El déficit energético afecta ya la movilidad eléctrica y la automatización en parques logísticos; el problema genera retrasos en proyectos y costos crecientes para operadores nacionales y extranjeros.
Empresas como DHL Express México planean duplicar su capacidad con 80 nuevos almacenes, aunque la falta de infraestructura eléctrica complica el uso de flotillas eléctricas y frena la modernización de los centros de distribución.
Infraestructura insuficiente para la demanda
La mayor capacidad de generación se concentra en el sur, mientras que la demanda industrial más intensa aparece en el norte y centro; trasladar energía requiere inversión en líneas de media y alta tensión, además de coordinación entre actores. Desarrolladores privados y la CFE exploran esquemas de participación para llevar capacidad a zonas críticas; sin embargo, los costos y los tiempos siguen siendo un freno evidente.
La atención de proyectos energéticos próximos a los polos logísticos obliga a soluciones temporales y pagos extraordinarios por capacidad; así, los desarrollos pierden competitividad frente a otros países. En consecuencia, algunos planos de expansión enfrentan ajustes en alcance y calendario, lo que afecta cadenas de suministro y decisiones de inversión.
Movilidad eléctrica con uso limitado
Compañías globales adoptan vehículos eléctricos para cumplir políticas ASG; sin embargo, la falta de puntos de carga y de suministro firme impide que esas unidades operen con eficiencia. DHL invirtió en 200 vehículos eléctricos y hoy enfrenta restricciones operativas; el problema crea incertidumbre sobre la viabilidad de transitar a flotas cero emisiones.
Además, la ausencia de infraestructura eleva el costo total de propiedad de los vehículos eléctricos. Los operadores deben planear rutas, estaciones y reserva de energía, lo que reduce los ahorros esperados. Si no existe despliegue coordinado de carga, la movilidad eléctrica quedará relegada y los objetivos ambientales perderán impulso.
Automatización y crecimiento de retenidos
La automatización de almacenes exige energía constante y de calidad; sin suministro suficiente, la instalación de robots y sistemas automatizados queda en pausa. Ejecutivos del sector advierten la necesidad inmediata de gigavatios adicionales para sostener proyectos; sin ellos, la adopción tecnológica se extiende en el tiempo.
Ese retraso impacta la capacidad de México para atraer inversiones logísticas de alto valor; la competitividad frente a la región sufre y las cadenas globales podrían buscar ubicaciones con mejor infraestructura. Por tanto, resolver el déficit energético resulta clave para que la movilidad eléctrica y la automatización alcancen escala y beneficien al sector.




