Caída de precios del petróleo pone jaque a Pemex y al sector

Ciudad de México (Iliana Chávez / Energía Hoy).- Especialistas coinciden en que las condiciones económicas, sanitarias y los bajos precios del petróleo han evidenciado que podría ser el fin de la renta petrolera como sostén de las finanzas públicas de México, así como la desaparición del proyecto de la actual administración de poner a Petróleos Mexicanos (Pemex) como palanca de desarrollo.

Durante la primera “Expo Petrolera Virtual” con el panel “El Impacto Económico del Covid-19 y la Guerra del Petróleo en México y el Mundo”, organizado por Oil & Gas Alliance, Gabriel Farfán, presidente de la Comunidad Mexicana de Gestión Pública y consultor en materia de Presupuesto y Gestión Pública del Banco Interamericano de Desarrollo, indicó que se trata de “un momento crucial en la historia” de nuestro país y de un enorme reto:

México es los países que menos recauda en América Latina y tendrá que redirigir la base fiscal hacia la actividad industrial y económica, así como invertir los recursos en infraestructura y servicios públicos de calidad, donde las brechas son muy pronunciadas.

Explicó que Pemex tiene décadas de desinverión y retraso tecnológico que no se podrán revertir del todo. “Es imposible que un gobierno tenga una o dos paraestatales que le garanticen nutrir la oferta energética que se requiere”. Hay que dejar de insistir en seguir dependiendo de la renta petrolera y dar el salto a las energías renovables, ya que el gobierno no tiene la capacidad de cubrir la demanda, necesita abrir el mercado a la iniciativa privada.

En ese sentido, Erick Sánchez Salas, director asociado de Desarrollo de Negocios de IHS Markit, aseguró que la demanda de petróleo está disminuyendo a nivel mundial, al menos para la generación de energía, a lo cual se suma el bajo nivel de rentabilidad de las plantas de refinación, donde ya hay países que se están deshaciendo de toda su infraestructura de refinación porque el negocio tiene un margen mínimo de rentabilidad.

Consideró que “hay que voltear a ver qué está haciendo los países exitosos en energía: una inversión intensiva en renovables”, haciendo a un lado la refinación e incluso sus gasolineras para moverse a negocios más rentables.

Ante este escenario sin precedente donde ningún gobierno está preparado para enfrentar la situación, México requiere proyectos que generen flujo de efectivo y de alta rentabilidad en el corto plazo. Aquellos de largo plazo como la refinación que van a generar ingresos en 35 años ya no son prioridad en este momento.

Aseguró que analistas internacionales sostienen que 2020 será el peor año para refinación mundial tanto por sus altos costo en materia prima, como por el costo y la necesidad de personal muy altamente especializado para su manejo y donde nuestro país tiene un gran faltante si se considera que Estados Unidos cuenta con una tasa de 200 personas por cada 100 mil barriles refinados y en México 2,200 personas por cada 200 mil barriles refinados, por lo que el costo del personal es muy grande.

Para Régulo Salinas, presidente de la Comisión de Energía de la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), se dejar de considerar a Pemex como la base de desarrollo del país, y buscar otras fuentes de ingresos, y la más viable en este momento es la apertura del sector privado en el sector, no solo para que reciba recursos fiscales sino para que complemente la labor de la administración en las necesidades energéticas.

Reconoció que esta crisis sanitaria nos ha tomado mal parados, y se necesitan medidas contracíclicas para reducir el impacto y para acelerar la reactivación económica, una de esas acciones son los apoyos fiscales de los que aclaró no piden condonación ni subsidios sino flexibilidad fiscal para aplazar el pago de impuestos, a fin de tratar de mantener tanto salarios como plantilla laboral.

Otra de las acciones es canalizar el gasto en inversiones como la construcción en proyectos rentables y ahí es donde se genera la duda si la refinería de Dos Boca, el Tren Maya y el nuevo aeropuerto lo son. Una más es tratar de mantener las cadenas productivas, de lo contrario se podría caer en el extremo de reducir el consumo y difícilmente se mantendrá la plantilla laboral.

El presidente de la Comisión de Energía de la Concamin, también advirtió que se en el país se ha caído en extremo de parar la industria y la economía, lo cual afectará aún más la ya deteriorada economía, por lo que es indispensable definir cuáles son las industrias estratégicas que no pueden parar, incluso sugirió retomar la lista que ya determinó el propio Estados Unidos y tomarla como base.

En tanto, Soraya Pérez Munguía, diputada del PRI, secretaria de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad e integrante de la Comisión de Energía, afirmó que el principal problema del gobierno es que no está utilizando todo el potencial energético del país, y tampoco voltea a ver a otros países que le apuestas a las energías renovables que les están generando dinero.

Indicó que si bien la economía mexicana es resiliente por la estabilidad económica que se había mantenido en los últimos años y contaba con líneas de crédito y reservas internacionales. Sin embargo, en 2019 tomó la decisión legislativa en la Cámara de Diputados de criminalizar a los empresarios, a ciertas empresas y a asustar las inversiones, lo que derivó que en un decrecimiento económico.

Esto se debió a parte de los fondos de estabilización ya se gastaron, se redujo la nota soberana  y se generaron condiciones de inestabilidad para la inversiones, situación que dificulta aún más enfrentar la crisis sanitaria y económica.

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