Escrito por: Opinión, Pablo López Sarabia

La oportunidad para transformar a Pemex y CFE

PEMEX CFE

La actual administración seguirá inyectando recursos a Petróleos Mexicanos (Pemex) y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), para ser las anclas productivas del Estado, siguiendo un modelo de negocios centrado en los combustibles fósiles, en detrimento de las energías renovables y limpias. La apuesta parece ir contra corriente a nivel global y poner en riesgo la Reforma Energética; aunque, un cambio de enfoque podría generar una gran oportunidad para el sector energético de México.

Dr. Pablo López Sarabia
Profesor-Investigador de la Escuela de Ciencias Sociales y Gobierno del Tecnológico de Monterrey, Campus Santa Fe.

Economistas encabezados por el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, firmaron una carta donde llaman a empresas y gobiernos a intensificar la descarbonización de las economías. La pandemia del COVID-19 ha puesto al descubierto los impactos negativos que los procesos productivos actuales tienen sobre el medio ambiente como: erosión de suelos, contaminación del aire, escasez de agua, deforestación, pérdida de biodiversidad y calentamiento global.

La degradación del medio ambiente ha agudizado la desigualdad social y económica a nivel internacional, creando un sistema productivo poco transparente e insostenible en el largo plazo. El profesor Stiglitz y economistas de la talla de Mariana Mazzucato y Jeffrey Sachs, señalan que los gobiernos deben eliminar activamente la industria de los combustibles fósiles, mediante las siguientes acciones:

I) evitar los rescates y subsidios a las empresas de petróleo, gas y carbón debido a las distorsiones que generan en los mercados; II) una reducción gradual de la exploración y extracción de recursos de carbono y su uso para la generación de electricidad; III) la redistribución de fondos hacia tecnologías verdes e infraestructura que apoye la transición a energías limpias y renovables, apoyados de programas sociales y de empleo; IV) eliminar el financiamiento bancario y de fondos de inversión en proyectos centrados en combustibles fósiles; y V) políticas públicas eficientes que eliminen los costos de la inacción climática significativa.

En la imagen, Pablo López Sarabia.

En la imagen, Pablo López Sarabia.

La estrategia del gobierno debe ser fusionar a Pemex y CFE en una empresa multi-energía de base tecnológica.

Los recursos que el gobierno desea inyectar a las dos principales empresas productivas del estado, en el Paquete Económico 2021 deben tener una estrategia clara y de largo plazo; ya que centrarse en la extracción de crudo y su refinación dará frutos marginales en el corto plazo. La nueva empresa debería tener un portafolio diversificado en generación de electricidad y energías renovables; así como productos de alto valor de base tecnológica como:

I) digitalización de los procesos productivos y administrativos; II) uso del internet de las cosas y 5G que permitan economías de escala y alcance; III) tecnología DLT y Blockchain que permita la trazabilidad de procesos y eliminación de fricciones; IV) uso de Big Data e Inteligencia Artificial para la generación de nuevos nichos negocios y atención focalizada de clientes; V) dotación de infraestructura de recargas eléctricas para la próxima generación de autos eléctricos; VI) servicios de banda ancha y fibra óptica industrial; VII) producción de baterías eficientes; VIII) coordinación y desarrollo de un mercado de participantes privados en electricidad y combustibles de nueva generación como el hidrógeno; y IX) participación en el segmento de medios de pago digitales.

La debilidad financiera de Pemex y CFE podría vulnerar las finanzas públicas y comprometer la estabilidad macrofinanciera.

Las dos empresas productivas del Estado presentan alto endeudamiento, importantes pasivos laborales, baja producción, crecientes platillas laborales con baja productividad, deterioro de infraestructura y seguridad industrial, disminución de la demanda crudo y electricidad de alto consumo doméstico e industrial, estructuras de costos crecientes; así como un mercado petrolero incierto y con precios volátiles asociado a la pandemia.

Lo anterior se ha reflejado en una ampliación significativa de los spreads crediticios de Pemex y CFE en relación con los bonos soberanos de México. En el caso de Pemex la prima de riesgo en USD pasó de un promedio de 159 puntos base en diciembre 2019 a 395 puntos al cierre de septiembre de 2020. El riesgo crédito de Pemex medido por el CDS promedió 336pb en 2020 situación que contrasta con los 157pb que registra el CDS de México.

Es importante señalar que el CDS de México ya descuenta un eventual recorte en la calificación soberana de México asociados a los riesgos de Pemex y CFE (hay una diferencia significativa con el CDS de Perú y Malasia que tienen igual calificación crediticia a la de México en escala de Moodys).

Los mercados accionarios de EUA mantienen una tendencia alcista por más de una década. Aunque destaca el mal desempeño de las empresas petroleras y el sector energético en general. El auge de las inversiones ESG ha provocado que muchos fondos de inversión dejen de invertir en empresas petroleras; ya que muestran un rezago significativo con los criterios ambientales, sociales y de gobierno corporativo.

Esta situación puede revertirse, si Pemex y CFE se comprometen en mejorar sus puntuaciones ESG, cambiando su estrategia hacia energías renovables y limpias. En resumen, el gobierno puede transformar a sus empresas productivas en una sola, más eficiente y financieramente viable; usando los recursos del presupuesto 2021 como capital semilla para la transición verde. El Estado emprendedor se complementaría con recursos disponibles en instituciones financieras, interesadas en fondear proyectos productivos con criterios ESG.

 

 

 

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