Grandes Consumidores de Energía en México: ¿Qué pasó?  (1992 – 2013)

Ciudad de México (Ruth Guevara* / Especialista Sector Energético / Energía Hoy).- Para ponernos en contexto, es importante tener en mente que fue hasta 1992 que nació en México  el  primer modelo de mercado bilateral entre generadores y consumidores de energía, hoy en día conocido como el mercado legado. Tras décadas en las que la actividad de generación de energía eléctrica estuvo limitada a una sola compañía (CFE), en ese año la reforma a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica (LSPEE) permitió la participación de actores privados en este mercado, abriendo así la posibilidad de suministrar energía a consumidores finales.

Desde su establecimiento, más de 500 permisos de generación han sido otorgados bajo las modalidades de la LSPEE conocidas como Autoabastecimiento y Cogeneración. Se estima que en la actualidad los proyectos asociados a estos permisos suministran electricidad a más de 2,000 empresas en el país, y la energía producida por éstos representa alrededor de 16% de la generación total en México. Por su impacto en el usuario final, esta reforma, así como sus subsecuentes enmiendas (de 2008 en adelante), se volvieron un hito para el mercado eléctrico bilateral, apoyando principalmente el desarrollo de la energía renovable del país.

Desde entonces y hasta hoy, el mercado legado ha marcado ciertas pautas de negociación y contratación entre generadores y usuarios finales. Dichas pautas incluyen características muy particulares como descuentos directos a partir de las tarifas ofrecidas por CFE Servicio de Suministro Básico (SSB), coberturas menores al 100% del consumo y contrataciones de largo plazo que apoyan el financiamiento de proyectos.

En 2013, otro cambio sacudió el mercado bilateral de electricidad. Con la aprobación de la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), se modificó la cadena de valor de la industria de electricidad en México y con ello la relación bilateral entre generadores y usuarios finales. La Ley dio origen al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), un mecanismo bajo el cual los usuarios finales con una demanda mayor a 1 MW cuentan con alternativas, distintas a CFE Suministro Básico (CFE SSB), para abastecerse de energía bajo la figura de Usuario Calificado.

En este sentido, el MEM ha ampliado, más allá del mercado Legado, las alternativas para el desarrollo del mercado bilateral entre privados. Los cambios implementados no se han limitado a modificar la forma en la que la oferta y la demanda se encuentran, los productos y beneficios ofrecidos también han evolucionado. De tal forma que la competencia en el nuevo mercado se centra mayoritariamente en los costos de generación.

Gracias a la evolución de las tarifas de CFE SSB y a los Suministradores Calificados (nuevo participante del MEM en la cadena de valor que celebra contratos de suministro eléctrico con usuarios finales), la perspectiva de desarrollo para el nuevo mercado bilateral es positiva. Ante el crecimiento actual de la demanda por energía eléctrica en México, será necesario también el crecimiento de la oferta en el mercado. Bajo estas circunstancias, y tomando en cuenta los costos competitivos de generación de las renovables, así como su contribución para alcanzar las ambiciosas metas de sustentabilidad y energías limpias fijadas por el gobierno mexicano, los proyectos renovables representan hoy- más que nunca- una opción para el mercado.

Oferta, demanda y participantes en el MEM: ¿Dónde estamos en el 2020?

Las tendencias de la oferta y la demanda en el nuevo mercado son alentadoras. Por el lado de la demanda, de acuerdo a estimaciones de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), hasta junio de 2018 existían más de 12,000 potenciales usuarios calificados (usuarios con una demanda mayor a 1 MW) contratados con CFE SSB, cuyo consumo promedio anual representa alrededor de 40% del consumo total del país. En noviembre de 2019 habían ya 340 usuarios calificados registrados, los cuales suman más de 3,000 centros de carga. Durante los últimos cuatro años, esta cifra ha aumentado a una tasa promedio anual aproximada de 87%.

Adicionalmente, el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) estima que para 2033 la demanda máxima nacional crecerá a una tasa media anual aproximada de 3.1%. Mientras que la Gran Industria, que en la actualidad representa 25.5% del consumo nacional, crecerá a una tasa media anual de 3.5%. Se espera que este sector sea uno de los de mayor crecimiento durante el período, sólo antecedido por los usuarios enlistados en la categoría Empresa Mediana.

Por el lado de la oferta, actualmente operan 104 participantes de mercado en el MEM, incluyendo generadores, suministradores y comercializadores; se espera que 70 más comiencen operaciones pronto. Entre ellos, la modalidad de suministro calificado tuvo un crecimiento de 17% entre enero del 2019 y enero del 2020. Lo anterior, en respuesta al incremento acelerado de la demanda en el mercado de usuarios calificados.

La oferta de energía renovable para los Usuarios Finales

De acuerdo con información pública de la CRE, en 2018 la capacidad instalada operando en el MEM sumaba 4,103 MW, de los cuales 20.55% proviene de proyectos renovables (estos datos excluyen las Compañías de Generación de CFE y los proyectos de las subastas de largo plazo).[1] Mientras que el crecimiento del mercado bilateral bajo la LIE ha sido sustancial, el mercado Legado continúa siendo una opción, en especial para aquellos usuarios que buscan un suministro de energía renovable. Hacia finales de 2018, se tiene registro de 4,500 MW instalados de energía renovable a través de proyectos Legados (en las modalidades de Autoabastecimiento y Cogeneración), y se estima que se sumen 4,000 MW adicionales de capacidad.

De forma paralela a nivel internacional, de acuerdo con un reporte publicado por Bloomberg New Energy Finance, el volumen de energía consumida por empresas que han decidido ser suministradas por energía limpia y específicamente a través del mercado bilateral alcanzó la cifra récord de 13.4 GW en 2018. México es parte de esta tendencia global y entre 2008 y 2017 se firmaron PPAs por un total de 3.4 GW, en su mayoría provenientes de proyectos eólicos. Dentro de los sectores que han liderado esta tendencia se encuentran: cemento, tiendas de autoservicio y departamentales, financiero, minería, acero, bienes de consumo y automotriz.

Los Usuarios Finales y la contratación de suministro eléctrico

Como ya se dijo antes, por muchos años en México la única opción de suministro de energía a la que los usuarios finales tuvieron acceso era CFE. De esta forma, nunca existió un incentivo para desarrollar internamente una práctica para optimizar la procura de energía en las empresas. Ni siquiera el mercado legado generó los incentivos suficientes  para que esto se convirtiera una necesidad para las empresas, debido sobretodo  a la sencillez con la que se presentaba el esquema (aunque la negociación de los contratos siempre necesita de especialistas en el tema).

Es por ello que en la actualidad la gran mayoría de los usuarios comerciales e industriales en el país no cuentan con un área dedicada específicamente a la procura de energía. Aunque este hecho puede ser en ocasiones una barrera para la venta de energía eléctrica, lo cierto es que la tendencia a la alza de las tarifas de CFE SSB, y las opciones de suministro en el mercado, han sugerido una transición en el sector industrial y comercial del país hacia la creación de equipos dedicados a la energía.

En este sentido, las principales motivaciones del sector industrial para contratar suministro eléctrico son disminuir, transparentar y estabilizar los costos de electricidad; beneficios que se pueden encontrar en el nuevo mercado. De acuerdo con una encuesta realizada por PwC en 2018, el  90% de las compañías que son potenciales usuarios calificados han evaluado un cambio en su suministro debido al alza en las tarifas. Por otro lado, el interés por buscar nuevas opciones, como el suministro calificado, creció en 70% de los casos en los 12 meses anteriores a la encuesta.

No obstante, el cambio de paradigma trajo consigo nuevos conceptos y costos con los que los usuarios no están familiarizados, específicamente aquellos que no eran motivo de preocupación cuando eran suministrados por CFE SSB. Uno de ellos es el costo por congestión que generalmente se traslada al usuario y que en general hay poca visibilidad de su comportamiento. En ocasiones, este costo puede afectar significativamente los ahorros esperados del usuario final, por lo que se ha convertido en una preocupación latente. Al momento de evaluar la oferta de suministro, una cobertura para la congestión o una central de generación cercana al centro de consumo, pueden mitigar este riesgo. Otros conceptos son la exposición al mercado y pagar por energía no consumida, conocido como “take or pay”. Estos riesgos se pueden mitigar con el seguimiento del consumo mediante un perfil detallado, preferentemente a nivel horario, y con mecanismos que brinden flexibilidad para la asignación y modificación de la energía contratada. Los suministradores que ofrecen estos servicios se han convertido en un diferenciador dentro del mercado.

La relación bilateral entre los usuarios finales y los suministradores de energía en México ha cambiado en los últimos años, impulsando una nueva dinámica que busca soluciones creativas en un mercado más competitivo en beneficio de los participantes del mercado.

Se puede concluir que la oportunidad que ofrece el MEM es clara para toda la cadena de valor de la industria y las empresas proveedoras de servicios; los usuarios finales hoy tienen la oportunidad de gestionar sus contratos de suministro eléctrico, y los generadores y suministradores calificados tienen un mercado potencial de 12,000 usuarios. Finalmente, es importante mencionar que el fortalecimiento de las instituciones que participan en el sector eléctrico, el adecuado desarrollo del MEM,  la cierta implementación del marco regulatorio, y el desarrollo de infraestructura en líneas de transmisión y distribución son fundamentales para asegurar los beneficios para los usuarios finales y las inversiones en el sector.

[1]  Proyectos de subasta que están en operaciones, pero a los cuales no les fue adjudicada la venta de energía fueron tomados en cuenta para el análisis.

*Ruth Guevara, Socia fundadora y Director General de Zumma Energy Consulting

Socia fundadora de Zumma Energy Consulting, firma de consultoría especializada en materia de regulación, comercialización y desarrollo de proyectos de generación de electricidad en México. Tiene 10 años de experiencia en el sector energético.

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