Autor: Ramsés Pech
Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos
Estados Unidos persigue un objetivo común: asegurar la independencia en la obtención de materias primas esenciales, como petróleo crudo, gas, minerales críticos y tierras raras, con el fin de fortalecer su economía.
El país está a punto de iniciar el refinado directo de su crudo de shale, sin mezclarlo con otros tipos de petróleo. Esta iniciativa podría reducir su dependencia de otros crudos requeridos para distintas dietas de refinación. Actualmente, Estados Unidos cuenta con petróleo proveniente de Venezuela y se prepara para comenzar una nueva etapa de refinación a gran escala de crudos ligeros.
El presidente Donald Trump anunció el 10 de marzo de 2026 una inversión de 300 mil millones de dólares; sin embargo, esta suma no está destinada exclusivamente a la construcción total de la refinería, sino que podría estar vinculada a diversas infraestructuras previstas en Brownsville durante los próximos años.
Una refinería estratégica en la frontera con México
El proyecto de la refinería corresponde a la empresa Element Fuels Holdings LLC, que ha avanzado de manera significativa y ya cuenta con los permisos otorgados. La capacidad confirmada de la planta supera los 160 mil barriles de petróleo. Esta escala la posiciona entre las mayores refinerías nuevas en Norteamérica y representa el primer permiso para una refinería de este tamaño y alcance en Estados Unidos desde la década de 1970.
La refinería de Element Fuels Holdings LLC se construye dentro del Puerto de Brownsville, en el condado de Cameron, Texas, en la frontera sur de Estados Unidos con México.
El complejo está diseñado para producir los siguientes productos:
- Gasolina de alto octanaje, incluyendo presentaciones bajo especificación CARBOB y variantes destinadas a la exportación hacia México.
- Diésel ultra bajo en azufre (ULSD).
- Combustible de aviación tipo Jet A/Jet A-1.
- Hidrógeno de baja intensidad de carbono, destinado tanto al autoconsumo como a la generación eléctrica interna.
- Electricidad, con excedentes disponibles para su venta a la red ERCOT.
La flexibilidad del diseño operacional permitirá adaptar la producción conforme a las necesidades del mercado, incluyendo mezclas especializadas para California y la Ciudad de México.
Refinación de shale y reducción de costos operativos
La refinería está específicamente diseñada para procesar exclusivamente crudo ligero de esquisto estadounidense (“high gravity domestic shale oil”), caracterizado por un índice API promedio de entre 38 y 45 grados API. Este tipo de crudo, notablemente más ligero que el crudo importado tradicional (22 a 28 grados API), ofrece varias ventajas:
- Mayor generación de productos de alto valor, como gasolinas y destilados.
- Disminución de los costos operativos de procesamiento y reducción en la producción de residuos pesados.
- Menor nivel de emisiones por unidad de producto terminado.
El suministro estará compuesto en su totalidad por producción nacional, en concordancia con la estrategia de independencia energética y reducción de importaciones.
El proyecto contempla un costo estimado de 4 mil millones de dólares, distribuidos en cuatro fases, y será financiado a través de capital privado, créditos y posibles incentivos provenientes del sector público. En comparación con la refinería Olmeca, esta alternativa representa un costo menor, ya que implica menos etapas de procesamiento, a diferencia de la refinería mexicana, que utiliza un crudo pesado de 22 grados API.
La refinería de Element Fuels, ubicada en Brownsville, ha mostrado avances concretos y verificables hacia su objetivo para 2026. El terreno ya se encuentra preparado, la etapa de preconstrucción ha finalizado, se han obtenido los permisos esenciales y la compañía ha ratificado su capacidad operativa, así como la viabilidad tecnológica y el cronograma estimado hasta 2027, contemplando un posible inicio de operaciones en 2028.
Cabe destacar que este proyecto requiere menos unidades de proceso, debido a que el crudo utilizado presenta un contenido muy bajo de azufre y demanda menos reacciones físico-químicas en comparación con crudos pesados como el Maya, procesado en la refinería Olmeca de México.
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