La energía marca el eje de la transformación que impulsa MVRDV en Hangzhou, donde una antigua refinería de petróleo dará paso a un parque cultural con espacios artísticos, comerciales y de convivencia. El proyecto busca conservar la memoria industrial del sitio mientras integra soluciones renovables en un entorno que apuesta por un futuro con menor impacto ambiental.
De infraestructura industrial a un nuevo espacio cultural
MVRDV obtuvo el proyecto tras una competencia internacional para desarrollar el Parque de la Fábrica de Refinería de Petróleo de Hangzhou, un complejo de 18 hectáreas junto al extremo sur del Gran Canal de China. La propuesta convierte el antiguo distrito industrial en un centro cultural rodeado de áreas verdes.
El plan conserva parte de las estructuras de la antigua refinería y las incorpora a un nuevo esquema con museo de arte y ciencia, oficinas, comercios y espacios para actividades culturales. Con esta estrategia, el proyecto une el valor histórico del lugar con una visión orientada hacia la energía renovable.
Museo, arquitectura y generación de energía
El nuevo Centro de Arte y Ciencia ocupa el punto principal del parque. Su forma cilíndrica toma como referencia los silos que durante años definieron la imagen de la refinería y crea un espacio para exposiciones, estudios de artistas, oficinas y comercios conectados mediante terrazas y puentes.
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La fachada permite el paso de la brisa para favorecer el control térmico natural del edificio. Además, incorpora iluminación LED y elementos fotovoltaicos que aprovechan la luz solar para generar energía, con lo que el museo también participa en el funcionamiento sostenible del conjunto.
Un parque con memoria y visión de futuro
Las estructuras industriales que permanecen en el terreno adoptan nuevos usos como oficinas y espacios comerciales, mientras que otras construcciones mantienen la escala del conjunto con materiales contemporáneos y superficies capaces de producir electricidad. El parque también busca operar con un balance energético neutro y aportar energía a la red.
El paisaje integra las antiguas torres y silos de la refinería con un bosque diseñado mediante criterios como sombra, biodiversidad y producción de alimentos. Para Winy Maas, socio fundador de MVRDV, el proyecto demuestra que la infraestructura del pasado puede conservar su identidad y, al mismo tiempo, abrir paso a una ciudad con un futuro más sostenible.




