El territorio y el aspectos social de la transición energética

Sylvia Novelo Sánchez*

Analista socioterritorial, fundadora de Urbanismo en Movimiento y directora del área de Industria y Energía en ACCSE

Ciudad de México (Experto / Energía Hoy).- La relación entre el territorio y la transición energética no es comúnmente discutida dentro del análisis de la transición, sin embargo, es en el territorio donde estas transformaciones se materializan y es el lienzo donde se reproducen los discursos, acciones, expectativas y conflictos que permiten o detienen la evolución de la transición. 

El territorio no es solamente un contenedor de recursos materiales esperando a ser utilizados, sino es una reproducción de las formas de vida que le dan significado y valor a lo que en él se encuentra, modificándolo a nuestra conveniencia. Desde el paisaje hasta los recursos naturales para la explotación e intercambio, el territorio nos aporta elementos que son los cimientos del desarrollo socioeconómico de los Estados.

El territorio está formado por dos componentes interdependientes: el medioambiente y su configuración espacial (topografía), con todos los recursos naturales materiales e inmateriales que provee; y los sistemas sociales, con características específicas culturales, políticas y económicas. El territorio engloba a los grupos sociales que hacen uso de él y al entorno natural específico.

El entorno y los recursos naturales han servido como plataforma para poder evolucionar y desarrollar formas cada vez más complejas de lo social. El ser humano actúa dependiendo de las posibilidades que el espacio le otorga y los recursos materiales e inmateriales que dispone. El territorio es el reflejo de las sociedades. La construcción del entorno nos habla de las formas de vida, dinámicas e interacción con el resto del mundo. 

Sin embargo, no todos los espacios aportan los mismos recursos ni propician de la misma manera el progreso socioeconómico. Dependemos de espacios geográficos específicos para saber con qué contamos y el crecimiento que nos permite. 

Es aquí donde los procesos globales, como la transición energética, se insertan en escalas locales y regionales específicas que determinan las oportunidades para su avance. Poder entender la transición energética desde una perspectiva de análisis socioterritorial nos permite poder identificar no tan solo la factibilidad económica, sino las posibilidades de desarrollo en materia socioeconómica, ambiental y de planificación territorial.  

La relación entre el territorio y la transición energética se establece fuera de las fronteras de las políticas públicas de transición y genera vulnerabilidad en las comunidades que hacen uso del espacio que ahora comparten con los proyectos de energía. Los nuevos proyectos promovidos por la transición se instauran en zonas alejadas de las ciudades, donde las amplias extensiones y el bajo costo del suelo se traduce en mayor viabilidad económica para los proyectos. Sin embargo, esto puede generar externalidades en las poblaciones rurales donde las condiciones socioeconómicas son sensibles a proyectos de mayor envergadura. 

Estos proyectos modifican, además de componentes socioambientales, el uso de suelo, actividades económicas, la accesibilidad, conectividad e infraestructuras del sitio, entre otras cosas. Sin embargo, no podemos calificar estos impactos como positivos o negativos, sino evaluar en qué medida fomentan una mayor o menor resiliencia de las comunidades ante los cambios. Aumentar la resiliencia de las comunidades no tan solo beneficiará las condiciones ante la transición y los nuevos proyectos, sino que ayudará a preparar a las comunidades ante otros cambios ajenos a la transición. 

Debemos darle la debida importancia al territorio y considerar visibilizar las escalas locales dentro de las políticas de transición y de esta manera buscar oportunidades para aprovechar los beneficios que la transición energética involucra. Entendiendo las dinámicas sociales en el territorio podremos diseñar mejores estrategias para construir acuerdos entre los diversos actores y los proyectos con el objetivo de facilitar el camino de la transición.  

Los nuevos retos que trae el cambio climático y la transición energética, como un esfuerzo por preservar los ecosistemas que nos rodean, requieren de un pensamiento renovado sobre la sustentabilidad que incluya un análisis multidisciplinario. El análisis del territorio con perspectiva social puede hacer la diferencia para identificar soluciones que permitan la participación positiva de las comunidades en lugar de mantenerse como externalidades del proceso global.

Podemos visualizar otra dimensión de la transición energética cuando observamos de manera integral todos los componentes de este proceso. Es así como se involucran diferentes actores y dinámicas que participan de diversas maneras y con diferentes perspectivas en la construcción de un horizonte más amplio.

* Contacto: snovelo@urbanismoenmovimiento.com, www.urbanismoenmovimiento.com, www.accionsocialempresarial.com

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