Ciudad de México (Iliana Chávez / Energía Hoy).- El Sistema Eléctrico Nacional necesita trabajar en las condiciones más óptimas ante la pandemia del COVID-19 que prevalece en el país, donde las plantas de energía renovable podrían generar un apagón que implicaría diversas afectaciones, ya que levantar el sistema podría tardar hasta 8 horas, señaló Santiago Barcón, director general de Baorgg.
El Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) anunció que a partir del 3 de mayo se suspenderían las pruebas preoperativas de las plantas fotovoltaicas y eólicas en proceso de operación comercial, además de que no autorizará más pruebas mientras dure emergencia. Lo que Barcón consideró correcto, porque se debe garantizar, fortalecer y mantener la calidad, confiabilidad, continuidad y seguridad del suministro eléctrico, ante una menor reducción del consumo eléctrico.
El especialista en materia eléctrica, explicó que las pruebas de plantas renovables ocurren con fallas reales sobre el sistema eléctrico, es decir, no las simulan con un software, sino que generan la falla para ver si se desconecta la central del sistema, por lo que el Cenace está tratando de evitar un ‘apagón’ de varias horas durante la emergencia sanitaria.
“Intentar pruebas operativas en este momento es como si alguien va ahorita a un hospital a solicitar una cirugía estética, hay prioridades y este es un asunto de seguridad nacional.” Además, “Cuando tienes el sistema lleno, es decir, que hay mucha demanda, se puede ir metiendo, sacando generación con mucho más facilidad, que cuando no hay demanda. Es más difícil con poca carga que con mayor carga.”
Indicó que el impacto de un apagón va desde propiciar un ambiente adverso en los hogares donde permanecen en cuarentena las familias; que la población que vive en zonas de altas temperaturas al quedarse sin aire acondicionado podrías salir a la calle; hospitales donde su respaldo en planta dure hasta que reinicie el servicio; e incluso la abrirle la puerta a la delincuencia ya que sería un ambiente propio para saqueos.
Sostuvo que el Sistema Eléctrico Mexicano (SEM) ya de por sí es débil y mantiene un récord de 18 a 20 meses en estado de emergencia, debido a que no cuenta con suficientes líneas de transmisión, ya que desde el sexenio de Enrique Peña Nieto no se invirtió en esta infraestructura, ni tampoco lo ha hecho la administración actual, la cual heredó mayor generación renovable sin un sistema de transmisión y distribución robustos.
En contraste, naciones como Alemania y Estados Unidos comienzan a despachar a las energías limpias antes que a las fuentes convencionales, porque han reforzado sus líneas de transmisión con inversiones de 15,000 a 20,000 millones de dólares.
Recordó que si bien la Comisión Federal de Electricidad (CFE) genera 54% de la energía del país, también hay que recordar que 46% lo hace la iniciativa privada. Esto significa que las industrias y comercios pueden elegir dónde compran su energía, no están obligadas a hacer con la CFE.
El exconsejero consultivo de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), comentó que al tratarse de un asunto de seguridad nacional, un amparo no podrá ser superior, y por consiguiente no podrá prosperar.
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