Este 4 de junio JW Marriott Mexico City Reforma recibió la primera edición de ARIA Summit, foro de negocios que reunió a líderes empresariales y expertos en tecnología en pro de dilucidar el alcance real de la Inteligencia Artificial y su impacto en la vida de las personas.
Como primer panel del contenido educativo, se desarrolló el tópico “Mentes disruptivas: cómo integrar la IA en la estrategia corporativa sin perder el alma del negocio”. Bajo la moderación de Ángel Francisco Moreno Alarcón, CEO de Factible, y de cuatro expertos de talla internacional se reunieron para desmenuzar no solo el potencial tecnológico de la IA, sino su impacto ético, estratégico y humano en las organizaciones actuales.
El panel contó con la participación de Rodrigo Mascarenhas de Oracle, Javier Cordero de Red Hat, el especialidta en tecnología Omar Arab y Héctor Gutiérrez Mchorro de Konesh Soluciones. A través de sus intervenciones, quedó claro que la IA ha dejado de ser una opción de vanguardia para convertirse en un imperativo de supervivencia.
El Costo de la Inacción: ¿Cuánto cuesta no estar en la IA?
La conversación inició con una pregunta contundente sobre el costo de ignorar esta tecnología. Para Rodrigo Mascarenhas, el tiempo de los “pilotos aislados” ha terminado. La IA debe estar conectada directamente con la estrategia de la empresa para generar resultados efectivos. Mascarenhas enfatizó que la comunicación inmediata que hoy exigen los clientes solo es posible a través de la automatización inteligente.
“La verdad lo que tiene que hacer y pasar a ser es dejar de ser pilotos que no tiene una conexión con la estrategia de la empresa para en ese momento definir cuáles son los agentes de que empiezan a implementar y trae un resultado efectivo… básicamente el costo es no implementar en ese momento”.
Por su parte, Javier Cordero puso la situación en una perspectiva histórica, comparando la llegada de la IA con revoluciones previas como la invención de la rueda, la revolución industrial o la llegada del internet. Cordero advirtió que la velocidad de este cambio es inédita y que las organizaciones deben adaptar sus competencias o arriesgarse a la irrelevancia.
“Si yo no me subo a esta ola, no es cuánto voy a perder en ventas. es voy a subsistir en el corto tiempo… o hacemos un retooling de nuestras habilidades y competencias todos nosotros o el costo de no hacerlo ni siquiera es monumentarlo”.

Omar Arab complementó esta visión desde la óptica del capital de riesgo, señalando que el verdadero costo reside en la mentalidad. Para Arab, no se trata solo de “fierros” o infraestructura, sino de una transformación radical en la forma de pensar de los líderes.
“Yo sí creo que va a ser apocalíptico si no cambiamos el mindset, o sea, el mindset de nosotros como personas. Lo cual, ¿qué significa esto? Nosotros si queremos construir organizaciones exponenciales, vamos a deber tener un mindset exponencial”.
Implementar con Estrategia: Datos y Visibilidad
Héctor Gutiérrez aportó una perspectiva crítica: el peligro de implementar la IA sin un rumbo claro. Desde su trinchera en Konesh Soluciones, donde manejan miles de millones de documentos fiscales, Gutiérrez Machorro subrayó que el primer paso para cualquier estrategia de IA es el conocimiento profundo de la propia data.
Para Héctor, la IA no puede aportar valor si el ecosistema de datos está desordenado. La IA debe servir para identificar “gaps”, riesgos y áreas de oportunidad de manera veloz, permitiendo que las empresas se anticipen a presiones externas, como las fiscales en el caso de México.
“Lo primero que tiene que pasar para poder tener una visión estratégica con la I, desde mi punto de vista es poder tener visibilidad… para poder establecer primero qué voy a hacer con IA si yo pretendo subsistir y competir con reglas nuevas, debo conocerme”.

El “Alma” del Negocio: Lo que la IA no debe tocar
Uno de los puntos más apasionantes del debate fue la definición de los límites. A pesar de los avances en automatización, el panel coincidió unánimemente en que ciertos procesos deben permanecer estrictamente en manos humanas para no perder la esencia de la empresa.
En este sentido, Javier Cordero fue enfático en la gestión de las emociones. Aunque existan bots capaces de detectar si un cliente está angustiado o enojado, el juicio final y la empatía real deben ser humanos.
“¿Qué proceso en definitivo yo no se lo dejaría? El manejo de emociones… procesos híbridos, lo genera la inteligencia artificial, lo ejecuta el hombre… el concepto del CUA embebido en el proceso de inteligencia artificial lo da siempre el ser humano”.
Asimismo, Héctor Gutiérrez, con su perfil de dramaturgo y poeta, defendió los procesos de creación divergente. La IA puede acelerar la producción de software o planes de negocio, pero la chispa de la idea nueva, la creación que rompe paradigmas, es inherentemente humana. Utilizó una analogía histórica poderosa sobre la Antigua Grecia, sugiriendo que la IA debería actuar como esos “esclavos” (en un sentido de herramienta mecánica) que permitían a los ciudadanos griegos dedicarse a pensar y filosofar.
“Yo no modificaría los procesos de creación que hay en toda empresa… todo aquello que requiere pensamiento casi divergente es poco a poco encapsulable como es la creación de planes de negocio… todo lo que tenga que ver con crear ideas nuevas esa ni siquiera es un proceso, lo no lo tocaría”.
A este respecto, Omar Arab reforzó la idea con un lema contundente para los consejos directivos: “Ser digitales sin perder la humanidad”. Para él, la IA es un copiloto que potencia la creatividad humana de forma exponencial.
La IA como nuevo sistema operativo
Hacia el cierre del panel, la discusión se volcó hacia el futuro cercano. Omar Arab propuso que la IA ya no es solo una herramienta, sino el nuevo “sistema operativo” de las compañías, sobre el cual se deben construir ecosistemas y nuevas formas de monetización.
Rodrigo Mascarenhas visualizó un futuro donde la eficiencia operativa se medirá incluso por el consumo de “tokens” en cada área de la empresa. También destacó la importancia de pasar de una IA pasiva (que responde a preguntas) a una IA activa que identifique comportamientos incorrectos o insights de negocio antes de que ocurra un problema.
“La IA tiene la capacidad de procesamiento de tanta información de una forma muy efectiva y se puede generar muchos insights para que un ser humano que ha pasado lo pueda tomar una decisión”.
Del caos de datos a la inteligencia del cliente
El evento también dio espacio a soluciones prácticas como la presentada por Luis Roberto Cava de Aurora Soft. Su intervención subrayó un problema común: la fragmentación de la información en múltiples canales (WhatsApp, correos, llamadas). La propuesta de valor de herramientas como Rooney Aliens es unificar este contexto para que el cliente nunca tenga que contar su historia dos veces.
Este enfoque de “Customer Intelligence” resume bien el espíritu del panel: utilizar la tecnología no para reemplazar a las personas, sino para dotarlas de mejor criterio y velocidad.
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