Escrito por: Luis Serra, Oil & Gas, Opinión

Refinería Dos Bocas: espejismo y miopía

El Gobierno federal ha comentado que la soberanía energética y la refinería Dos Bocas va a cualquier costo

Luis Serra
Director ejecutivo de la Iniciativa de Energía
del Tecnológico de Monterrey

Este diciembre próximo se cumplirán tres años desde que el Gobierno federal anunció formalmente la construcción de una nueva refinería en Dos Bocas, Paraíso, Tabasco. El proyecto sumaría capacidad al Sistema Nacional de Refinación que actualmente cuenta con las seis refinerías en territorio nacional más Deer Park en Texas.

ARTÍCULO

Para consultar el artículo completo consulta la edición de octubre de Energía Hoy, que es posible descargar dando click a la siguiente imagen:

El robustecimiento de la infraestructura del sector energético como ingrediente de una estrategia de seguridad es primordial en cualquier nación que pretende garantizar el desarrollo de actividades económicas y salvaguardar las necesidades de sus habitantes. Pero Dos Bocas se ha eregido, al igual que el aeropuerto Felipe Ángeles y el Tren Maya,
como un símbolo de la inexorable autoridad de la figura presidencial, la cual pretende establecer su legado a partir de premisas ideológicas y carentes de una visión sistémica de largo plazo para el sector energético nacional.

Hay tres consideraciones que no pueden escapar a la descomposición del rompecabezas que representa la refinería Dos Bocas. El primero de ellos es financiero. ¿Es el proyecto rentable? La pregunta no es trivial en tanto que la nueva refinería será parte de la empresa productiva subsidiaria Pemex Transformación Industrial, la cual por cada barril de crudo refinado pierde poco más de 12 dólares.

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Sumar un activo que se constituya en un pasivo para la empresa nacional petrolera más endeudada a nivel mundial, y que año tras año registra ejercicios con mayores pérdidas netas, no sería un objetivo deseable para un gobierno que, por un lado, enfrenta presiones fiscales y, por el otro, incrementa su gasto en Pemex sin que esto mejore su calificación crediticia o su gestión.

Ante diversos análisis que apuntan a que Dos Bocas no presenta rentabilidad financiera alguna, el Gobierno federal ha defendido el proyecto a capa y espada bajo el argumento de que la soberanía energética merece perseguirse a cualquier costo. Más allá de que el concepto es una quimera, detrás de él se esconde, la segunda consideración de suma relevancia: ¿existen beneficios sociales netos de la Refinería Dos Bocas?

 

Y, por último, el tercer elemento irrenunciable en la discusión tiene que ver con la temporalidad del proyecto en el contexto internacional de transición energética que experimentamos. Aún bajo el supuesto (con ínfima, si no nula probabilidad) de que existieran beneficios sociales netos en el ciclo de vida de Dos Bocas, ¿se trata del mejor uso de los recursos públicos para nuestro país? En breve, la respuesta a las tres preguntas es no.

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