Rosanety Barrios
Experta en finanzas y energía con una experiencia profesional de más de 30 años.
Hemos llegado al mes de abril con un acuerdo de recorte de producción por parte del grupo ampliado de la OPEP, mismo que, como era previsible, resultó insuficiente para sostener los precios del petróleo en el mundo, ante la enorme destrucción de demanda que la Agencia Internacional de Energía (AIE) estima en 29 millones de barriles durante ese mismo mes, nivel que nos regresa al consumo de 1995.
Por esta razón los precios de petróleo y derivados se mantienen deprimidos y seguramente veremos a lo largo de los siguientes meses mayores cortes en producción y eventualmente cierre de productores con los costos más altos. Por el lado de la demanda, la AIE estima que su recuperación inicie durante la segunda mitad del año.
Esta combinación (la de menor producción y recuperación de la demanda), podría llevarnos a una situación temporal en donde la demanda supere a la oferta, lo cual permitiría disminuir el enorme nivel de inventarios que el mundo ha acumulado en estos meses.
En todo caso, la posibilidad de que 2020 sea un año en donde el consumo de petróleo y derivados sea menor al del año anterior, es muy alta. La misma AIE proyecta una caída anual en el consumo de petróleo de 9.3 millones respecto al año previo.
En estas circunstancias, la industria del petróleo inicia una nueva configuración global. Se escuchan cada vez más voces que llaman a adoptar políticas públicas globales que aceleren las medidas de transición energética, para disminuir todo lo posible la dependencia de los ingresos petroleros y los impactos económicos de la volatilidad de sus precios en combustibles fósiles para transporte y generación eléctrica.
Es cierto que los bajos precios son un aliciente para el consumo, pero también lo es que la capacidad económica en general se verá mermada. Seremos testigos de un nuevo orden mundial en la industria, con los Estados Unidos, Arabia y Rusia como principales actores en la producción, en donde solo los más eficientes saldrán adelante. La nueva conformación obliga a plantear cómo es que nuestra empresa del Estado podrá enfrentar estos nuevos y cada vez más desafiantes retos. En la siguiente columna daré algunos datos sobre costos, márgenes y carga financiera, que permitan al lector dimensionar el tamaño de la hazaña requerida.
*Experta en finanzas y energía con una experiencia profesional de más de 30 años. Tuvo a su cargo parte del diseño del nuevo modelo energético mexicano y fue responsable de la política pública para el desarrollo de los mercados de gas natural y petrolíferos, por lo que acumula más de 18 de años de experiencia en el sector energía y más de 15 en el sector financiero mexicano. Dentro de sus principales logros está el desarrollo de las políticas de almacenamiento de gas natural y petrolíferos.
Contacto: rosanety.barrios@gmail.com
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