Los biocombustibles consolidan su relevancia en la transición energética de Latinoamérica. La región alcanzó una producción superior a 103 millones de metros cúbicos de bioetanol en 2025 y concentra más de dos tercios de la producción mundial de combustibles líquidos renovables, de acuerdo con el informe Estado de los Biocombustibles Líquidos en las Américas 2026, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Producción regional mantiene impulso
Durante la última década, la producción mundial de bioetanol y biodiésel creció 50 por ciento hasta alcanzar cerca de 198 millones de metros cúbicos en 2025. En este escenario, Latinoamérica conserva una posición estratégica gracias a su capacidad agroindustrial y a la disponibilidad de materias primas.
El IICA señala que esta capacidad fortalece la participación de la región en el mercado internacional y permite responder a una demanda creciente de combustibles con menor huella de carbono. Además, el desarrollo del sector refuerza el abastecimiento energético y amplía las oportunidades para los biocombustibles.
Políticas fortalecen el crecimiento
El informe destaca que las políticas públicas impulsan la expansión del sector mediante mayores porcentajes de mezcla con gasolina y diésel, además de instrumentos que favorecen combustibles con menor intensidad de carbono. Estas medidas generan mayor certidumbre para las inversiones y respaldan el crecimiento de la industria.
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Brasil mantiene el liderazgo regional con iniciativas como RenovaBio y la Ley Combustible del Futuro, mientras Argentina amplía la flexibilidad para las mezclas de bioetanol y biodiésel. Bolivia, Colombia, Perú, Paraguay, Uruguay y países de Centroamérica también fortalecen sus programas para ampliar el uso de estos combustibles.
Innovación amplía las oportunidades
El informe también identifica nuevas oportunidades para los biocombustibles en sectores distintos al transporte terrestre. Los combustibles sostenibles para aviación (SAF) y las alternativas para el transporte marítimo adquieren mayor relevancia como opciones para reducir emisiones donde la electrificación enfrenta mayores desafíos.
Para el IICA, Latinoamérica cuenta con recursos naturales, experiencia agrícola y políticas de largo plazo que fortalecen su posición como proveedor estratégico de combustibles renovables. Estos factores permiten que la región responda al crecimiento de la demanda internacional y contribuya a la descarbonización del transporte.




