La compañía, antes conocida como Supply Pay y cofundada por el mexicano Jorge Ayala, combinó tres millones de dólares en equity con una línea de crédito de 110 millones de Architect Capital. Su mira está en family offices y fondos de inversión en México y Latinoamérica
Harva, plataforma de ERP nativo en inteligencia artificial y factoraje embebido para el comercio internacional de productos perecederos, levantó tres millones de dólares en equity y aseguró una línea de crédito de hasta 110 millones de dólares con Architect Capital, firma especializada en crédito estructurado para empresas de tecnología.
La empresa, antes conocida como Supply Pay, opera desde el Valle del Río Grande, en el sur de Texas, y atiende a distribuidores de productos frescos en operaciones cross-border entre México y Estados Unidos. La línea con Architect Capital se desplegará en los próximos tres a cuatro años en financiamiento poscosecha, lo que da a la compañía margen para escalar volumen sin levantar nuevo equity en el corto plazo.
Detrás de este exitoso cierre hay dos cofundadores con trayectorias complementarias. William Steele, originario del Valle de McAllen, es el director ejecutivo. Jorge Ayala, originario de Pénjamo, Guanajuato, es cofundador y operador clave del producto. Es contador público por una universidad mexicana, maestro en finanzas por una institución estadounidense, y antes de fundar Harva fue director financiero de una empresa importadora de fresh products.
A este respecto, Jorge Ayala se pronunció:
“Lo que estamos construyendo no es una empresa de tecnología que casualmente toca el campo. Es lo contrario: nacimos del campo y le estamos poniendo encima la tecnología que el sector llevaba décadas necesitando. El comercio internacional de productos perecederos es un mercado de 850 mil millones de dólares en escala global. Hoy se opera, en mucho, con hojas de cálculo, papel y sistemas de los noventa. Esa brecha es la oportunidad”.
El producto de Harva combina dos motores que se refuerzan entre sí. Por un lado, un ERP construido específicamente para distribuidores de productos perecederos, con inventario en tiempo real, trazabilidad a nivel de lote e interfaz de lenguaje natural. Por otro, Supply Pay, el motor de factoraje internacional, embebido ahora dentro de la plataforma. Los clientes que operan a través de Harva generan los datos que alimentan las decisiones de financiamiento, lo que vuelve más afilado al modelo de riesgo conforme escala el volumen.
La Sección 204 de la Food Safety Modernization Act (FSMA), que exigirá trazabilidad a nivel de lote para productos de alto riesgo, recorrió su fecha de cumplimiento a julio de 2028. Aun con ese plazo ampliado, frente al deadline original entre 40 y 60 por ciento de las empresas de produce no tenían cumplimiento total, según encuestas de industria citadas por la propia compañía, lo que marca la dirección hacia la que se mueve el sector. A esto se suma el arancel del 17 por ciento al tomate mexicano, que ya está reorganizando flujos comerciales.
Para Ayala, esa coyuntura no es ruido sino contexto. “El resto de los productos frescos sigue protegido por el T-MEC. Lo que cambió es la presión sobre el cumplimiento regulatorio y la urgencia de modernizar la operación. Las empresas que se digitalicen ahora son las que van a poder acceder a capital. Las que no, van a tener un problema doble, regulatorio y financiero”, dijo.
La propuesta de valor de Harva se apoya en el factoraje poscosecha con recurso limitado, respaldado por COFACE, una de las mayores aseguradoras de crédito del mundo, y en un modelo donde el riesgo crediticio principal recae en el comprador estadounidense, no en el exportador mexicano. Es una estructura distinta a la del crédito tradicional con garantías reales, en un segmento donde tradicionalmente se exige al exportador respaldar el préstamo con tierra, maquinaria o avales personales.
La estrategia de Harva hacia México pasa por darse a conocer entre family offices y fondos de inversión locales. La compañía ya cuenta con respaldo de Angel Hub, vehículo de ángeles inversionistas con presencia en Monterrey, y busca abrir conversación con el ecosistema de capital regional conforme escala su operación.
“Queremos darnos a conocer en México de forma orgánica. No somos una empresa de familias millonarias. Somos dos cofundadores que vimos un problema operativo enorme y construimos lo que el sector llevaba años pidiendo”, agregó Ayala. “Si esa historia conecta con el inversionista correcto, perfecto. Si no conecta, prefiero eso a forzar un perfil que no somos”.
Harva opera con clientes activos en ambos lados del puente Pharr-Reynosa, primer puerto de entrada de fresh produce en Norteamérica. Más información en harva.ai
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