de esta estrategia, la FIFA amplió las áreas donde el VAR puede intervenir y fortaleció el trabajo de los cuatro árbitros ubicados en la cabina de revisión, en coordinación con la International Football Association Board (IFAB). El objetivo consiste en ofrecer decisiones con mayor precisión mediante el uso de tecnología y nuevas herramientas de apoyo.
Innovación frente al juicio de jugadores y aficionados
El Mundial también incorpora sensores dentro del balón para detectar contactos mínimos imposibles de percibir a simple vista. Esta herramienta provocó una de las decisiones más discutidas del torneo, cuando el empate de Croacia ante Portugal quedó invalidado por un ligero contacto que derivó en un fuera de juego.
Las críticas no tardaron en surgir. Luka Modric cuestionó el criterio de aplicación del sistema y la federación croata solicitó una explicación formal a la FIFA, al considerar que existió un abuso tecnológico. A estas voces se suman especialistas como Brennan Klein, quien advierte que el exceso de intervenciones puede alejar a los aficionados, cuyo descontento ya se refleja en los abucheos que acompañan muchas de las decisiones arbitrales durante el torneo.




