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INFOGRAFÍA: Leer, tan divertido como ver series

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En el marco del Día Internacional del Libro, Energía Hoy expone nueve sugerencias para adquirir el hábito de leer

Infografía: Rodrigo Anguiano

El hábito de la lectura es uno que se puede desarrollar en cualquier momento de la vida. Si bien, es más fácil inculcarlo en etapas tempranas, desde la niñez, por ejemplo, el gusto por las letra impresa se adquiere a través de la constancia, disciplina y a veces, de una rutina bien elaborada.

Asimismo, la circunstancia y el entorno también puede influir en la persona para que decida leer un libro, revista, manuscrito o cualquier lectura de diversa índole. Un viaje, una espera, una recomendación, todo influye… un confinamiento forzoso…

En lo que respecta a México, datos del Módulo de Lectura 2021 (Molec) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reflejan que, a raíz de la pandemia de COVID-19, se incrementó el hábito de la lectura. El porcentaje de la población que gusta del formato digital en libros aumentó de un 6.8% hasta un 21.5%; en tanto, los lectores de revistas digitales crecieron del 2.6% al 21.6%. Finalmente, los lectores de diarios digitales también avanzaron de un 5.6% a un 21.3 por ciento.

La encuesta que se efectuó en febrero, también indica que el promedio de lectura en adultos en 2020 fue de 3.7 libros. (3.9 mujeres y 3.5 hombres)

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En el marco del Día Internacional del Libro, 23 de abril, Energía Hoy te ofrece estas sencillas recomendaciones para adquirir el hábito de la lectura:

INFOGRAFÍA

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Elige un horario. Actualmente durante la contingencia, tendría que ser más fácil el elegir un lapso específico para dedicarlo exclusivamente a la lectura. Se recomienda aprovechar la luz del Sol, para ahorrar energía eléctrica y no cansar la vista. Si apenas se inicia con el hábito, una hora durante el fin de semana (sábado o domingo) puede ser suficiente. Si se pretende leer todos los días, pero simplemente se dispone de poco tiempo, hasta un periodo de 10 o 15 minutos puede ser suficiente para avanzar.

Prepara el entorno. Durante esos minutos o esa hora, tu concentración debe estar al 100% con la lectura elegida. No se trata de una desconexión del mundo, pero sí se establecer un compromiso personal que a la postre enriquecerá el acervo cultural que se tiene. Un lugar tranquilo, con poca gente, donde no haya mucha distracción, ayuda. Sin embargo, el espacio físico no es definitivo; la concentración sí lo es.

Establece una disciplina. Recomendamos establecer un tiempo determinado de lectura, o un número mínimo de páginas a leer por cada sesión. Por ejemplo, si nos ponemos una meta de cinco páginas diarias de un libro, así llueva, tiemble o relampaguee, si cumplimos con esas cinco páginas, al final de la semana estaremos seguros de haber leído 35 páginas. Hay quienes devoran libros enteros en tan solo un par días, pero recuerda que este tip es para comenzar a formar el hábito por la lectura.

Siempre ten una lectura a la mano. Aun cuando no se trate del libro que estés leyendo, el contar con algo para leer en los tiempos muertos que a veces se presentan, coadyuva también en el fortalecimiento de la concentración.

Cero estrés y preocupación. Si no logras apreciar un avance significativo, recuerda que no compites contra nadie, ni contra el tiempo en sí. Se trata de integrar a la lectura al hábito por elección y gusto, como pasatiempo, y no por obligación.

Adquiere un diccionario. Este puede ser físico o digital. Lo importante es disipar cualquier duda con respecto a un término o expresión desconocida. Actualmente se puede investigar en la web aquella palabra o frase que no entendamos del todo al momento de la lectura.

Regresa a esa lectura predilecta: Releer aquel libro favorito puede devolvernos el gusto por las buenas historias, e impulsarnos a querer explorar más temas de cualquier índole.

Abandona esa lectura difícil. En ocasiones, tardamos mucho en avanzar en ciertos libros o novelas gráficas; tratados. En este sentido, existe la posibilidad de claudicación en nuestro intento por leer de forma regular. Por ello, no debe haber temor en dejar inconcusa una lectura en particular, puesto que nuestro tiempo vale mucho como para estar sufriendo en algo efímero. No obstante, recuerda que se abandona un libro, y no el gusto por leer.

Comparte tu lectura. El hecho de leer nos abre la posibilidad de tener siempre un tema de conversación. Inclusive, puedes hallar comunidades de lectores en internet donde tendrás nuevas recomendaciones de lectura; o para intercambiar anécdotas y reflexiones.

Estas son solo algunas acciones que pueden llevarte al sendero de la lectura, de una manera organizada y disciplinada. Esperamos que sean de tu utilidad.

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