Cada año, millones de personas recorren sitios históricos que resguardan siglos de historia; sin embargo, ahora esos espacios también impulsan la sostenibilidad mediante soluciones energéticas que respetan su valor patrimonial. Pompeya, en Italia, y Évora, en Portugal, demuestran que la innovación puede integrarse al pasado sin alterar la identidad visual de sus monumentos.
Energía que respeta la historia
En Pompeya, los visitantes observan frescos, ruinas y construcciones romanas; no obstante, pocos detectan que algunas cubiertas albergan tecnología fotovoltaica. Las tejas instaladas en la Villa de los Misterios conservan la apariencia de las antiguas piezas romanas, aunque en su interior incorporan células solares capaces de generar electricidad.
La solución permite abastecer parte de las necesidades energéticas del recinto arqueológico y, además, ofrece una alternativa para zonas alejadas de la red eléctrica. Gracias a este modelo, la sostenibilidad avanza sin afectar la imagen histórica que distingue a uno de los sitios arqueológicos más importantes del mundo.
Évora impulsa innovación sin alterar su patrimonio
La ciudad portuguesa de Évora también apuesta por tecnologías discretas. En la cubierta del Ayuntamiento se instalaron tejas fotovoltaicas elaboradas con material epoxi semitransparente que integra células solares en su interior; así, el edificio produce energía para autoconsumo sin modificar su estética tradicional.
Desde 1986, el centro histórico de Évora forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO; por ello, la conservación arquitectónica representa una prioridad. A través del proyecto europeo POCITYF, la ciudad busca equilibrar la protección de su legado cultural con los objetivos de descarbonización y sostenibilidad que exige el presente.
Un modelo con potencial para toda Europa
Las tejas desarrolladas por la empresa italiana Dyaqua muestran cómo la tecnología puede adaptarse a entornos sensibles. Su diseño permite integrar generación eléctrica en edificios históricos sin recurrir a paneles convencionales visibles, una característica que abre nuevas oportunidades para numerosas ciudades patrimoniales.
Además de estas cubiertas especiales, Évora prueba otras alternativas como techos de vidrio con capacidad fotovoltaica y pérgolas solares en escuelas del centro histórico. Tanto esta ciudad como Alkmaar, en Países Bajos, evalúan el alcance de estas iniciativas para determinar su posible réplica en otras regiones. La experiencia de Pompeya y Évora envía un mensaje claro; cuando la innovación respeta el patrimonio, la sostenibilidad puede encontrar espacio incluso en los lugares más emblemáticos de la historia.




