La agricultura y la energía se colocan en el centro de una nueva etapa de negociaciones entre Estados Unidos y México; mientras ambos países buscan ajustes al T-MEC, las declaraciones del presidente Donald Trump sobre una posible no renovación del acuerdo aumentan la incertidumbre en torno al comercio norteamericano y su estabilidad económica.
Agricultura bajo presión comercial
Los equipos negociadores sostienen una segunda ronda de conversaciones en Washington con énfasis en temas agrícolas. Entre las principales demandas de Estados Unidos destacan el acceso al mercado para el maíz transgénico, el etanol y los productos lácteos; además de una extensión de 16 años para el acuerdo comercial.
Diversas organizaciones del sector consideran que la agricultura depende en gran medida del libre comercio entre los tres países. Productores y asociaciones advierten que cualquier interrupción del tratado podría afectar cadenas de suministro, exportaciones y miles de empleos vinculados al sector rural.
Trump eleva la incertidumbre del acuerdo
Las dudas sobre el futuro del T-MEC crecieron después de que Trump afirmara que no tiene intención de renovarlo. Aunque algunos analistas consideran que estas declaraciones forman parte de una estrategia de negociación, el mensaje generó preocupación entre empresarios y especialistas en comercio internacional.
El próximo 1 de julio, Estados Unidos, México y Canadá deberán decidir si extienden el acuerdo en su forma actual o si recomiendan modificaciones. Sin embargo, las revisiones no estarán listas para esa fecha; por ello, se prevé el inicio de un periodo de negociaciones que podría extenderse durante varios años.
Energía y control estatal en el debate
La energía constituye otro de los puntos más sensibles de la agenda bilateral. Estados Unidos busca resolver diferencias relacionadas con el fortalecimiento del control gubernamental mexicano sobre el sector energético y el papel predominante de Pemex dentro del mercado nacional.
Representantes de la industria petrolera estadounidense sostienen que México favorece a la empresa estatal frente a inversionistas privados; por ello, proponen mecanismos más estrictos para garantizar el cumplimiento de los compromisos establecidos en el T-MEC. Mientras tanto, ambos gobiernos preparan una tercera ronda de conversaciones en Ciudad de México con el objetivo de acercar posiciones y preservar una de las relaciones comerciales más importantes del continente.




