Productos "Hecho en México" con un contenido estadounidense del 40%: Citibanamex

Ciudad de México (Iliana Chávez /Energía Hoy).-  Algunos cálculos simples muestran que la amenaza de Trump de imponer aranceles de hasta 25% es un movimiento tan extremo que es improbable que se materialice por completo, ya que los efectos serían tan catastróficos para ambos países, consideró Citibanamex.
En su Nota Especial “La amenaza arancelaria de EUA a México – Pensando sobre lo impensable”, analiza lo que calificó como dos soluciones “de esquina”.

  • Primero, suponemos que el impacto completo se asume vía ajustes en las cantidades (i.e. el tipo de cambio no reacciona). Al asumir un traspaso de 60% de los aranceles a los precios de importación y una elasticidad de la demanda de -1.1 de las importaciones en EUA, un arancel de 5% a todas las importaciones mexicanas resultaría en una caída de -11 mil millones de dólares (mmd) en importaciones estadounidenses de bienes mexicanos, Nota Especial 3-jun-19 Estudios Económicos 3 equivalente a -0.9% en el nivel del PIB de México.

Si México impusiera una tarifa similar a todos los bienes estadounidenses, esto disminuiría las exportaciones estadounidenses a México en $9 mmd, o -0.04% del PIB de EUA. Suponiendo que los efectos son lineales, un arancel de 25% representaría un golpe a las exportaciones mexicanas de alrededor de 4.6% del PIB, y una acción de represalia disminuiría el PIB de EUA en -0.2%.

  • Segundo, suponemos que el ajuste se da vía precios. Una combinación dada de aranceles a las importaciones y subsidios a las exportaciones puede compensarse por un ajuste en el tipo de cambio. En el caso particular de las exportaciones mexicanas a EUA, debemos tomar en cuenta que incorporan una proporción significativa de contenido estadounidense, por lo cual el movimiento en el tipo de cambio debería de ser más grande que el incremento en el arancel, más aún si México responde imponiendo aranceles similares a las importaciones de EUA.

Con un supuesto de 40% de contenido estadounidense en las exportaciones mexicanas a EUA, un arancel de 5% requeriría una depreciación del peso contra el dólar de 8.3% (8.6% si México toma represalias); en el caso de un arancel de 25%, la depreciación requerida sería de alrededor de 42% (50% con represalias), i.e., un nivel del tipo de cambio de 27 (28.5) pesos por dólar.
El verdadero resultado por supuesto implicaría una combinación de efectos cantidad y precios, más otros impactos que podrían resultar relevantes. En nuestro entorno simplificado, no consideramos, por ejemplo, efectos inflacionarios. En EUA, asumiendo un traspaso de 60% a los precios de importación y considerando que el gasto personal en EUA en importaciones mexicanas es de 0.9% según estimados de la Reserva Federal de San Francisco, estimamos que un arancel del 5% a todos los bienes mexicanos incrementaría el índice de precios del gasto en consumo personal de EUA en 0.03% a lo largo de un año, sin considerar efectos de segunda ronda. Un arancel de 25% aumentaría la inflación del gasto en consumo personal en 14pb a lo largo de un año.
Mientras tanto, en México, una depreciación del tipo de cambio real de 40-50% se alcanzaría después de varias rondas dolorosas de dinámicas inflación-tipo de cambio. Estimamos que un arancel del 5% a todas las importaciones mexicanas de EUA resultaría en un incremento en la inflación general de hasta 50pb, mientras que un arancel del 25% podría implicar un aumento de hasta 250pb en el crecimiento del INPC.
Finalmente, otras reacciones podrían afectar a la economía mexicana, incluyendo una caída en la inversión privada dada una mayor incertidumbre, una disminución en los flujos de inversión extranjera directa, salidas de capital, y un aumento en el desempleo y la informalidad mientras que la actividad económica se desploma.
Estas estimaciones generales tienen simplemente el objetivo de hacer un punto: las consecuencias de esta política serían tan catastróficas que es muy poco probable que se materialice por completo. Varias consecuencias muy negativas harían crecientemente improbable que los aranceles se movieran de una situación de malas noticias de 5% a un escenario extremo de 25%:
La contracción en la demanda mexicana tendría impactos severos para estados republicanos (Texas, Michigan, Arizona, Missouri, Nebraska, Dakota del Sur) y también para algunos estados demócratas (Rhode Island y Nuevo México). Dado que las posibles tarifas de represalia podrían dirigirse más a los distritos republicanos, particularmente en la agricultura, esto debería llevar a que se intensifique el potencial rechazo del Congreso.
La caída en los niveles de ingresos y el mayor desempleo en México por un ajuste en cantidades incrementaría el factor “empuje” para que los mexicanos emigren a los Estados Unidos. Si nos enfocamos en el ajuste vía precios, la depreciación del peso frente al dólar aumentaría el factor de “atracción”, ya que los migrantes descubrirían que sus remesas literalmente dan más pesos por dólar.
Esto al final resultaría contraproducente para el objetivo mismo de la administración estadounidense de frenar los flujos migratorios (lo cual es irónico, especialmente en un momento en que los flujos de migración netos hacia México son en realidad negativos). Para ilustrar esto, y centrándonos únicamente en el ajuste por cantidades, estimamos que imponer un arancel de 25% a las importaciones mexicanas aumentaría la brecha del PIB per cápita entre los EE. UU. y México en aproximadamente 610 dólares en un año, o aproximadamente 12,206 pesos al tipo de cambio actual de mercado.
Esto puede parecer pequeño, pero considerando que la mediana del ingreso laboral mensual en México es de 5,510 pesos, esa diferencia es equivalente a 2.2 meses del salario de un trabajador. Si bien, como se reconoció antes, el efecto en los precios debido a la depreciación del peso puede mitigar la caída del PIB, este podría exacerbar otros impactos.
Por ejemplo, en el caso de las remesas (aproximadamente 1.7 millones de hogares reciben remesas del exterior), si el ajuste total por imponer tarifas en 25% se realiza a través de la depreciación del peso, el ingreso por hogar por las remesas aumentaría entre el 40% y el 50%. Todo lo demás constante, esto claramente aumentaría los incentivos para que los mexicanos emigren a los Estados Unidos en busca de un trabajo.
Si bien podría observarse una reasignación de la producción de México a los EUA para evitar los aranceles, el ajuste inicial sería costoso y es poco probable que sea inmediato. Anteriormente hemos resaltado cómo las cadenas de valor globales podrían amplificar el impacto de los aranceles, 5 no solo porque las mercancías cruzan las fronteras varias veces, sino también porque los aranceles se aplican al valor bruto de las importaciones y no al valor agregado. Como se mencionó anteriormente, el contenido estadounidense en los productos ‘Hecho en México’ se ubica en alrededor del 40%.
Las condiciones políticas en México probablemente se radicalizarían. La postura pragmática de AMLO con respecto al comercio sería más difícil de justificar y el ala más nacionalista dentro de su partido Morena tendría la ventaja. Esta es la primera gran crisis externa que enfrenta AMLO y hasta ahora su respuesta ha sido tranquilizadoramente cautelosa. Sin embargo, si algunos de los efectos cantidad o precio que describimos comienzan a materializarse, toda la relación bilateral estaría en riesgo a medida que México se encierre más en sí mismo.

(Visited 5 times, 1 visits today)