Escrito por: Internacional, Opinión, Ramsés Pech

El fanatismo mundial por el petróleo

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La guerra Israel-Hamás no es entre estos dos bandos, existen agendas ocultas de otros países que intervienen en forma indirecta, afectando a la población civil en la región donde está el combate y que no tiene nada que ver o aportar a la guerra; lo mismo sucede con la invasión de Rusia a Ucrania

Ramsés Pech

Grupo Caraiva – León & Pech Architects

El petróleo crudo es y seguirá siendo lo primordial para muchos países que lo producen, y algunas veces, el energético se intercambia por las necesidades de la sociedad. La idolatría de un país desde un punto de vista económico-energético es anteponer la ideología como parte fundamental del todo; y esta da lugar a ser una nación con un estado rentista.

Esta forma de percibir, aplica a los países que obtienen la mayor parte de sus ingresos, exportando un recurso natural; y básicamente se asocia más a menudo con las situaciones políticas y sociales de un cierto número de países ricos en reservas o producción de hidrocarburos.

Actualmente podemos decir que, el problema entre Israel-Hamás no es de índole política, religioso o territorial, sino que es un tema económico-energético; debido a que los países productores de petróleo en Medio Oriente reciben regularmente unas cantidades sustanciales de renta económica del petróleo, y que debido a sus efectos políticos, se convertían en un factor clave para explicar las dinámicas sociopolíticas de estos países.

Existen alrededor de 55 países en el mundo que producen gas y petróleo, los cuales están en forma geográfica de la siguiente forma: 15 están en África, 13 en Medio Oriente y Norte de África; 11 en América, 10 en Asia, 4 en Europa y 2 en Oceanía.

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En el negocio global de los hidrocarburos, hay alrededor de 96 países que generan algún tipo de renta petrolera; y 148 poseen algún tipo de exportación de combustibles derivados de petróleo, propios o que son parte de una parte de la cadena.

De acuerdo con un estudio de subconjuntos de países por niveles de dependencia petrolera, se indica que pueden ser identificados de la siguiente forma:

  • Baja: Renta petrolera entre 4 y un 19.99% del PIB y las exportaciones de combustibles representan hasta el 49.99% del total exportado. Países: Egipto, Ghana, Malasia, México, Níger, Surinam, Túnez y Vietnam.
  • Media: Renta petrolera se ubica entre 4 y un 19.99% del PIB y las exportaciones de combustibles representan entre 50 y un 69.99% del total exportado. Países: Baréin, Bolivia, Colombia, Ecuador, Irán, Noruega y Trinidad y Tobago.
  • Alta: Renta petrolera constituye entre 4 y un 19.99% del PIB y las exportaciones de combustibles superan el 70% del total exportado. Países: Argelia, Brunei-Darussalam, Chad, Kazajistán, Federación de Rusia, Nigeria, Qatar, Turkmenistán, Venezuela y Yemen.
  • Extrema: Renta petrolera constituye al menos un 20% del PIB y las exportaciones de combustibles representan al menos el 50 por ciento. Países: Angola, Arabia Saudita, Azerbaiyán, Emiratos Árabes Unidos, Gabón, Guinea Ecuatorial; Irak, Kuwait, Libia, Omán y República del Congo.

Hoy día el mundo depende de la industria de hidrocarburos. Entendemos que hay muchos países que producen, transforman, comercializan hidrocarburos; y su dependencia se basa en cuánto influye en su economía, en cómo administrar los recursos.

Existe un indicador que ayuda a las naciones, el Índice de Gobernanza de los Recursos Naturales del NRGI (Natural Resourse Governance Institute); el cual sirve para medir la gobernanza de los sectores de minería, petróleo y gas en países, así como para evaluar sus políticas y prácticas a nivel global, regional y nacional.

A según el estudio, se indica que las empresas estatales (EPE) son responsables de aproximadamente el 55% de la producción mundial de petróleo y gas. Además, indica que estas en su mayoría están mal gobernadas. Esto crea riesgos de desperdicio de recursos públicos, corrupción e impactos negativos en las comunidades productoras a donde son insertadas, sin una planeación adecuada.

Este índice deja en una posición de incertidumbre a algunos países de Medio Oriente, sobre todo etiquetándolos de una falta de democracia del cómo reparten o usan el dinero proveniente de la renta petrolera. Así, el índice de medición los coloca en un nivel deficiente, debido a que han establecido algunos procedimientos y prácticas mínimas y selectivas para la gobernanza de los recursos naturales; dejando fuera a los recursos extractivos que beneficien a los ciudadanos.

transición

En la región MENA (Medio Oriente y el norte de África), la riqueza proveniente de los recursos petroleros, permite a estos países gastar mucho en seguridad interna (armamento); dando lugar a bloquear las aspiraciones democráticas de la gente para tener un mejor beneficio económico, social y educativo, al pasar estos a no ser prioritarios.

Por eso vemos a Emiratos Árabes Unidos cambiando velozmente para no continuar dependiendo del petróleo, al apostar en turismo y bienes raíces como motores del crecimiento económico. Arabia Saudita, está permitiendo acuerdos que posibiliten salidas al Mediterráneo, al iniciar relaciones con Israel, auspiciadas por Estados Unidos.

Los combustibles fósiles representan alrededor de 250 millones de barriles diarios equivalentes, para que las económicas en el mundo se mantengan en movimiento. ¿Cómo sustituir esto en el corto plazo? El mundo continuará dependiendo por unas décadas más de la renta petrolera; y la NRGI recomienda las siguientes acciones para una buena gobernanza de los recursos naturales (y en México debería aplicarse):

  • Garantizar la implementación de las leyes sectoriales, especialmente las políticas diseñadas para contrarrestar los riesgos de corrupción y los impactos locales asociados con la extracción.
  • Mejorar la supervisión en áreas de alto riesgo de corrupción, como el otorgamiento de licencias, las compras de las EPE y el comercio de productos.
  • Garantizar la transparencia y rendición de cuentas sobre riesgos climáticos y la toma de decisiones para la transición energética relacionadas con la extracción de combustibles fósiles; y la explotación de minerales necesarios para las tecnologías verdes.
  • Proteger el espacio cívico para permitir que los ciudadanos demanden y orienten una transición energética, justa y equitativa, mediante el diálogo y el debate.

Idolatramos al poner al petróleo como eje mundial de la económica, al crear guerras por este recurso no renovable; argumentando que la última en Israel y Palestina se originó por cuestiones políticas, religiosas o culturales. Dejemos de justificar lo que no es.

La guerra Israel-Hamás no es entre estos dos bandos, existen agendas ocultas de otros países que intervienen en forma indirecta, afectando a la población civil en la región; donde está el combate, y que no tienen nada que ver o aportar a la guerra, lo mismo de la invasión de Rusia a Ucrania.

El mundo no está razonando, está idolatrando, sin un dogma de fe.

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