Escrito por: Negocios, Opinión, TI

El sector industrial en ciberseguridad, la deuda

Latinoamérica avanza con rapidez hacia la construcción de una economía digital. Un paso significativo, si nos comparamos con el resto del mundo. Demuestra el desarrollo que ha tenido la región en el último tiempo. La pandemia trajo consigo una serie de cambios en las empresas, incluyendo la implementación de home office, hace dos años casi impensado. Pero también la necesidad de una mejor ciberseguridad.

Fabián Rodríguez, CEO Camel Secure

Pero las nuevas reglas del juego han tenido también efectos negativos. Hoy, el aumento de la vulnerabilidad de los sistemas digitales e informáticos en las organizaciones ha llegado a niveles nunca antes vistos, por distintas causas.

Por un lado, se encuentra la tecnología IoT, o en español el Internet de las Cosas. Esta corresponde a la red de objetos físicos con software, capaces de conectarse e intercomunicar datos con otros dispositivos a través de Internet, desde cualquier parte del mundo. Una funcionalidad que se ha acrecentado con el home office, pero que consecuentemente significa que a mayor número de dispositivos conectados a Internet, mayor es la probabilidad de que una compañía pueda ser víctima de ciberataques.

LATAM no cuenta con normativas de seguridad al nivel de USA o UE. Su probabilidad de ataques más efectivos y dañinos es mucho mayor. El sector industrial el más afectado.

Es algo que debería preocupar a quienes lideran estas áreas, si se es consciente que un ciberataque -ya sea interno o externo- podría traer lamentables consecuencias. Por ejemplo falta de confianza con el cliente, amenazas a la integridad y a la privacidad de datos. Desde luego pérdidas millonarias y, en el peor de los casos, la paralización total de funciones por un período indefinido.

Ciberseguridad, caso México

En México, la situación es aún más dramática. Sólo el sector de exportaciones del país representa casi el 50% de los ataques cibernéticos de toda América Latina, según los datos que entregó el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index). Lo mismo sucede en el sector energético del país. Tan sólo en 2021 se detectaron 451,000 ataques a empresas, un 28% mayor con respecto al año anterior.

Lo lamentable es que hasta ahora, el sector industrial no ha logrado estar a la altura y generar las respuestas necesarias de protección, acorde al ritmo de los avances tecnológicos de los últimos años. Por el contrario, los ciberdelincuentes han ido especializándose a una velocidad nunca antes vista.

Es imprescindible contar con una solución de seguridad que también incluya estrategias de gestión de riesgos y protección de datos, capaces de enfrentar cualquier tipo de vulnerabilidad cibernética.

¿Dónde está el costo más grande?

Es primordial que sepan identificar qué tipo de ataque es el que se repite más, pero también entender cuáles de ellos son los más dañinos y más efectivos. No hay tiempo que perder y debe quedar atrás la lógica de reducir costos en los equipos de ciberseguridad del sector industrial.

Más aún, porque la experiencia ha demostrado que los profesionales a cargo de combatir los ciberataques no se están dando abasto. Los ciberdelincuentes se van acrecentando en número y sofistificación. Y es evidente su interés, si se toman en cuenta las potenciales ganancias que pueden obtener con estos ataques.

Es momento de finalmente entender que la ciberseguridad es un tema que demanda inversión y hay que hacerlo ya. Quienes se sientan confiados de que nada les va a pasar, tendrán que lidiar en el momento, reaccionar a ciegas e incluso algunos, cerrar sus empresas por la poca capacitación y experticia para enfrentar este tipo de ataques.

Y lo peor de todo será que quienes más van a sufrir sus consecuencias, serán las personas comunes y corrientes que se verán afectadas en su día a día por un problema que se pudo prevenir.

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