Escrito por: Capacitación, Energy & Knowledge, Instituto EH

Mucho, mucho ruido

ruido

¿Solo hay interferencia desde el cambio de la política energética?

Francisco Romero Pérez
Director técnico en Isotrol

Tras disfrutar unos cuantos cumpleaños, todo lo que he podido acumular es algo de experiencia y más bien poco conocimiento; sin embargo, como ingeniero, la Real Academia Española (RAE) dice que soy una persona que discurre con ingenio las trazas y modos de conseguir o ejecutar algo. Por ello me lanzo espontáneo a este terrible ruedo de la política energética en México. Como muleta, si me lo permiten, tomaré prestadas unas palabras del cancionero de Joaquín Sabina que iré intercalando sin gracia pero sin vergüenza a lo largo de estas líneas.

Fui un espectador privilegiado del auge y caída de las renovables en España; por ello, no me resulta extraña la situación de cambio en las reglas de juego a mitad del partido. Siempre he dicho que la energía hace tiempo que dejó de ser un sector para los técnicos y se ha convertido en negocio para abogados.

Sin embargo, hay que enmarcar el cambio de la política en aspectos que nos permitan decidir sobre las diversas opciones energéticas:

1.- Disponibilidad de fuentes de energía.

2.- Impacto sobre el ambiente, sociedad y sectores económicos.

3.- Factibilidad tecnológica y costo asociado.

Fuentes energéticas alternativas

Sobre el primero, todo el mundo tiene claro que las fuentes energéticas más abundantes son el viento y la radiación solar, por delante de la hidroeléctrica, geotérmica y biomasa. Tenemos reservas de uranio y por supuesto, petróleo y gas natural, aunque esté por ver que pudieran sostener un consumo de hidrocarburos con tendencia al alza por varios años.

Para comprender el potencial del viento en México tenemos que saber que el factor de carga (proporción entre la electricidad generada respecto a la que se hubiese generado si el aero estuviese girando todo el tiempo a su potencia nominal), es superior a 45% en varias zonas, como Baja California, Yucatán o el Istmo de Tehuantepec. Dinamarca tiene un factor de carga cercana a 20%, generando con esa fuente primaria 21% de la energía del país.

Respecto al recurso solar mexicano, la irradiancia varía entre 4 y 8 KWh/m2 y día. En promedio es el doble que el de Alemania, por poner otro ejemplo. Analizando la relación factibilidad versus coste, está claro que la curva es de bajada, permitiendo obtener precios en la tercera subasta realizada en México de 20.57 dólares por MW. Dos años antes el precio fue de 47 dólares.

Las fuentes de energía eólica y solar no producen emisiones y son inagotables. Otros posibles impactos como el visual y afección a especies han sido tratados de una u otra forma. Desde mi punto de vista, una política de reparación de impactos que beneficie a las comunidades puede ser buena herramienta. Sin embargo, aunque las partes dicen que el debate sobre energías renovables está superado, sí o sí el ruido permanece; veamos de qué tipo y de dónde viene.

Ruido de abogados

Este es bien conocido por quienes estamos interesados en la generación de energía. Se celebran los amparos como victorias definitivas e inamovibles por los unos, mientras que los otros saben que el ruido de amenazas sobre las reglas del juego puede hacer que las posiciones de los primeros no sean tan inamovibles como creemos.

No en vano, el CEO de una de las más conocidas, reputadas y denostadas empresas del sector se ha sentado a negociar con el que manda, antes de que el ruido de tenazas permee el rumor de presiones insoportables para el negocio. Puede ser por ello, que su estrategia de expansión en renovables no ha sido modificada, solo ligeramente retrasada. Y no crean que es el único que públicamente adopta una postura de preocupación y después entra a Palacio Nacional por la puerta de atrás. No deja de ser una potente señal para el sector. Eso sí, en Twitter pueden seguir el rastro que deja el ruido de escorpiones de uno y otro bando, sin argumentos, sin lógica, al fin y al cabo, ‘te pico porque es mi naturaleza’.

Y no deja de ser curioso que haya coincidencias en el fondo: objetivos de reducción de precios de la energía eléctrica, la nación ejerciendo la planeación y el control del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), combatir la corrupción, garantizar estándares de eficiencia, calidad y confiabilidad; objetivos que pueden ser aprobados tanto por unos como por otros, de hecho, enmarcan la Reforma Energética.

Ruido compartido, mucho, mucho ruido

Parecen creer, como niños, que no hay nada mejor en esta situación que revolver el charco saltando sobre él, salpicando a todos y llamando a los demás a unirse. Y está claro que estos últimos días ha llegado a convertirse en un ruido envenenado cuando, ante las amenazas de unos han empezado a llegar los videos del otro. Una especie de “y tú más” ejecutado por gente que decide no hablar porque tienen tanto que callar que no encuentran la forma de romper estos círculos viciosos (otra canción de Sabina). Demasiado ruido.

Pero, ¿dónde están los riesgos en la reforma? En un crecimiento descontrolado como el que estábamos viviendo, acompañado de una falta de inversión en la red eléctrica. A todos nos gusta ver la puesta en marcha de una gran planta fotovoltaica pero si apostamos por los mismos nodos la red pierde confiabilidad y eficiencia. Eso es un hecho. Si a esta tormenta le añadimos la pandemia con una caída de la demanda como la que estamos sufriendo, no puede sonarnos del todo ilógico que se quiera poner un poco de orden en las pruebas de interconexión de centrales con el Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y que se busque asegurar la confiabilidad, eficiencia y calidad del suministro eléctrico a través de una nueva política. Yo también pretendo, mísero de mí, poner un poco de orden en mi casa cada día.

Por eso, ante un panorama de crecimientos teóricos de la demanda del entorno de 3%, sorprende que los que pueden decidir no definan y ejecuten proyectos para fortalecer la red eléctrica. Una red compuesta por aproximadamente 55,000 Km de líneas de transmisión y casi otro tanto de subtransmisión, lo que nos da un ratio de 0.055 Km de línea por Km2. Y por habitante, nos iríamos a un indicador cercano al medio metro de línea. Cierto es que, dada la densidad de población en México, se trata de una red de complejidad diferente a la de otros países, pero, ¿con qué país quieren que nos comparemos?

Mercado renovable no esperará toda la vida

Tenemos debilidad en la red y crecimiento acelerado de las renovables (que hoy es una de las formas más competitivas y eficientes de producir electricidad). Nos encaminamos por decisiones políticas hacia un impass de la industria renovable. Con este ruido de ventanas, nidos de manzanas que se acaban por pudrir, vamos a presenciar como gran parte de la industria renovable buscará otro mercado emergente donde atraer inversiones y conocimiento técnico. Y los que nos quedemos aquí empezaremos a hablar seriamente, sin importar que siga habiendo demasiado ruido, de eficiencia de instalaciones, de operación y mantenimiento de activos. Hasta que lleguen tiempos mejores (lo que inevitablemente significa hasta que lleguen otros políticos, no necesariamente mejores ni peores, sino simplemente otros).

Estos últimos 10 días he estado en campo, en dos puestas en marcha de dos activos fotovoltaicos. No he visto más que ingenieros mexicanos con un excelente nivel técnico. Esta debería ser una industria que México puede exportar. El conocimiento, profesionalidad y oportunidad están aquí. No es del todo cierto que las empresas extranjeras han venido a robar otra vez: han traído empleo, conocimiento y oportunidades de crecimiento y desarrollo.

Necesario eliminar el ruido

Participan en la formación de jóvenes ingenieros, tienen proyectos para las comunidades locales… la premisa de que todo es mejorable es innegable. Pero si el problema estaba en la corrupción de algunos, la solución no puede estar en modificar la Reforma Energética sin derogarla. Si quieres hacer tortilla, tienes que romper los huevos. Buscar formas de mejorar la reforma, dando garantía jurídica a los fondos que estaban invirtiendo en el país es una estrategia válida; sentar en una mesa a todos los agentes implicados eliminando parte del ruido es una de las cosas que deberíamos poder exigir. Y es que la reforma no es, en sí misma, ni buena ni mala. Solo es una herramienta para lograr objetivos comunes. Todos hemos intentado aflojar una tuerca alguna vez con una pinza, a veces basta con cambiar la herramienta.

El pronóstico es malo…demasiado ruido. Hay que evitar que el cierre de la canción se haga realidad en un futuro amenazadoramente próximo: porque todos los finales son el mismo repetido y con tanto ruido no escucharon el final.

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