Escrito por: Opinión, Petróleo

Refinación es un mal negocio para Pemex

En México, el sistema de refinación es incapaz de perfilarse como negocio y catapultar a Pemex para poder cubrir la demanda

Ramsés Pech
Grupo Caraiva – León & Pech architects

Refinar no es negocio para Petróleos Mexicanos (Pemex), pero para la nación sí. La empresa es de la familia sin importar pérdidas, debido a la compensación en la importación de hidrocarburos. Y, con ello, el país puede controlar el precio de salida en las Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR). Estar ligado al dominio del precio del mercado crea un espejismo al mercado abierto.

En México, el sistema de refinación es incapaz de perfilarse desde un punto de vista del negocio y de catapultar a la empresa del Estado para poder cubrir la demanda del mercado, en aras que la empresa mutó de refinador a comercializador de combustibles, para poder compensar las pérdidas originadas por los altos costos operativos en función del tipo y porcentajes de salida.

En Pemex, el costo variable representa en promedio alrededor del 30 y el 33% del de la venta de un barril en dólares de petrolíferos y, la adquisición de la materia prima (crudo) del 65 al 70%; lo que resulta en un margen bruto del -2 al 2%. Estos valores comparados con otros negocios a nivel mundial se entienden como un negocio familiar cuya prioridad es la tradición y no el valor económico.

Una empresa poco redituable

Una vez que sabemos que no representa un negocio para la empresa, entonces ¿por qué continuamos pensando que lo es?

Para el país sí ha sido un negocio el mercado de combustibles, al mantener un volumen cautivo de productos. En un principio, fueron subsidiados y representaron egresos y en 2015 fueron transformados en ingresos, como se observa en la siguiente tabla sobre la historia del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Hasta antes del 2014, el IEPS era negativo y hoy Pemex es beneficiada al reconocer los costos que eran absorbidos por la misma y no permitían invertir en las plantas de refinación, por la acción de mantener un precio controlado que ayudara a conservar una inflación dominada, lo que se continua haciendo, ya no por medio de subsidios, sino por la decisión de la aplicación de estímulos en función del precio de referencia del barril del crudo en las refinerías mexicanas y fuera de nuestros país.

El “gasolinazo”, palabra mal empleada como un eufemismo político y no comercial, utilizado para definir el incremento o decremento del precio de los combustibles por una decisión de la administración en turno. La decisión de bajar los precios dependerá de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Actualmente, dentro del precio unitario en 2020, la contracción del costo en la bomba aconteció a principio de marzo cuando el precio del barril se empezó a reducir por los efectos de la desaceleración de la demanda de combustibles. Alcanzó el máximo valor aplicado al IEPS en los combustibles y no ha bajado, ante un precio del barril contraído que beneficia a la nación, pero no a Pemex. El único que ha ganado y no ha perdido, como parte de la integración del mercado de combustibles en el precio unitario ha sido la nación, como se observa en la tabla siguiente:

¿Cuál ha sido el secreto para que Pemex se mantenga a flote en el negocio de combustibles? Está en la confección híbrida creada por añadidura y no por definición de estrategia el negocio de importación. A Pemex le ha representado un alivio financiero ante las pérdidas operativas en cada refinería, al poder eliminar costos variables operativos, logística, almacenamiento, mantenimiento, inversiones y operación, al comprar a refinadores fuera del país.

¿Un buen negocio?

Evaluando esta combinación, la empresa obtiene márgenes por arriba de los dos dígitos y eso lleva a una ganancia por cada litro vendido en las terminales de almacenamiento y reparto (TAR), entre 1 a 1.50 pesos y, ahí la necesidad de eliminar la asimetría del precio en estos centros para decidir a quién y por cuánto es el descuento que puede dar a los comercializadores y distribuidores, en función de que tan clientes son de la franquicia.

Pemex requiere realizar mejores prácticas operativas en refinerías como lo observado en el reporte de la OPEP de agosto en Estados Unidos, en donde se indica un promedio por arriba de los 6 dólares; como Valero, Shell y algunas empresas de Europa.

Entonces, decir que el precio de los combustibles ha sido por una decisión de una administración es incorrecto. Cada litro despachado en la bomba de servicio representa del 35 al 40%; y el costo directo se controla por medio de la importación. Para el país representa un buen negocio controlar la comercialización por medio de las Empresas Productivas del Estado; con el fimn de asegurar ingresos vía el IEPS en forma directa.

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