Argelia y Azerbaiyán están trabajando para consolidar una asociación más profunda, con especial énfasis en la cooperación en hidrocarburos y en el desarrollo conjunto de energías renovables. En el marco de una reciente visita de un alto diplomático azerbaiyano a Argelia, ambas partes subrayaron el potencial compartido para ampliar el comercio, la inversión; y la colaboración tecnológica en sectores estratégicos como el petróleo, el gas y la energía verde.
En la reunión, el vicepresidente del Partido de la Justicia y el Desarrollo de Azerbaiyán, Nabir Hashimov, reiteró la disposición de su país a ampliar los ámbitos de cooperación con Argelia, particularmente en el campo de las energías renovables.
Esta voluntad se enmarca en aspiraciones azerbaiyanas de consolidarse como un actor clave en la seguridad energética regional y en la transición energética con activos renovables y una infraestructura energética ampliada.
Por su parte, Argelia busca diversificar sus socios y reducir la dependencia de mercados tradicionales, por lo que un acercamiento con Azerbaiyán abre nuevas puertas para exportaciones de gas y proyectos conjuntos de infraestructura energética. Ambos países han subrayado la importancia de coordinar sus posiciones en foros como el GECF y la OPEP+, así como de aprovechar sus similitudes históricas en el sector petrolero para impulsar una cooperación energética más ambiciosa.
El vínculo Argelia‑Azerbaiyán ya cuenta con un marco formal: en 2022 firmaron un memorando intergubernamental sobre cooperación en el sector de petróleo y gas, que incluye exploración y producción de hidrocarburos, petroquímica, marketing, transporte y también la producción de energías “verdes”. Este instrumento prevé la creación de un grupo de trabajo conjunto que debe coordinar proyectos en hidrocarburos, así como iniciativas en energía renovable y eficiencia energética.
En el terreno de las renovables, el interés se centra en combinar la experiencia de Argelia en proyectos solares en el desierto con la capacidad de Azerbaiyán para impulsar proyectos eólicos y de almacenamiento, así como estudios sobre transporte de hidrógeno verde. Ambos países ven en las energías limpias una vía para preservar parte de sus recursos fósiles para exportación y, al mismo tiempo, desarrollar una base energética más resiliente ante las presiones de la descarbonización global.
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