La industria solar en México vive una jornada clave con el arranque del Congreso Internacional Intersolar México 2026 en el Centro Banamex de la Ciudad de México. Del 1 al 3 de septiembre, este encuentro clave reúne a líderes empresariales, representantes de gobierno, académicos y especialistas nacionales e internacionales con el objetivo de debatir las tendencias que están transformando la matriz energética, promoviendo de manera decidida la energía fotovoltaica, el almacenamiento energético y la energía solar térmica.
El congreso de este año presenta una robusta agenda que consta de 16 sesiones de alto nivel, integradas por siete conferencias magistrales y nueve paneles de discusión; con la participación de más de 30 especialistas de países como México, Alemania, España, Dinamarca, Colombia y Estados Unidos.
El evento aborda retos apremiantes como la regulación del autoconsumo, el desarrollo de centrales termosolares, la seguridad en generación distribuida, el fenómeno de relocalización de empresas (nearshoring) y su impacto en la infraestructura del norte del país, además de la crucial interacción entre agua y energía. Además, por primera vez, las conferencias disponen de traducción simultánea español-inglés, ampliando la proyección de los debates.
Colaboración entre gobierno e iniciativa privada
Más allá del despliegue tecnológico en el piso de exposición, Intersolar México se inaugura en un momento político y social idóneo para repensar las relaciones entre las distintas fuerzas de cambio del país. La presidenta y fundadora de la iniciativa internacional Heat Changers, Marisol Oropeza, quien también funge como moderadora destacada dentro de los paneles técnicos del congreso, comparte una perspectiva renovadora sobre la necesaria convergencia de voluntades entre los tomadores de decisiones del sector público y el privado para resolver las urgencias energéticas.
Oropeza señala que la desmitificación de viejas barreras es el primer paso hacia una infraestructura realmente integrada, donde el Estado y los inversionistas privados no deben percibirse como contrincantes:
“Estamos ante una oportunidad muy importante de cambiar la manera en que entendemos la colaboración entre el gobierno y la iniciativa privada. Uno de los grandes retos que tiene el país ahora mismo es que necesita cada vez más energía a medida que avanza la economía. Sin embargo, necesitamos que esa energía sea confiable, competitiva y limpia. Al abrirse más el tema de la generación renovable, se abre justo esta oportunidad de colaboración.
El Estado y la iniciativa privada ya no se deberían ver como antagonistas, sino más bien analizar qué puede aportar cada parte para resolver este enorme reto. El gobierno aporta planeación, infraestructura y certidumbre cuando la regulación es clara; por su parte, el sector privado aporta inversión, tecnología e innovación”.
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Esta visión colaborativa adquiere mayor relevancia al revisar los ambiciosos objetivos climáticos del país. En la planeación nacional del sector eléctrico, México contempla una meta del 38% de participación de energías limpias hacia el año 2030, una meta consignada que exige una expansión acelerada en las redes de transmisión, generación y sistemas de almacenamiento.

Para alcanzar estas cifras de manera sostenible y captar las millonarias inversiones que requiere el mercado, la predictibilidad en las reglas del juego se vuelve el factor definitivo para las corporaciones que planifican proyectos de largo aliento.
Reglas claras, desarrollo continuo
La fundadora de Heat Changers enfatiza que la certidumbre técnica y regulatoria es el pilar central sobre el cual las empresas privadas construyen viabilidad financiera:
“Cualquier empresa del sector privado, y en general cualquier organización, tendría que poder planear a corto, mediano y largo plazo. Para ello, la palabra clave es predictibilidad. Esto significa que las empresas puedan conocer y estar seguras de que una regulación está clara, está en operación, y que saben cómo se va a aplicar, cuánto van a tardar en obtener un permiso o cuándo habrá modificaciones. Todo eso permite una mejor planeación financiera.
Si hay procedimientos claros, tiempos definidos, criterios técnicos y transparencia, necesariamente habrá mayor certeza para implementar proyectos que se queden en el país a largo plazo y que cumplan con la calidad requerida”.
Asimismo, Oropeza destaca cuatro prioridades estratégicas en las que los esfuerzos de la academia, el gobierno y la industria privada deben sincronizarse a corto plazo: la inversión y expansión sostenible de la infraestructura eléctrica; la descarbonización de la creciente demanda de energía industrial en sus componentes eléctrico y térmico; el fomento a la innovación local mediante la transferencia de tecnología y desarrollo de patentes en México; y, primordialmente, el desarrollo de talento altamente capacitado y bien remunerado que sostenga la operación de los proyectos solares.
Entre los mercados que demuestran un mayor dinamismo dentro del congreso resalta el de la generación distribuida exenta, un segmento que ha experimentado el mayor crecimiento en los últimos años en México en el ámbito fotovoltaico y que hoy encuentra nuevas oportunidades de negocio tras el incremento en el límite exento de generación de 0.5 MW a 0.7 MW. Asimismo, el almacenamiento de energía mediante baterías —ahora debidamente reglamentado— y la gestión inteligente de energía prometen ser los grandes atractivos de inversión en el corto plazo.
La solar térmica
Respecto a este liderazgo tecnológico térmico y los extraordinarios beneficios de la radiación nacional, Marisol Oropeza detalla la enorme ventaja competitiva de la tecnología termosolar en el país:
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“Cuando se habla de descarbonización industrial, la gente suele enfocarse en la parte eléctrica, pero más del 60% de la energía que requiere el sector industrial es para procesos térmicos —como lavado, secado o pasteurización— que se suelen cubrir con gas y pasan desapercibidos. La energía solar térmica puede cubrir esa necesidad. México es el líder mundial en este tipo de sistemas, con un récord de 288 instalaciones.
Lo más importante para las empresas industriales es saber que esta tecnología está probada y se amortiza en solo dos o cuatro años por la gran radiación solar que tenemos, a diferencia de Alemania, donde tarda entre 10 y 15 años. No compiten una con la otra: la fotovoltaica y la solar térmica pueden compartir perfectamente el techo de una nave industrial para ofrecer una matriz energética completamente limpia”.
Con este amplio panorama tecnológico y de discusión regulatoria, Intersolar México 2026 ratifica su estatus como el punto de encuentro indispensable del sector solar en Latinoamérica.
Durante los próximos días, Centro Banamex será el escenario idóneo donde converjan las voces de todas las disciplinas, sentando bases sólidas para que la iniciativa privada asuma con responsabilidad social su papel en la descarbonización del país, formando talento mexicano y robusteciendo las cadenas de suministro regionales en beneficio del medio ambiente y la soberanía energética.

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