Escrito por: Opinión, Tech & Trends

La industria gaming: retos de la energía y la sostenibilidad

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Si bien los videojuegos ofrecen entretenimiento y diversión a millones de personas, también es crucial abordar sus implicaciones ambientales y trabajar en soluciones que promuevan la sostenibilidad y la responsabilidad de la industria gaming

Miguel Tovar

Director general de Sociedad Plural

La industria de los videojuegos ha experimentado un rápido crecimiento en los últimos años, resultado de la convergencia tecnológica, la innovación asociada a la Inteligencia Artificial (IA) y la expansión de los servicios de Internet. En 2023, esta industria tenía un valor de 257 mil millones de dólares (mdd) y 3 mil 300 millones de usuarios en el mundo; y se proyecta que el mercado alcance los 546 mil mdd en 2028.

En esa misma dimensión, los retos socioambientales se han vuelto complejos, como el consumo de energía de dispositivos cada vez más sofisticados, las emisiones de carbono de los data centers; y el manejo de los desechos electrónicos.

Impactos

Los grandes jugadores del segmento como Microsoft, Apple, Google, Ubisoft y Tencent se han comprometido a alcanzar el net zero para 2030. Mientras que otras empresas tienen objetivos similares: Sony pretende alcanzarlo en 2040 y Activision en 2050. Ahora, si bien la conciencia sobre los impactos ambientales es mayor, y los principales fabricantes se han comprometido a reducir la huella de carbono, es importante recalcar que, contar con dispositivos con una vida operativa más larga y una mayor capacidad de reparación son clave para el desarrollo sostenible del segmento.

Los videojuegos generan emisiones de carbono, principalmente a través del consumo de energía del hardware y de los data centers. Sin embargo, también es importante contabilizar que el desarrollo de consolas, computadoras y dispositivos móviles requieren cantidades significativas de energía que contribuyen a las emisiones a lo largo de su cadena de producción.

Algunos datos, por ejemplo, las consolas de última generación utilizan cerca de 200 W de electricidad durante algunas horas de uso, siendo uno de los electrodomésticos de mayor consumo intensivo de energía. En Estados Unidos (EU) se calcula que las consolas consumen aproximadamente 34 TWh de electricidad al año; lo que genera 24 millones de toneladas métricas de emisiones de carbono.

Si bien los dispositivos más nuevos son mucho más eficientes en el uso de energía, sus características adicionales y mejoras de rendimiento a menudo consumen esos ahorros. La rápida sustitución de una generación por la siguiente también ha dado lugar a productos obsoletos en muy poco tiempo lo que resulta en problemas de residuos, muchos de ellos de difícil manejo.

Por otra parte, la contribución de cada persona puede parecer pequeña: una hora jugando a través de la nube en una PlayStation 4 con un televisor genera unos 360 gramos de dióxido de carbono, según Breakthrough Institute. Las emisiones totales de la industria son significativas: en 2019, se estimaron 24 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono en EU; lo que equivale a las emisiones anuales de más de 5 millones de automóviles, según Lawrence Berkeley National Laboratory.

Un elemento relevante es la forma en que se ha venido desarrollando el segmento en términos de producción. Actualmente, los videojuegos se basan en el uso intensivo de las unidades de procesamiento gráfico; los cuales consumen mucha energía debido a las grandes cantidades de análisis que desempeñan en los procesos. Por lo tanto, cuando se enciende una consola o PC, es posible que esté absorbiendo más electricidad de la esperada.

Horizon Forbidden West. Guerrilla Games, 2022.

Aunado a lo anterior, la fabricación de los chips para esta industria también requiere grandes cantidades de electricidad; Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, principal fabricante de chips del mundo, representa más del 6% del consumo de energía de Taiwán. A lo que se suma otra serie de actividades intensivas en energía: la extracción de minerales raros; la fabricación del resto de los componentes y la logística en una cadena de suministro global compleja.

De tal forma que, la fabricación y el transporte de cada PlayStation 4 implica 90 Kg de carbono, lo que equivale a las emisiones que genera un vehículo al recorrer 140 Km. Ahora, hasta septiembre 2024 se calculan cerca de 120 millones de unidades vendidas, el equivalente a 11 mil millones de Kg de CO2.

Opciones de desarrollo sostenible

Ante estos retos hay una serie de opciones posibles para atajar los efectos negativos de la industria. El primer paso de la descarbonización es continuar con la implementación de sistemas de fuentes de energía renovables, como la solar o la eólica; para lo cual es necesario que se genere el andamiaje legal, administrativo y de gestión necesario para que las empresas cumplan regímenes estrictos de consumo energético sostenible.

Cloud gaming es el futuro de la industria y, al mismo tiempo, pudiera ofrecer soluciones para reducir el impacto socioambiental de las emociones al consolidar el procesamiento en servidores centralizados; lo cual colabora en generar sistemas más eficientes y reducir el consumo total de energía de la industria. Cloud Gaming también ayudará a reducir los desechos electrónicos, pues no sería necesario descargar las aplicaciones a los dispositivos, sino que se corren desde servidores globales.

El manejo adecuado de los desechos es un elemento poco atendido. Cuando un dispositivo llega al final de su vida útil, es importante desecharlo a través de programas para su reutilización y garantizar que los materiales tóxicos se eliminen de manera responsable con el medio ambiente. Por lo que, la convergencia de iniciativas público-privadas que faciliten esos procesos son vitales en el muy corto plazo.

Conclusiones

El consumo de energía en la industria es un problema creciente que requiere atención y acciones inmediatas. Si bien los videojuegos ofrecen entretenimiento y diversión a millones de personas, también es crucial abordar sus implicaciones ambientales; y trabajar en soluciones que promuevan la sostenibilidad y la responsabilidad de la industria.

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