Escrito por: Opinión, Ramsés Pech

Certidumbre económica hasta el 2022

certidumbre económica

La economía circular dará al futuro del sector energético certidumbre económica tras la pandemia

Ramsés Pech
Grupo Caraiva – León & Pech Architects

Circular el dinero no significa tener el control del mismo, durante un periodo de tiempo para saber cómo administrarlo; es dejarlo fluir durante el periodo que se crea más conveniente, debido a que el mundo cambia constantemente.

Hoy el mundo está ante la falta de seguridad, de confianza o de certeza sobre la reactivación económica. Especialmente cuando existe la inquietud sobre cómo debe ser la nueva realidad mundial en la convivencia e intercambios comerciales. Podremos hacer reuniones virtuales, transacciones económicas, pero no podremos dejar de interactuar en el mercado energético al tener que extraer las materias primas, comercializar, transformar y distribuir para su uso; por parte de la población en las industrias de servicios y transporte.

Esto ha generado que, a finales del 2020, la incertidumbre pueda crecer no en función de tener energía, sino en el cómo podrá usarse para el desarrollo de cada país; ante una percepción de poder tener un rebrote del COVID-19 hoy se observa en algunos países de Europa y en Estados Unidos; dos centros de demanda vitales para la encomia mundial.

Producción de petróleo

Países como Rusia han apoyado para tener un balance en la industria, principalmente en la parte de hidrocarburos. Ellos esperan que “su producción de petróleo aumente después de que el actual acuerdo de la OPEP+ sobre las restricciones a la producción finalice en abril de 2022. La recuperación no será rápida, pasará bastante tiempo antes de que se puedan alcanzar los niveles previos a la crisis”.

En 2020, debido a los bloqueos del Coronavirus, la demanda mundial de petróleo se reducirá hasta en un 10% en comparación con el año pasado; de acuerdo con estadísticas de la OPEP y miembros de la OCDE. Adicionalmente, se está observando que los precios del barril de crudo tienen poco margen para ganar en el cuarto trimestre; porque la recuperación de la demanda se desacelera en medio de las nuevas restricciones sanitarias.

El petróleo se ha estancado en gran medida, cerca de los 40 dólares por barril este mes y con señales de que un resurgimiento del virus podría llevar a más medidas de bloqueo. El mundo depende de la movilidad de la gente vía transporte terrestre o aéreo para mantener las economías.

El consumo de gasolina en Estados Unidos se situó en 9.31 millones de barriles por día en 2019, muy por encima del de cualquier otra nación. En China fue de 4.4 millones de barriles por día y se espera que ambos países se contraigan económicamente entre un 10 a 12% para 2020. Pero toda esta proyección dependerá del control del virus y de la magnitud del rebote que podría darse, ante la llegada de las estaciones y las bajas temperaturas en los próximos meses; todo esto ligado a la temporada de Influenza.

Ante esta situación, el 26 de septiembre tuvo lugar la reunión del S20 que apoya al G20, fomentando un diálogo oficial con la comunidad científica; normalmente está dirigido por la academia nacional de ciencias del país anfitrión. El propósito principal del grupo de participación S20 es presentar políticas y recomendaciones en los temas de interés elegidos; como el surgido en esta última reunión: la “economía circular”.

La economía circular

El concepto se aplica fundamentalmente en la forma de utilizar los recursos naturales en energía; derivado de que hoy la energía tiene un alto peso en el crecimiento económico del mundo. https://s20saudiarabia.org.sa/en/priorityareas/Pages/tf2circulareconomy.aspx

La economía circular pretende aprovechar en mayor proporción los recursos naturales al saber, evaluar y utilizar los desechos originados por la industria de la energía; con la visión de no agotarlos rápidamente. A causa de la pandemia, la energía se ha convertido en una de las industrias más afectadas, originando la contracción económica actual.

La incertidumbre y percepción de hoy ha modificado la estructura de la industria energética, tanto en la oferta como en la demanda. La recuperación no será rápida y se caracterizará porque será bastante prolongada a los indicadores anteriores a la crisis. Ante esto, cada país deberá tomar las medidas económicas para proteger y mantener un crecimiento económico:

Primero, en función de disponer del dinero suficiente para tener a la población económicamente activa laborando; y bajo cuidados de salud de cada individuo. Posteriormente, se deberá tener inversiones privadas que asuman los riesgos financieros. La inversión pública será un respaldo ante cualquier contracción económica no controlada; en el entendido que los recursos públicos provienen de la recaudación originada de derechos, impuestos o ingresos que pueda tener cada nación.

Saber en qué invertir o en qué dejar invertir en cada país, depende de una misión de largo plazo; algo que varias naciones ya han iniciado desde haces décadas. Entendieron que el dinero no conoce ideologías. Se convirtieron en facilitadores bajo estrictas leyes y regulaciones que permiten fluir al dinero.

Para que México entre a una economía circular bajo incertidumbre, deberá cambiar su estructura del mercado que genera el dinero. Tendrá que pasar de ser un país de servicios a uno energético, con acceso a tecnología para aprovechar al máximo cada recurso disponible.

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