El Departamento del Tesoro de Estados Unidos, liderado por Scott Bessent, prorrogó una exención de sanciones que permite la venta de petróleo ruso, hasta mediados de mayo; tras solicitudes de más de diez países durante las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial en Washington. Esta decisión revierte una postura inicial del funcionario, quien antes anunció que no se renovaría la medida.
La prórroga responde a la crisis energética global agravada por la guerra en Irán. Más de diez naciones pidieron explícitamente esta flexibilización para mitigar la escasez de suministros y estabilizar precios, permitiendo la descarga de petróleo ruso cargado antes del 17 de abril, vigente hasta el 16 de mayo.
En su comparecencia ante el Senado, Bessent abordó el impacto en los precios de la gasolina en EE.UU., que superan los cuatro dólares por galón según la AAA, un alza desde los 2.98 dólares de finales de febrero. El secretario aseguró que, una vez concluida la guerra, estos costos podrían bajar por debajo de los niveles preconflicto, priorizando la estabilidad económica sobre restricciones estrictas a Rusia.
Esta medida excluye transacciones con Irán, Cuba y Corea del Norte, enfocándose en aliviar presiones globales sin beneficiar directamente a adversarios clave. Beneficia a Moscú, permitiendo la venta de más de cien millones de barriles en alta mar, en un contexto donde las exportaciones rusas estaban limitadas desde la invasión a Ucrania.
Además, Bessent mencionó posibles ayudas financieras a aliados como Emiratos Árabes Unidos mediante canjes de divisas, para evitar ventas desordenadas de activos estadounidenses ante daños en el estrecho de Ormuz. Países del Golfo y Asia han consultado esta opción, que el Tesoro ve como mutuamente ventajosa para mantener flujos de dólares.
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