2025 dejó claro que México enfrenta una presión creciente sobre su sistema energético. La llegada acelerada de inversiones por el nearshoring, el avance de los data centers y el aumento en la electrificación industrial están elevando la demanda más rápido de lo que la infraestructura puede adaptarse.
Mientras el gas natural y el GNL continúan consolidándose como pilares de estabilidad, la modernización de activos y la certidumbre regulatoria siguen rezagadas.
En este contexto, 2026 será un año decisivo: México deberá equilibrar crecimiento, seguridad energética y transición, apoyándose de manera más contundente en tecnología y modelos de operación resilientes. Con base en la perspectiva de Honeywell sobre el panorama energético global las siguientes serán las tendencias que darán forma a los avances del sector en el país.
La digitalización como respuesta inmediata al crecimiento de la demanda
El país vive una acelerada expansión industrial, especialmente en estados del norte y el Bajío. Con redes eléctricas bajo presión constante y nuevos proyectos que requieren energía estable, las soluciones digitales se vuelven esenciales.
La integración de inteligencia artificial, analítica avanzada y monitoreo en tiempo real puede contribuir a optimizar el desempeño de activos existentes, apoyar la detección temprana de fallas y hacer más eficiente el uso de energía. Para México, donde la infraestructura tarda años en ampliarse, la digitalización puede ser una de las vías más ágiles para hacer frente al reto de ampliar la infraestructura física y mantener la continuidad operativa.
La seguridad energética al centro
La combinación de alta demanda, dependencia del gas importado y episodios de estrés en la red ha colocado la seguridad energética al centro del debate. En 2026 veremos más interés en soluciones modulares que puedan instalarse rápidamente, así como en el aprovechamiento de biomasa y residuos agrícolas para ampliar la oferta energética.
La prioridad para empresas y gobiernos será garantizar suministro confiable, especialmente en regiones donde la industria crece más rápido que la infraestructura eléctrica disponible.
Gas natural y GNL: piezas clave de la expansión mexicana
El gas natural seguirá siendo el combustible de referencia por su costo, disponibilidad y menor huella de carbono en comparación con XXX (citar fuente). Al mismo tiempo, el GNL se perfila como solución estratégica para zonas sin ductos y como motor de nuevos proyectos logísticos y de exportación.
En un entorno donde las necesidades energéticas de corto plazo son urgentes, los desarrolladores están optando por tecnologías probadas y replicables que reduzcan riesgos de construcción y operación. Por ejemplo, en Sonora, las tecnologías de procesos y automatización de gas natural licuado (GNL) de Honeywell se utilizarán para respaldar la producción confiable y la exportación de hasta 7.8 millones de toneladas anuales (MTPA) de GNL desde la terminal de exportación de AMIGO LNG S.A. de C.V., cuyo inicio de operaciones esta previsto para 2028.
Regulación en evolución: equilibrio entre sostenibilidad y viabilidad
La transición energética mexicana requerirá un marco regulatorio más claro y estable. Tecnologías como los combustibles renovables, el SAF o los procesos de conversión de biomasa solo podrán escalar si existen incentivos adecuados y reglas predecibles.
La innovación está reduciendo costos y facilitando el uso de la infraestructura existente, pero la regulación será decisiva para acelerar su adopción y fomentar inversiones de largo plazo.
Un futuro energético que exige precisión y resiliencia
México se encuentra en una etapa donde la competitividad industrial dependerá directamente de su capacidad para garantizar energía confiable, accesible y sostenible. La digitalización, las soluciones modulares, el gas natural, el GNL y la innovación en combustibles alternativos serán pilares para navegar este nuevo escenario.
Honeywell continuará apoyando al país con soluciones diseñadas para contribuir a reducir riesgos operativos, mejor la eficiencia y fortalecer la disponibilidad de energía lista para acompañar el crecimiento económico.




