El continente consolida su liderazgo en energías limpias con inversiones récord y nuevos marcos regulatorios
América del Sur está experimentando una transformación sin precedentes en su sector energético. Durante el primer semestre de 2026, la región ha registrado avances significativos que la posicionan como una de las zonas con mayor dinamismo en el desarrollo de energías renovables a nivel global.
Según el último informe de la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE), las fuentes renovables representarán el 45% de la matriz energética sudamericana al cierre de este año, un incremento de 8 puntos porcentuales respecto a 2024.
Brasil lidera con megaproyectos solares y eólicos
El gigante sudamericano continúa a la vanguardia de la transición energética regional. En junio pasado, el gobierno de Lula da Silva inauguró el Complejo Solar São Francisco, ubicado en el estado de Bahía, con una capacidad instalada de 2.4 gigawatts.
Este proyecto, desarrollado por un consorcio integrado por Petrobras, Enel y CPFL Energia, representa una inversión superior a los 3,200 millones de dólares y generará electricidad suficiente para abastecer a 1.8 millones de hogares.
Paralelamente, el sector eólico offshore brasileño ha despegado con fuerza. La Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) aprobó licencias para 15 nuevos parques marítimos que sumarán 18 GW de capacidad en los próximos cinco años.
Chile consolida su apuesta por el hidrógeno verde
La nación andina ha dado pasos decisivos para convertirse en un exportador global de hidrógeno verde. El pasado mes de mayo, el presidente Gabriel Boric anunció la entrada en operación de la planta HyEx Atacama, la más grande del hemisferio sur.
Con una capacidad de producción de 25,000 toneladas anuales de hidrógeno verde, esta instalación representa el inicio de una industria que Chile proyecta valuada en 50,000 millones de dólares para 2035.
El proyecto cuenta con respaldo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la participación de empresas como Linde, Air Products y la estatal ENAP.
Colombia diversifica su matriz con energía solar distribuida
El gobierno de Gustavo Petro ha impulsado un ambicioso programa de generación distribuida que ya suma más de 850,000 sistemas fotovoltaicos instalados en hogares y pequeñas empresas colombianas.
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La iniciativa “Sol para Todos” ha facilitado el acceso a financiamiento con tasas preferenciales y ha reducido los trámites burocráticos para la conexión a la red. Como resultado, la capacidad solar instalada en el país se ha triplicado en los últimos 18 meses.
Adicionalmente, Ecopetrol ha anunciado inversiones por 1,500 millones de dólares en proyectos renovables como parte de su estrategia de diversificación energética.
Argentina reactiva proyectos eólicos en la Patagonia
Tras años de incertidumbre económica, Argentina ha retomado el desarrollo de su enorme potencial eólico. El Parque Eólico Patagonia Sur, con 800 MW de capacidad, comenzó operaciones en abril y ya exporta electricidad a Chile a través de la interconexión binacional.
El gobierno argentino ha establecido nuevos incentivos fiscales que han atraído inversiones de Vestas, Goldwind y Siemens Gamesa, quienes han comprometido la instalación de plantas de manufactura de componentes en las provincias de Chubut y Santa Cruz.
Integración regional: clave para la estabilidad del sistema
Uno de los avances más significativos ha sido el fortalecimiento de las interconexiones eléctricas regionales. El Sistema de Interconexión Eléctrica Andina (SINEA) ha ampliado su capacidad de transmisión en un 40%, permitiendo un mayor intercambio de energía renovable entre países.
Esta integración resulta crucial para gestionar la variabilidad inherente a las fuentes solar y eólica, aprovechando la complementariedad de los recursos disponibles en diferentes zonas geográficas.
Desafíos pendientes para la región
Pese a los avances, Sudamérica enfrenta retos importantes. La modernización de las redes de transmisión requiere inversiones estimadas en 45,000 millones de dólares durante la próxima década.
Asimismo, la capacitación de mano de obra especializada y el desarrollo de cadenas de suministro locales son aspectos que demandan atención urgente por parte de gobiernos y sector privado.
Los expertos coinciden en que el ritmo de la transición energética sudamericana dependerá de la estabilidad regulatoria y la capacidad de los países para atraer financiamiento internacional en un contexto global de creciente competencia por capital verde.
Para México, los avances en Sudamérica representan tanto una referencia como una oportunidad de colaboración en el desarrollo de tecnologías y mejores prácticas para acelerar su propia transición energética.




