José Alberto Llavot
Gerente de Preventa y desarrollador de Negocios en Schneider Electric para México y Centroamérica
El crecimiento acelerado de la inteligencia artificial está redefiniendo la infraestructura digital global. A medida que los modelos de IA requieren mayor capacidad de procesamiento, los centros de datos enfrentan un desafío cada vez más complejo: gestionar cargas térmicas más altas sin disparar el consumo energético. En este escenario, el liquid cooling comienza a posicionarse como una de las tecnologías clave para sostener la próxima generación de centros de datos.
La urgencia del problema es evidente. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, los centros de datos consumieron alrededor de 415 TWh de electricidad en 2024, equivalente a cerca del 1.5 % del consumo eléctrico mundial, una cifra que podría duplicarse hacia el final de la década impulsada principalmente por la expansión de la inteligencia artificial.
Frente a este panorama, la industria está replanteando los esquemas tradicionales de enfriamiento para mantener el equilibrio entre rendimiento computacional, eficiencia energética y sostenibilidad operativa.
La presión térmica de la inteligencia artificial
Los centros de datos diseñados para cargas de trabajo convencionales operaban históricamente con densidades térmicas relativamente moderadas. Sin embargo, los clústeres de IA basados en GPU han elevado significativamente esas exigencias.
Análisis técnicos de Schneider Electric, desarrollados en colaboración con NVIDIA, muestran que los despliegues optimizados para IA pueden alcanzar densidades de hasta 73kW por rack cuando se utilizan arquitecturas de enfriamiento líquido, frente a aproximadamente 40kW por rack en configuraciones avanzadas de enfriamiento por aire.
Este incremento en la densidad energética es uno de los factores que están acelerando la adopción de nuevas tecnologías térmicas en la industria.

Por qué el enfriamiento líquido es más eficiente
La principal ventaja del liquid cooling radica en las propiedades físicas del agua como medio de transferencia térmica. Según Schneider Electric, el agua es más de 23 veces más eficiente que el aire para conducir calor y puede transportar más de 3,000 veces más energía térmica por unidad de volumen.
Estas características permiten retirar el calor directamente desde los componentes electrónicos de alto rendimiento, reduciendo la necesidad de mover grandes volúmenes de aire dentro del centro de datos.
Entre los beneficios energéticos más relevantes del enfriamiento líquido se encuentran:
- Mayor capacidad de disipación térmica, incluso en cargas de trabajo de alta densidad.
- Reducción del consumo energético asociado a ventiladores y movimiento de aire.
- Operación con temperaturas de agua más elevadas, lo que mejora la eficiencia de los sistemas de enfriamiento.
Por cada incremento de 0.6 °C en la temperatura del agua helada, la eficiencia de los chillers puede mejorar entre 1% y 2%, y hasta 4% en sistemas de velocidad variable.
Además, el transporte de calor mediante agua requiere significativamente menos energía de bombeo que el movimiento de grandes volúmenes de aire en infraestructuras tradicionales.
Una transición tecnológica más desafiante
Aunque el potencial del liquid cooling es considerable, su implementación también implica nuevos desafíos en el diseño y operación de centros de datos.
La adopción de esta tecnología requiere considerar múltiples variables técnicas que no siempre están presentes en las arquitecturas convencionales.
Entre los aspectos críticos de implementación destacan:
- Compatibilidad de materiales, para evitar corrosión en los circuitos de refrigeración.
- Control de la calidad del refrigerante, fundamental para garantizar la confiabilidad del sistema.
- Integración entre la infraestructura de TI y los sistemas de enfriamiento del edificio.
- Estandarización de métricas de eficiencia en unidades de distribución de refrigerante (CDU).
Asimismo, en infraestructuras híbridas donde coexisten sistemas de enfriamiento por aire y por líquido, es necesario equilibrar cuidadosamente el costo de capital, la eficiencia energética y la flexibilidad operativa.
Más allá de ser una innovación puntual, el liquid cooling representa una transformación estructural en la arquitectura de los centros de datos. En la medida en que la inteligencia artificial, el cómputo acelerado y las cargas digitales continúan creciendo, la eficiencia energética se convierte en un elemento central para garantizar la sostenibilidad de la infraestructura digital.
En ese contexto, el enfriamiento líquido no solo permite gestionar mayores densidades de cómputo, sino también avanzar hacia centros de datos más eficientes, resilientes y preparados para la creciente demanda energética del ecosistema digital.
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