Escrito por: Andrea Servín Aguila, Electricidad, Opinión

Energía eléctrica es trampolín de oportunidades

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La ampliación de la infraestructura facilitará la interconexión de poblados aislados y les brindará mejores oportunidades, además de garantizar el abasto de la energía eléctrica 

Andrea Servín Aguila
Coordinadora de Autoabasto Eléctrico de Grupo México.

Uno de los mayores retos para el sector energético es proveer electricidad al territorio nacional. Para la mayoría de nosotros resulta imposible pensar en un día sin suministro, mientras que otros jamás han visto un foco encendido. La principal limitante es la localización de las comunidades, dado que se requiere de infraestructura e inversión para llegar a los sitios e instalar equipos de telecomunicaciones que proporcionen el servicio.

En México, se calcula que alrededor de 2 millones de personas carecen de electricidad y solo se prevé que este número siga aumentando. De acuerdo con el Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Naciona (Prodesen) 2019-2033, la población pasará de 125.9 millones a 140.1 al término del horizonte, mientras que la demanda eléctrica seguirá creciendo y el presupuesto anual destinado a la transmisión muy probablemente continúe disminuyendo como lo ha hecho desde 2018.

Pobreza energética

Lo anterior indica que entre el 1.5 y el 2% de los mexicanos cae en situación de pobreza solo por no tener acceso a los servicios básicos en la vivienda, lo que detona otras banderas rojas de marginación como el rezago educativo, la falta de seguridad social, las instituciones médicas casi inexistentes y el nulo acceso a internet. Los estados con más comunidades sin suministro son Chihuahua, Chiapas, Durango, Guerrero y Veracruz, pero incluso en la Ciudad de México existen localidades sin siquiera alumbrado público.

Hasta 2017, avances significativos tuvieron lugar en cuanto a electrificación rural; desde entonces, los programas destinados a satisfacer la demanda en estas zonas han desaparecido casi por completo. Las actualizaciones aún pendientes de la Red Nacional de Transmisión y las Redes Generales de Distribución hacen esta tarea particularmente difícil. La ventaja de fomentar la generación renovable en macroproyectos públicos y privados cerca de comunidades alejadas de las urbes es clara; la ampliación de la infraestructura eléctrica facilitará la interconexión de poblados aislados brindándoles más y mejores oportunidades.

Abasto es posible

Hoy, gracias a empresas como Iluméxico y sus socios, se emplean principios de abasto aislado para proveer de energía a las poblaciones pequeñas; instalando paneles solares y generando energía en el lugar de consumo. La electricidad proveniente de fuentes que producen bajas emisiones de carbono mejora la salud de las personas al disminuir la quema de combustibles fósiles, aprovecha las tecnologías emergentes y mitiga el cambio climático. También, se abre el diálogo entre las partes involucradas, se generan empleos y se crean políticas públicas a favor del bienestar social.

Negarles el servicio eléctrico a miles de familias mexicanas abre la brecha de inequidad y fija una barrera importante para la construcción de comunidades sostenibles. Al pasar de planes auspiciados por el presupuesto federal, a proyectos donde entidades públicas y privadas crean sinergias; y se desarrollan sistemas robustos, asequibles e inclusivos.

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