La apuesta por el biocombustible surge como una alternativa para la agroindustria de la caña en México; ante la reducción del cupo de exportación de azúcar hacia Estados Unidos y los cambios en los hábitos de consumo, el sector busca nuevas oportunidades de crecimiento mediante la producción de etanol y la cogeneración eléctrica.
Diversificación para enfrentar la crisis
El vicepresidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), Juan Cortina Gallardo, señaló que la industria azucarera busca opciones que permitan fortalecer su actividad económica. En este contexto, el desarrollo de biocombustible a partir de caña aparece como una posibilidad para ampliar el mercado y generar nuevas fuentes de ingreso.
La propuesta forma parte de las conversaciones que el sector mantiene con el Gobierno federal y con la Secretaría de Energía; además, una mesa técnica analiza las condiciones necesarias para impulsar un programa nacional que permita consolidar esta industria en México.
Inversión y potencial energético
El plan contempla el uso de caña para la producción de etanol, combustible que podría sustituir parte de los oxigenantes que hoy utilizan las gasolinas. Aunque los porcentajes de sustitución serían moderados, la iniciativa aportaría beneficios para la diversificación energética y para la actividad productiva del campo mexicano.
A ello se suma la cogeneración eléctrica; actualmente, el sector azucarero genera 160 megavatios para venta, pero cuenta con capacidad para incorporar al menos otros mil megavatios. Este crecimiento representaría inversiones superiores a 1,500 millones de dólares y fortalecería la infraestructura energética nacional.
Cooperación y desarrollo industrial
La propuesta coincide con el interés del Gobierno mexicano por ampliar la cooperación con Petrobras en materia de etanol, biodiésel y biocombustible. Las conversaciones también incluyen temas relacionados con producción, exploración y procesamiento energético, dentro de una estrategia de colaboración más amplia.
Para el sector azucarero, el etanol y la cogeneración eléctrica no constituyen una solución única a los desafíos actuales; sin embargo, representan una vía de desarrollo industrial que podría beneficiar a más de medio millón de cañeros y abrir una nueva etapa para la cadena productiva de la caña en México.




