Escrito por: Opinión, Santiago Barcón Palomar • One Comment

Polarización: el riesgo más grande

Santiago Barcón Palomar
Ingeniero eléctrico. Coautor del libro Calidad de la Energía. Socio de APQ en EUA (www.apqpower.com) y del Grupo Arteche. Presidente de la AMESCO. Combina su afición al vino con la comercialización en Vinsanto
www.vinsanto.com.mx
Términos que inician en el electromagnetismo con el paso del tiempo, en la medida que su conocimiento se vuelve del dominio popular, pasan ya a ser parte del argot diario. Tal es el caso de la polarización donde una onda electromagnética que consiste en una onda transversal compuesta de un campo magnético y de uno eléctrico en forma simultánea. Estas oscilan de forma perpendicular entre ellas y las ecuaciones de Maxwell nos indican cómo se comportan. Más cercano a nuestro día a día tenemos la polarización eléctrica que nos resulta más comprensible, sin que sea un fenómeno fácilmente explicable, tan sólo por nuestra experiencia con imanes, la brújula y las baterías (por los polos positivo y negativo).
Los que estudian Ciencias Políticas desarrollaron el término de polarización para medir el grado de preferencia del electorado a un candidato o a un tema; esto no es una medida de evaluación de la validez o sensatez de la propuesta sino solo una preferencia. Con el paso del tiempo, y quizá más correctamente, se ha utilizado para definir posiciones antagónicas y que, al contario de los imanes, las cargas opuestas se repelen.
En nuestro país la polarización inició desde la campaña presidencial teniendo una tregua cuando triunfó la administración actual. Desgraciadamente el ganador decidió seguir en campaña, en lugar de ponerse a trabajar, con lo que se recrudeció el enfrentamiento llegando a niveles que no sabe uno si preocuparse o de plano reírse. Las descalificaciones, de ambos lados, son tan primitivas que bien podrían tomarse por broma de mal gusto.
A pesar de que sin duda los resultados durante el primer año de gobierno podrían ser mejores -de hecho el desempeño ha sido muy pobre- podríamos atribuirlo a la inexperiencia o a la curva de aprendizaje. Por supuesto que tienen su peso, pero más importante resulta el que el diálogo está cerrado, pecados y abusos han existido de ambos lados, sin mayores visos de solución.
En el sector energético la polarización es quizá menos acentuada, los ingenieros tenemos a ser más cerebrales, pero las consecuencias de largo plazo lastrarán a México durante varias décadas. Si tan sólo fuese Dos Bocas, que no creo que ni ellos piensen que va a ser rentable o estar en tiempo, sería una aventura que el país puede asimilar sin mayor problema. Desgraciadamente no queda ahí, se trata de proteger a Pemex de la competencia que es precisamente lo que más falta le hace. Es el niño consentido, el problema es que ya es un adulto al que los apapachos lo han dejado como retrasado mental. Su mamá tiene aún que atarle los zapatos y utiliza corbata con clip. No se codea con sus iguales de tamaño porque no se siente con los espolones para hacerlo. Prefiere el regazo de quienes lo cobijan y, como la gran mayoría con los que convive, se cree que Pemex es México.
Afortunadamente el petróleo va de salida, aunque falten varias décadas, por lo que seguirle apostando al caballo perdedor terminará con la muerte del equino. Sin embargo, los recursos deberían de utilizarse para crear la infraestructura de transición y la del futuro.  Recordemos que el siglo XIX fue del carbón, el XX del petróleo y el XXI de la electricidad. Los traslapes son muy amplios -el 40 % de la generación de electricidad a nivel mundial se basa en carbón-, pero las tendencias son muy claras.
No estoy en contra de todas las decisiones, una posición maniquea es de mentes débiles, pero si en que se descalifique sin escuchar. En varios foros e intercambios cualquier sugerencia de cambio a las autoridades, resulta en una negativa que ni siquiera desean procesar. Lo mismo ocurre en el sector privado, cualquier acto del gobierno se rechaza sin chistar. Quizá aquí sea más comprensible porque muchos invirtieron pensando que todo continuaría igual y despreciando las realidades técnicas. Desde la tercera subasta mencioné que me parecía una mala idea realizarla dada la fragilidad del sistema de transmisión. La cuarta ya resultaba algo fuera de la realidad. Por supuesto los desarrolladores querían seguir vendiendo, tener la garantía de pago de la CFE y que se preocupe otro.
Podemos hilar por días sobre la polarización en México, pero lo importante es qué hacer. Mi padre decía que no le gustaba discutir con necios tan sólo porque cualquiera que viese el intercambio no sabrían cuál de los dos es el verdadero ignorante. Siguiendo un poco la misma filosofía, y aplica a ambos bandos, darse una tregua no significa de ninguna forma ceder. Por ejemplo: “Desde mi perspectiva por las siguientes razones las metas de extracción de Pemex no se cumplirán. Me gustaría escuchar su punto de vista y, si está de acuerdo, revisamos el avance en julio del 2020”. La realidad es muy tozuda y no tardarán en darse los primeros frentazos, al igual que a todos nos ha pasado: se llama madurar.
Sé que no es fácil y desgraciadamente no veo otra alternativa que esperar y mantener una guardia estricta. Si tienen ideas adicionales me encantaría escucharlas.

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