En América Latina, la seguridad alimentaria depende de procesos que van más allá del campo, donde transporte, refrigeración y almacenamiento concentran un alto consumo de recursos. WESS 2026, pone en el centro la necesidad de hacer más eficiente cada eslabón para reducir pérdidas y fortalecer el sistema alimentario.
Refrigeración y pérdidas alimentarias
Una de las principales fugas del sistema alimentario ocurre en la cadena de frío, donde la falta de infraestructura adecuada provoca que grandes volúmenes de alimentos se pierdan antes de llegar al consumidor.
La adopción de tecnologías de refrigeración más eficientes, incluyendo soluciones descentralizadas y de bajo consumo, permite reducir pérdidas, mejorar la calidad de los productos y fortalecer la disponibilidad de alimentos.
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Transporte y logística energética
El traslado de alimentos implica un alto consumo energético, especialmente en trayectos largos y con infraestructura limitada, lo que incrementa costos y reduce la competitividad de los productores.
La incorporación de rutas optimizadas, electrificación y herramientas digitales abre oportunidades para mejorar la eficiencia logística, reducir emisiones y fortalecer la cadena de suministro.
Almacenamiento y eficiencia operativa
El almacenamiento representa un punto crítico donde el uso de energía impacta directamente en la conservación y disponibilidad de los alimentos en el mercado.
La integración de tecnologías inteligentes, como sensores y sistemas automatizados, permite optimizar el consumo energético, mejorar la trazabilidad y garantizar condiciones adecuadas para su conservación.





