Moody’s rebaja nota crediticia de México y de petrolera estatal Pemex

Ciudad de México (Redacción / AFP / Energía Hoy).- Moody’s rebajó este viernes la nota soberana de México de A3 a Baa1, con perspectiva negativa, convirtiéndose en la tercera de las principales calificadoras crediticias en degradarla en las últimas semanas, en medio del severo golpe económico esperado por la pandemia de COVID-19.

La agencia dijo, en un comunicado, que recortó la nota porque la perspectiva de crecimiento a medio plazo de la segunda mayor economía latinoamericana se debilitó.

“La perspectiva negativa refleja el riesgo de que la fortaleza económica y fiscal se deteriore aún más de lo reflejado en la calificación de Baa1 debido a la persistente incertidumbre en torno a la dirección de las políticas públicas a mediano plazo”, señaló Moody’s en el documento.

La agencia destacó, además, que la situación financiera y operativa de la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) “está erosionando la fortaleza fiscal del Estado, que se encuentra presionado por un crecimiento más lento de los ingresos debido a una economía más débil”.

La rebaja llega dos días después de que Fitch Ratings redujera la nota, de “BBB” a “BBB-” con perspectiva estable, previendo que la pandemia conducirá a México hacia una fuerte recesión. S&P hizo lo propio a finales de marzo, dejando la calificación en “BBB”, con perspectiva negativa.

La Secretaría de Hacienda de México reconoció en un comunicado que la acción de “las tres principales agencias calificadoras” se da en momentos en que “el panorama económico global se ha deteriorado rápidamente”, pero destacó que las tres lo mantienen en grado de inversión.

“Esto permite que el Gobierno de México continúe teniendo amplio acceso al financiamiento en los mercados nacionales e internacionales de capital en condiciones favorables de plazo y tasa de interés”, agregó.

Moody’s acreditó como un tercer factor para la rebaja, el debilitamiento de la capacidad institucional y de formulación de políticas.

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, presentó a inicios de abril un plan de reactivación que apuesta por mayor austeridad gubernamental, programas sociales y algunas obras de infraestructura como respuesta al impacto de la pandemia.

Pero la propuesta decepcionó al empresariado y a los mercados que estiman que el plan es insuficiente para atenuar el desplome económico.

Moody’s y Fitch redujeron también este viernes las calificaciones crediticias de la atribulada petrolera estatal Pemex, cuya deuda supera los 100.000 millones de dólares. En ambos casos, la nota quedó en territorio especulativo.

La decisión refleja el deterioro de la calificación soberana en vista del papel crítico que las finanzas del gobierno mexicano tienen en el riesgo crediticio de Pemex.

La economía mexicana podría contraerse este año casi un 4%, según estimados del gobierno, mientras que el Fondo Monetario Internacional pronosticó esta semana una debacle del 6,6% para el PIB mexicano en 2020.

Reporte completo de Moody´s 

Moody’s Investors Service, (“Moody’s”) bajó el día de hoy las calificaciones de emisor de largo plazo en moneda extranjera y moneda local del Gobierno de México a Baa1 de A3. La perspectiva se mantiene negativa.

A continuación, los principales factores detrás de la baja de calificación:

1) Perspectiva de crecimiento a mediano plazo considerablemente más débil

2) Continuo deterioro de la situación financiera y operativa de Pemex está erosionando la fortaleza fiscal del soberano, la cual ya se encuentra presionada ante el menor crecimiento de los ingresos fiscales dado lo débil de la economía

3) Deterioro en el marco de políticas públicas y en la capacidad institucional

La calificación de Baa1 considera lo extensa y diversa que es la economía, la ausencia de desequilibrios macroeconómicos importantes, y su fortaleza fiscal que si bien se está deteriorando, es comparable con la de sus pares con calificación Baa1. El perfil crediticio también se encuentra apoyado por un sistema financiero saludable y un marco de política monetaria sólido.

La perspectiva negativa refleja el riesgo de que la fortaleza económica y fiscal se deteriore aún más de lo reflejado en la calificación de Baa1 debido a la persistente incertidumbre en torno a la dirección de las políticas públicas a mediano plazo, y a respuestas de política pública que han sido insuficientes para abordar de manera efectiva tanto los desafíos económicos que enfrenta el país como los problemas financieros y operativos de Pemex.

Moody’s también bajó las calificaciones de deuda sénior no garantizada de largo plazo en moneda extranjera y local de México a Baa1 de A3, las calificaciones sénior no garantizadas de notas a mediano plazo a (P)Baa1 de (P)A3, y la calificación “shelf” sénior no garantizada en moneda extranjera a (P)Baa1 de (P)A3.

Todos los techos de riesgo país de largo plazo se modificaron un escalón a la baja. Los techos de bonos y depósitos bancarios de largo plazo en moneda local se modificaron a la baja a quedar en A1 de Aa3, y el techo de bonos de largo plazo en moneda extranjera bajó a A2 de A1. El techo de bonos de corto plazo en moneda extranjera se mantuvo sin cambio en Prime-1. Moody’s también bajó los techos de depósitos bancarios de largo plazo en moneda extranjera a Baa1 de A3 y el techo de depósitos bancarios de corto plazo en moneda extranjera se mantuvo en Prime-2.

FUNDAMENTO DE LAS CALIFICACIONES

FUNDAMENTO PARA LA BAJA DE LA CALIFICACIÓN A Baa1

PERSPECTIVA DE CRECIMIENTO A MEDIANO PLAZO CONSIDERABLEMENTE MAS DÉBIL

Moody’s proyecta que el crecimiento a mediano plazo se mantenga bajo, aun después de la severa contracción económica esperada para este año por el choque del coronavirus, con la economía creciendo en promedio 2% en 2021-23 en el mejor de los casos. Esta tasa anual representa un deterioro significativo en relación al crecimiento promedio de 2.7% que México reportó en 2010-19.

Cuando Moody’s subió las calificaciones a A3 de Baa1 en 2014, la agencia calificadora esperaba que la implementación de una amplia gama de reformas estructurales generaría un incremento en el crecimiento potencial de México llevándolo a más de 3%. Sin embargo, la implementación ha sido fragmentada en el mejor de los casos. La reforma energética se ha revertido de facto y otras reformas no han generado el efecto esperado en términos de productividad y crecimiento potencial, en algunos casos dada la mala ejecución.

Decisiones de política económica y mensajes encontrados bajo la administración actual han afectado de manera fundamental el clima de negocios y probablemente continuarán impactando la inversión privada en los próximos años, así como la perspectiva de crecimiento en el mediano plazo. La primera decisión de política fue la cancelación del aeropuerto en la ciudad de México en octubre de 2018, una decisión política que desestimó las claras señales sobre las ramificaciones económicas negativas. Asimismo, la falta de claridad sobre el rol de la inversión privada en el sector de electricidad merma las oportunidades de inversión en proyectos de energía renovable y gas natural, siendo que el gobierno sigue aún sin definir una agenda. Más recientemente, la cancelación del gobierno de un proyecto grande de cervecería que ya estaba en construcción vino a dar un fuerte golpe a la confianza de los inversionistas.

En 2020, la pandemia global causará una importante disrupción en la economía, a través de canales externos y domésticos. Moody’s espera una profunda contracción económica en el segundo trimestre de este año, ante la disrupción de los canales de distribución, una fuerte disminución de la demanda externa proveniente de Estados Unidos y el impacto en la demanda interna de medidas de distanciamiento social asociadas a la cuarentena. Las exportaciones manufactureras y el turismo de México se verán particularmente afectados. Si bien hay considerable incertidumbre sobre la duración y la severidad del choque del coronavirus, Moody’s espera que la economía comience a recuperarse de manera gradual en la segunda mitad de este año. Hasta ahora, la respuesta del gobierno está apoyando de manera limitada la liquidez y los ingresos de negocios y familias, por lo que solo está contribuyendo a mitigar de manera reducida la severidad del choque. Las medidas anunciadas hasta ahora para atender el choque del coronavirus no son amplias ni en alcance ni en magnitud, representando menos de 1% del PIB.

CONTINUO DETERIORO DE LA SITUACIÓN FINANCIERA Y OPERATIVA DE PEMEX ESTÁ EROSIONANDO LA FORTALEZA FISCAL DEL SOBERANO

El cambio de modelo de negocio de Pemex propiciado por el gobierno está contribuyendo a generar mayores desafíos financieros y operativos en la empresa. El gobierno ha suspendido o revertido muchos aspectos de la reforma energética de 2014. Ante la falta de inversión privada para ayudar a que Pemex aumente su producción y mantenga sus reservas, el apoyo tendrá que venir del gobierno. La reciente caída en los precios de petróleo ha afectado todavía más la rentabilidad de Pemex, incrementando sus necesidades de liquidez y aumentando la necesidad de apoyo de manera considerable, lo cual presiona las finanzas del gobierno.

Moody’s estima que dado el flujo de caja negativo de Pemex y los próximos vencimientos de deuda, apoyar a la empresa en 2020-22 para efectos de liquidez, le costará al soberano hasta 2% del PIB cada año. Si, adicionalmente, el gobierno provee apoyo para incrementar el gasto de capital de manera que la empresa pueda cumplir con las metas de producción y de reemplazo de reservas, el nivel de apoyo aumentaría a hasta 3% del PIB por año, de acuerdo a la agencia calificadora. A pesar de que el gobierno está recortando su gasto para tratar de apegarse a sus metas fiscales, proveer un mayor apoyo a Pemex, ingresos gubernamentales severamente afectados por la fuerte caída del PIB y un aumento en la carga de intereses, provocarán que los déficits fiscales y las razones de deuda aumenten. Bajo su escenario base, Moody’s espera que la deuda gubernamental aumente en 10 puntos porcentuales llegando a 46.2% del PIB en 2022 de 36.4% en 2019. Si empeora el brote de coronavirus y el gobierno responde con mayores medidas fiscales, la deuda podría incrementarse más allá de 50% para 2022, y superar este nivel si el gobierno apoya a Pemex para cubrir todas sus necesidades de inversión.

Aunque actualmente no esperamos que el gobierno ayude a la compañía para cumplir tanto con sus obligaciones de deuda como con sus necesidades de inversión, el menor apoyo del gobierno implica que las reservas probablemente continuarán cayendo al no ser totalmente restituidas. Esto plantea riesgos a mediano plazo para el soberano debido a que afectaría negativamente los ingresos petroleros del gobierno (actualmente 14% del total).

DETERIORO EN EL MARCO DE POLÍTICAS PÚBLICAS Y EN LA CAPACIDAD INSTITUCIONAL

El tercer factor que forma parte de la acción de calificación es la opinión de Moody’s de que la calidad del marco de política pública y la capacidad institucional para responder a choques, elementos que la agencia calificadora considera como factores de gobernanza bajo su marco de ASG, se han debilitado.

Decisiones de política económica en el último año y medio y mensajes encontrados, como se mencionaba arriba, están mermando el clima de negocios y las perspectivas de la inversión. Asimismo, de acuerdo a la agencia calificadora, los conflictos inherentes entre los distintos objetivos de política social, fiscal y del sector energético harán cada vez más difícil a las autoridades mantener la orientación actual de las políticas, creando incertidumbre sobre las consecuencias en el perfil crediticio soberano de futuros cambios en las políticas. Medidas gubernamentales para apoyar a Pemex, por ejemplo, han sido fragmentadas e insuficientes para resolver de manera efectiva los retos financieros y operativos que enfrenta la empresa, lo cual incrementa el riesgo de cambios abruptos en la política pública.

En la opinión de Moody’s, recortes de sueldos y compensaciones aplicados en diversas secretarías y entidades públicas han debilitado la capacidad administrativa del gobierno. Adicionalmente, ante la reducción significativa en presupuesto y cambios en gobierno corporativo para diversos órganos regulatorios autónomos, Moody’s considera que la capacidad institucional se ha erosionado, impactando con ello la capacidad del gobierno para responder y manejar choques de manera efectiva, y haciendo menos predecible el marco regulatorio.

FUNDAMENTO PARA LA PERSPECTIVA NEGATIVA

La perspectiva negativa captura el riesgo de que la falta de medidas efectivas para enfrentar las dificultades económicas del país y contener el pasivo contingente que resulta de Pemex pudiera erosionar la fortaleza económica y fiscal más allá de lo que contempla la baja a Baa1. En la opinión de Moody’s, la respuesta de política pública es menos predecible y el espectro de políticas económicas y fiscales posibles se ha ampliado.

La contracción económica de México en 2020 podría ser todavía más profunda y la recuperación pudiera tomar más tiempo de lo que Moody’s espera. Si la pandemia empeora, presiones para aumentar el gasto del gobierno se sumarían a la dinámica de deterioro fiscal y de la deuda. Las elecciones legislativas y de algunos estados y municipios en 2021 aumentan el riesgo de que el gobierno federal incremente el gasto antes de las elecciones..

CONSIDERACIONES AMBIENTALES, SOCIALES Y DE GOBERNANZA

Los riesgos ambientales no son materiales para el perfil crediticio de México. Aunque algunos estados costeros de México están expuestos a efectos climáticos extremos que pudieran afectar sus finanzas mediante una disminución del turismo, y el gasto para enfrentar y aliviar desastres, éstos representan un riesgo limitado para el perfil crediticio del soberano.

Los riesgos sociales son materiales para México. Moody’s considera que el brote de coronavirus es un riesgo social bajo su marco ASG (ESG, en inglés) dadas las fuertes implicaciones para la salud y la seguridad pública. La crisis del coronavirus pesará fuertemente en los niveles de empleo en el corto plazo, aumentando las necesidades sociales y por ende presionando las finanzas del gobierno. Adicionalmente, como en otros países de ingreso medio en América Latina, México se enfrenta con una población que envejecerá gradualmente en las próximas décadas. Este envejecimiento, en el contexto de un sistema de seguridad social que no es universal ni se encuentra totalmente fondeado, ocasionará demandas sociales que tendrán que resolver administraciones futuras.

Los riesgos de gobernanza son materiales para México y, como se explica arriba, un debilitamiento del marco de política pública y una capacidad administrativa reducida contribuye a la acción de calificación de hoy. Un deterioro en el proceso de toma de decisiones está generando políticas económicas que afectan la perspectiva de la inversión y que limita la capacidad del gobierno para responder ante choques. Aunque la fortaleza de las instituciones clave, en particular del Banco Central, apoyan la estabilidad macroeconómica, México ha tenido una puntuación baja en factores institucionales según mediciones de los Indicadores Mundiales de Gobernanza desde hace más de una década, con control de la corrupción y el estado de derecho entre sus áreas más débiles.

FACTORES QUE PODRÍAN GENERAR UN ALZA O UNA BAJA DE LAS CALIFICACIONES

Aunque un aumento en la calificación no es probable en el futuro cercano, la perspectiva pudiera regresar a estable si se recupera la confianza en la capacidad del gobierno para establecer e implementar políticas consistentes y se dan mejoras en las perspectivas de crecimiento del PIB a mediano plazo. Un plan que resulte creíble en cuanto a Pemex, el cual reduzca el riesgo de apoyo recurrente y sustancial por parte del gobierno hacia la compañía, mientras se abordan los retos que enfrenta el sector, podría también contribuir a regresar la perspectiva a estable.

Mayor evidencia de que el crecimiento a mediano plazo está disminuyendo generaría presión a la baja en la calificación. Un incremento en los déficits fiscales que ocasione que la trayectoria de la deuda cambie al alza más allá de lo que esperamos en nuestro escenario base, ya sea debido al apoyo financiero recurrente para Pemex, o un incremento significativo en el gasto del gobierno, o por una disminución importante de los ingresos del gobierno, también podría provocar una baja de la calificación. El continuo deterioro en el marco de política también sumaría presión negativa en la calificación.

Ingreso per cápita (en términos de paridad de poder adquisitivo, US$): 20,616 (2018 Efectivo) (también conocido como Ingreso Per Cápita)

Crecimiento real del PIB (% cambio): 2.1% (2018 Efectivo) (también conocido como crecimiento del PIB)

Tasa de inflación (IPC, % cambio diciembre/diciembre): 4.8% (2018 Efectivo)

Balance del gobierno general/PIB: -1.8% (2018 Efectivo) (también conocido como balance fiscal)

Cuenta corriente/PIB: -1.9% (2018 Efectivo) (también conocida como balance externo)

Deuda externa/PIB: 36.6% (2018 Efectivo)

Nivel de desarrollo económico: baa2

Historial de incumplimientos: No se han registrado eventos de incumplimiento (en bonos o créditos) desde 1983.

El 14 de abril de 2020, un comité de calificación fue convocado para discutir la calificación del gobierno de México. Los principales puntos abordados durante la discusión fueron: los fundamentos económicos del emisor, incluyendo su fortaleza económica, han materialmente disminuido. La fortaleza financiera o fiscal del emisor, incluyendo su perfil de deuda, ha materialmente disminuido. Otras opiniones consideradas incluyen: La fortaleza / marco institucional del emisor ha disminuido.

La principal metodología utilizada en estas calificaciones fue Metodología de calificación soberana publicada en Noviembre 2019 y disponible en https://www.moodys.com/researchdocumentcontentpage.aspx?docid=PBC_1158634. De otro modo, consulte la página de Metodologías en www.moodys.com.mx para obtener una copia de esta metodología.

La ponderación de todos los factores de calificación está descrita en la metodología utilizada en esta acción de calificación crediticia, de ser aplicable.

CALIFICACIONES DE ESCALA NACIONAL

Moody’s pronto publicara una actualización de su Escala de Calificaciones Nacionales (NSR por sus siglas en inglés) para México, reflejando la rebaja de calificación de emisor de largo plazo del Gobierno de México. El único cambio será que la Calificación de Escala Global de Baa1 ahora mapeara con un rango de Aaa.mx a Aa1.mx, mientras que antes mapeaba solamente a Aa1.mx. Las Calificaciones en Escala Nacional de Moody’s (NSR por sus siglas en inglés) son medidas relativas de la calidad crediticia entre emisiones y emisores de deuda dentro de un país determinado, lo que permite que los participantes del mercado hagan una mejor diferenciación entre riesgos relativos. Las NSR difieren de las calificaciones en la escala global en el sentido de que no son globalmente comparables contra el universo de entidades calificadas por Moody’s, sino únicamente contra otras NSR asignadas a otras emisiones y emisores de deuda dentro del mismo país. El mapa completo puede ser accesado a través del compendio vigente de “Mapas de Calificaciones en Escala Nacional por País”

REVELACIONES REGULATORIAS

Para obtener más información sobre los supuestos clave de calificación y el análisis de sensibilidad de Moody’s, consulte las secciones “Supuestos de la metodología” y “Sensibilidad a los supuestos” del formulario de divulgación financiera. El documento Símbolos y definiciones de calificaciones de Moody’s está disponible en: https://www.moodys.com/researchdocumentcontentpage.aspx?docid=PBC_110867.

Con respecto a las calificaciones emitidas en un programa, serie, categoría/clase de deuda o instrumento, este anuncio proporciona aclaraciones regulatorias relevantes en relación a cada calificación de un bono o nota de la misma serie, categoría/clase de deuda o instrumento emitida con posterioridad o conforme a un programa para el cual las calificaciones son derivadas exclusivamente de calificaciones existentes, de acuerdo con las prácticas de calificación de Moody’s. Con respecto a las calificaciones emitidas sobre una entidad proveedora de soporte, este anuncio proporciona aclaraciones regulatorias relevantes en relación a la acción de calificación referente al proveedor de soporte y en relación a cada acción de calificación particular de instrumentos cuyas calificaciones derivan de las calificaciones crediticias de la entidad proveedora de soporte. Con respecto a calificaciones provisionales, este anuncio proporciona aclaraciones regulatorias relevantes con relación a la calificación provisional asignada y en relación a la calificación definitiva que podría ser asignada con posterioridad a la emisión final de deuda, en cada caso en el que la estructura y términos de la transacción no hayan cambiado antes de la asignación de la calificación definitiva de manera tal que hubieran afectado la calificación. Para mayor información, favor de consultar la pestaña de calificaciones en la página del emisor/entidad correspondiente en www.moodys.com.

Con respecto a cualquier entidad y/o instrumento calificado afectado que reciba apoyo crediticio directo de la(s) principal(es) entidad(es) a que se refiere esta acción de calificación, y cuyas calificaciones pudieran cambiar como resultado de esta acción de calificación, las revelaciones regulatorias serán aquellas asociadas con la entidad garante. Existen excepciones a este enfoque para efectos de las siguientes revelaciones, en caso de ser aplicables en la jurisdicción: Servicios Auxiliares, Revelación a la entidad calificada, Revelación de la entidad calificada.

Las calificaciones fueron divulgadas a la entidad calificada o su(s) agente(s) designado(s) y fueron emitidas sin modificación alguna por motivo de dicha divulgación.

Estas calificaciones son solicitada(s). Consulte la Política de Moody’s para designar y asignar calificaciones crediticias no solicitadas, disponible en su sitio web www.moodys.com.

Las revelaciones regulatorias contenidas en este comunicado de prensa aplican a la calificación crediticia y, de ser aplicable, a la perspectiva de la calificación o revisión de calificación respectiva.

Los principios generales de Moody’s para evaluar riesgos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) en nuestro análisis crediticio están disponibles en https://www.moodys.com/researchdocumentcontentpage.aspx?docid=PBC_1133569.

Al menos una de las consideraciones de ESG fue importante para acción(ones) de calificación crediticia anunciado y descrito anteriormente.

La calificación crediticia en escala global de este anuncio de calificación crediticia fue emitida por una de las filiales de Moody’s fuera de la UE y está aprobada por Moody’s Deutschland GmbH, An der Welle 5, Frankfurt am Main 60322, Alemania, de conformidad con el Artículo 4, Párrafo 3, del Reglamento (CE) N.° 1060/2009 sobre agencias de calificación crediticia. Puede obtener más información sobre el estado de aprobación de la UE y sobre la oficina de Moody’s que emitió la calificación crediticia en www.moodys.com.

 

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