Tres funcionarios de Petróleos Mexicanos (Pemex) fueron separados de sus cargos tras el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, un caso que ahora apunta a fallas internas, omisiones y posibles irregularidades en la forma en que se manejó la emergencia.
La decisión, instruida por la presidenta Claudia Sheinbaum, ocurre mientras autoridades federales investigan el origen de la fuga —registrada el 6 de febrero— y las responsabilidades dentro de la empresa productiva del Estado.
Los funcionarios cesados ocupaban cargos directamente vinculados a la seguridad industrial y la atención de emergencias ambientales: la Subdirección de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; la Coordinación de Control Marino, Derrames y Residuos; y el área de liderazgo en Derrames y Residuos dentro de Pemex, en medio de señalamientos de que la magnitud del incidente no fue reportada de forma oportuna.
Un ducto, no una plataforma
Aunque en un inicio hubo versiones confusas, Pemex confirmó que el derrame se originó en un oleoducto de 36 pulgadas en la zona de Abkatún-Cantarell, en Campeche, una región con alta concentración de infraestructura petrolera.
“No es una plataforma donde ocurrió el incidente. Fue un oleoducto”, explicó el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla.
El propio funcionario reconoció que el evento fue subestimado en sus primeras horas: “Se detectó como un incidente menor. Así fue declarado, pero algo falló en los protocolos”, admitió.
Señales que no cuadraban
Conforme avanzaron las revisiones, comenzaron a surgir inconsistencias. Mientras reportes internos hablaban de un simple “lagrimeo”, en campo se desplegaban embarcaciones, barreras de contención y operativos de gran escala.
Entre los hallazgos destacan una reparación no reportada en el ducto, la negación reiterada de la fuga por parte de áreas operativas y retrasos en decisiones clave, como el cierre de la válvula principal, que ocurrió ocho días después de detectado el problema. También se identificó el ocultamiento de información sobre agua contaminada recuperada durante las labores de contención.
Investigación abierta y denuncias
Ante este escenario, Pemex presentó denuncias ante la Fiscalía General de la República y la Secretaría Anticorrupción, mientras la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente realiza inspecciones para determinar responsabilidades: “Algo falló en la cadena de información”, sostuvo Rodríguez Padilla.
Las investigaciones incluyen el análisis de imágenes satelitales y bitácoras operativas, que ubican el origen del derrame en la misma zona donde se detectó la pérdida de integridad del ducto.
Impactos acotados, según autoridades
A más de dos meses del incidente, autoridades reportan la recolección de unas 915 toneladas de residuos con hidrocarburo en playas del Golfo, en al menos cuatro estados. Si bien se han documentado afectaciones a fauna —como tortugas con presencia de hidrocarburo—, el gobierno sostiene que no hay evidencia de una mortandad masiva.
El gobierno federal también anunció apoyos económicos para pescadores y cooperativas, particularmente en Veracruz, además de la creación de un Observatorio Permanente del Golfo de México para fortalecer el monitoreo ambiental y la prevención de riesgos.
Mientras tanto, el caso sigue abierto y bajo presión pública: no solo por el impacto ambiental, sino por las dudas sobre cómo se manejó una fuga que tardó días en ser reconocida en su verdadera dimensión.
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