Escrito por: 360°, Internacional, Opinión

Futuro de las mujeres afganas emprendedoras tras regreso de talibanes

mujeres- afganistan

Frente a la situación que enfrentan mujeres afganas, el apoyo de los organismos internacionales no es suficiente, la postura de la comunidad internacional no es ni con mucho la deseable

Graciela Saldaña Hernández
Maestra, académica del Departamento de
Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México

El trato que el gobierno talibán dio a las mujeres hace 20 años estuvo marcado por la intolerancia, represión, violencia, limitaciones en casi todos los ámbitos de su vida y la pérdida de sus derechos humanos. Actualmente, es ampliamente reconocido que, durante decenios de guerra y represión, las afganas quedaron confinadas en sus casas, sin poder trabajar, estudiar y mucho menos vacacionar o tener espacios para su esparcimiento.

Hoy, con la toma de Kabul y el control talibán del 90% del país, muchos temen la repetición de la misma situación, aunque un portavoz oficial de este grupo, Zabihullah Mujahid, afirmó que “a las mujeres se les permitirá trabajar y estudiar y serán muy activas en la sociedad, pero dentro del marco del islam”. Sin embargo, en realidad nadie sabe lo que va a pasar con ellas y existe un sentimiento de miedo, temor y una sensación de indefensión.

Mujeres, fuerza laboral en Afganistán

Desde el inicio de la intervención militar de los Estados Unidos y los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en 2001, las afganas han participado en la economía y representan una fuerza laboral en el desarrollo de la economía de su país. Poco a poco, cada vez más fueron descubriendo que podían establecer su propio negocio comercializando los productos que ellas mismas diseñan, confeccionan o producen en sus hogares.

Hasta hoy, han hecho grandes esfuerzos comercializando sus productos, en su mayoría básicos y artesanales, y muchas se han convertido en empresarias, dedicándose a la joyería, diseño de moda, producción de azafrán, procesamiento de frutos secos, como pistaches y almendras, y a la administración y expansión de sus pequeñas empresas, entre muchas otras cosas.

La mayoría de las veces, este esfuerzo se ha realizado en conjunto con instituciones como la Organización Internacional del Trabajo (ILO, por sus siglas en inglés), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el Banco Mundial, misiones humanitarias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), organizaciones civiles y no gubernamentales, y distintas instituciones de educación superior, con la colaboración de varios países.

Programa de apoyo para el comercio

Existen innumerables ejemplos sobre estos esfuerzos, uno de ellos es el trabajo de la OCDE y la FAO, que crearon un programa de apoyo para el comercio. Su propósito era incrementar los ingresos de mujeres dentro del sector avícola y desarrollar habilidades de liderazgo económico y empresarial; para tal efecto, se les proporcionó una formación técnica intensiva sobre la cría y la vacunación de aves de corral, el uso de insumos sostenibles, tales como piensos y medicamentos.

Al mismo tiempo, se vinculó a los productores avícolas de las aldeas con los mercados urbanos, a través de una red de comercialización de mujeres. En menos de tres años, este programa capacitó a más de 21 mil mujeres en gestión avícola y organizó 850 agrupaciones de productoras.

De acuerdo con información de la OCDE, los cursos de formación y el desarrollo organizacional dieron lugar a un aumento de los ingresos familiares para las más de 15 mil mujeres dedicadas a la producción de huevo, lo que se tradujo en la mejora de las condiciones de vida de ellas y de sus familias. Al mismo tiempo, estas acciones permitieron ir reconstruyendo el tejido social de muchas de sus comunidades.

Permea la incertidumbre

En el nuevo contexto que ha aflorado en Afganistán, desde la llegada de los talibanes este agosto de 2021, nos preguntamos si estos últimos apreciarán estos esfuerzos y si reconocerán que la creación de empresas no es una tarea fácil y que son necesarias para el progreso de cualquier país por su efecto multiplicador. Si recordamos la historia, diríamos que no lo ven, aunque ahora han emitido declaraciones de respeto al derecho de las mujeres. Es fácil comprender el hecho de que cambiar los valores de cualquier persona requiere de un trabajo profundo, serio y comprometido.

También nos asaltan las dudas en torno a la consideración que tienen los hombres afganos sobre las mujeres. Particularmente, nos preguntamos si las ven como emprendedoras y si saben el valor que representa su trabajo en la economía de su país. Seguramente, existen aquellos que comulgan con los valores islámicos y están dispuestos a implementarlos de forma radical, fundamentalista, y otros que no lo están. Sin embargo, es muy probable que estos últimos sientan temor por las represalias de los talibanes y por ende se resistan a apoyarlas.

Alianza necesaria

En este contexto, ¿podrán hacer una alianza ambos actores? No lo sabemos a ciencia cierta; sin embargo, hay evidencia de que la exposición de las afganas en el mercado laboral dejó en claro un nuevo fenómeno: los hombres son cada vez más favorables a que las mujeres cuenten con sus propios ingresos y que salgan de sus casas.

¿Qué concepción tienen los talibanes de las mujeres?, ¿están dispuestos a aceptarlas?, ¿qué planes tienen? Algunos expertos señalan que los talibanes han aprendido, y ya no son los mismos de 1996, ahora son más cautelosos, quizás es por esto que en sus declaraciones se puede leer que tienen una mirada diferente acerca de las mujeres.

Sin embargo, esta apreciación hay que tomarla con cuidado porque mientras en sus declaraciones Suhail Shaheen, portavoz talibán, señala cosas como: “Respetaremos los derechos de las mujeres”, ya se anticiparon algunas restricciones, como, por ejemplo, la de vestir al menos hiyab, (un tipo de velo que cubre al menos la cabeza y el pecho y deja el rostro al descubierto).

Ideología talibán no ha cambiado

A mí me parece que la ideología talibán no ha cambiado, solo lo han hecho sus estrategias. Hay que leer entre líneas sus declaraciones: “Daremos libertad dentro de los valores islámicos” puede ser muy alentadora; sin embargo, no se dice en qué medida aplicarán los valores islámicos, en realidad la postura no es clara.

Por otro lado, los hechos dicen otra cosa. En diversos medios se puede observar la imagen de un hombre cubriendo con pintura blanca la fotografía de una mujer sonriente en traje de boda. Para Rada Akbar, de profesión fotógrafa, este hecho revela la intención de “borrar a las mujeres del espacio público”.También se han publicado imágenes en las redes sociales en donde se muestran que publicidad de mujeres sin velo, con maquillaje y con vestidos de fiesta, estaban siendo arrancadas o bien escondidas detrás de pintura.

Con todos hechos esto no es extraña la incertidumbre, cautela, zozobra y desconfianza entre las afganas, por decir lo menos. El primer día de presencia talibán en Kabul la mayoría de ellas evitó salir a las calles y muchas de ellas no asistieron a sus trabajos, están a la expectativa. Dado que sigue muy fresco el recuerdo de la violencia ejercida por los talibanes, especialmente hacia las mujeres, éstas han vuelto a cubrir su cabeza con velo por miedo a la represión y violación de sus derechos humanos.

Muchos expertos creen que los talibanes dan una imagen moderada, pero que en realidad es sólo apariencia para conseguir que la comunidad internacional no reaccione negativamente; sin embargo, temen que al pasar las semanas y meses se radicalice su postura.

Mujeres han cambiado

Durante las dos últimas décadas, las afganas lograron ganar terreno en materias diversas. Ellas también han cambiado, no son las mismas de 1996, ahora muchas son profesoras, artistas, ingenieras, médicas, doctoras, abogadas, activistas, periodistas, universitarias, emprendedoras, dueñas de empresas, políticas que sirvieron al gobierno afgano. La pregunta es si estas mujeres tendrán el poder y la fuerza para imponerse y apoyar el mantenimiento de los derechos adquiridos durante veinte años.

Muchas de ellas, aunque se encuentran dispuestas a luchar por lo conseguido, no podrán permanecer seguras en Afganistán, por lo que deberán abandonar el territorio. Es el caso de Sahraa Karimi, una de las directoras de cine afganas más famosas, quien dijo no tener intenciones de abandonar su país y finalmente se vio obligada a huir.

Aunado a esta realidad, es preciso recordar que la situación de las mujeres afganas ha sido muy desgastante, incluso con presencia militar internacional, sobre todo en las zonas rurales. Los hombres todavía deciden lo que las mujeres deben o no hacer, por lo que hay muchas probabilidades de que ahora su situación sea más violenta y más aún, que esta última se institucionalice.

90% de mujeres y niñas son analfabetas

A la par, el acceso limitado a una educación de calidad, la escasa oferta educativa, la pobreza y la escasez de mujeres profesoras, son desafíos que obstaculizan el acceso de un gran número de niñas a la educación. Casi el 90% de ellas son actualmente analfabetas en la mayor parte de Afganistán y muy pocas se atreven a salir de sus hogares para buscar trabajo

De acuerdo a información de Oxfam, a pesar de las mejoras significativas que han tenido lugar desde 2001, Afganistán sigue siendo uno de los países más pobres del mundo. “Un alto porcentaje de su población vive actualmente por debajo del umbral de la pobreza”.

Por otro lado, es necesario tomar en cuenta el contexto externo para entender el problema de las emprendedoras en su conjunto. Afganistán es un estado colchón. Países como los Estados Unidos y los miembros de la Unión Europea no están interesados en el pueblo afgano, ellos deciden por sus intereses económicos y financieros, no por las personas, su seguridad y calidad de vida.

Acuerdo tripartita: EU, presidente y movimiento talibán

Encontramos coincidencias entre los expertos en el sentido de que Estados Unidos negoció con los talibanes, les dejó armas, helicópteros. Wadi Calvo, experto en asuntos internacionales, está convencido de que Estados Unidos, el movimiento talibán y el presidente afgano hicieron un acuerdo tripartito a través del cual entregaron el país a los talibanes, probablemente, por eso les fue fácil la recaptura de Afganistán.

Por otro lado, me parece que la comunidad internacional tiene una agenda en la que la población afgana no se encuentra presente. Desde mi punto de vista, esta comunidad va a reconocer a los talibanes como gobierno legítimo de Afganistán, sin importar el destino de la población afgana.

Hay innumerables obstáculos a sobrepasar y el futuro de las emprendedoras se encuentra constreñido a múltiples factores. Vemos una fragmentación y desarticulación de la sociedad, el tejido social recién construido es frágil y hoy está en riesgo. La sociedad afgana se encuentra dividida en estructuras tribales, la participación de las afganas en la toma de decisiones y en otras esferas de la sociedad sigue siendo limitada y la violencia de género sigue siendo un factor permanente. Si se borra la autonomía e identidad de las mujeres y las niñas, se silenciará a la mitad de la población del país (Elisa Lees Muñoz, directora ejecutiva del IWMF).

Economía de Afganistán

Ahora bien, después de más de veinte años de conflicto, la economía de Afganistán se encuentra aún paralizada. Las instituciones gubernamentales son débiles e incapaces de proveer servicios básicos y hay un carente estado de Derecho. El acceso a centros de salud es muy limitado. Bajo estas condiciones, el empoderamiento de las emprendedoras será muy difícil y la población no parece tener futuro.

En general, las mujeres que han estudiado ahora se enfrentan a un futuro profesional incierto. La sociedad afgana se encuentra en situación de orfandad. Hasta hoy, no cuentan con el apoyo de los Estados Unidos y tampoco de la Unión Europea. Desde mi punto de vista, el mundo y los dirigentes afganos han abandonado a la población del país de una forma totalmente indiferente.

Se trata de vidas humanas, y esto es lo que debería predominar en la mesa de deliberaciones; sin embargo, no ha sido así, tal parece que son los intereses nacionales de los más fuertes los que han sido protegidos. Desde esta óptica puede decirse que la casi totalidad de la población afgana son sólo piezas de deshecho en el nuevo juego geopolítico.

Desde mi punto de vista, la poca libertad que pueden tener las emprendedoras, deben cuidarla todos los días, de acuerdo al margen de maniobra con que cuenten. Por otro lado, sus empresas necesitan de un ecosistema empresarial que sostenga a los negocios, y no lo hay, tampoco existe un marco institucional y de diversificación propicio para proteger sus empresas y reorientarlas. No existen programas de desarrollo de largo plazo y dirigidos a regiones y sectores específicos. En este sentido, difícilmente el gobierno tiene la capacidad de apoyarlas.

Interés está en el cobre, cobalto, litio

Como hemos visto, el problema es grave y difícil de resolver para las afganas (y para la población en general). Lo que sí queda claro es que los recursos naturales de Afganistán, como el cobre, cobalto, litio, entre otros, desde hace mucho tiempo han despertado intereses de diferentes países, quienes utilizan su fuerza y poder político para su beneficio, sin ver a los civiles como personas, sino como simples piezas de dominó.

El apoyo de los organismos internacionales, como la ILO, la FAO, el PNUD, la OCDE, misiones humanitarias de la ONU, organizaciones civiles y no gubernamentales, y otros actores como instituciones de educación superior, no es suficiente, la postura de la comunidad internacional no es ni con mucho la deseable. Hay varias formas de resistir: trabajando, creando empresas; sin embargo, la sociedad afgana no puede sola. Pese a que ha mostrado ser resiliente, todo parece indicar que será cuesta arriba…

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