Escrito por: Opinión

Los resultados de la Ronda 2.4 urgen definir reglas operativas en aguas profundas

Sin duda la segunda subasta de contratos de exploración y producción en aguas profundas convocada por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) hasta hoy ha sido la más exitosa de todas. A los números me remito, 19 fueron los bloques adjudicados y 18 las empresas de 15 nacionalidades que presentaron un total de 39 propuestas. Once empresas representando 10 distintos países resultaron ganadoras de por lo menos uno de los 29 bloques que se licitaron.
Los resultados excedieron las expectativas de todos. Incluso, representantes de la Secretaria de Energía y CNH estimaban en días previos a la licitación que se adjudicarían un total de 7 a 10 áreas contractuales. No solamente dos terceras partes de los bloques fueron adjudicados, sino que un diverso portafolio de sólidas empresas y con gran reputación y capacidad en el sector petrolero se sometieron a una fuerte puja de ofertas donde el número de pozos comprometidos, la regalía adicional y compromiso de inversión frecuentemente llegaban a sus valores máximos y fueron los bonos en efectivo los que en varias ocasiones tuvieron que figurar como factor de desempate. La emoción estuvo presente durante todo el evento y permaneció hasta el último de los bloques subastado. El área contractual 29 de la Cuenca Sabina fue sometida a una agresiva competencia que registró la cifra récord de pago en efectivo por desempate de más de 151 millones de dólares.
Se resalta una rotunda victoria de Shell que se lleva 9 bloques, 5 en consorcio y otros 4 en lo individual, lo que la convierte en la empresa privada con mayor presencia a la fecha en el sector de upstream en Mexico.
Por otra parte, la victoria de Pemex en 4 bloques, dos en consorcio  y dos más en individual, nos indica que Pemex seguirá siendo un jugador importante en este sector. Notamos la consolidación de Repsol al ganar “tres de tres” como operador  (en adición al bloque que ya había ganado en la ronda 2.1 anterior) y el surgimiento exitoso de dos nuevos jugadores: la tailandesa PTTEP que se llevó sus dos apuestas que tuvo en su calidad de no operador, incluyendo la del “Bloque Dorado” número 29 y Qatar Petroleum que hizo su entrada adjudicándose 5 contratos como no operador. Los 6 contratos que gana PC Carigali (Petronas) en adición a los que ya se ha adjudicado en previas rondas, lo convierten también en un participante con gran relevancia en la industria petrolera en México.
Derivado de estos resultados, podemos inferir que las empresas y autoridades han aprendido harmónicamente a lo largo de 8 procesos de licitación y durante 3 años desde que se emitió la primera convocatoria. En este proceso, las autoridades han realizado ajustes a las bases, a los modelos de contrato e inclusive al momento o etapa en que los valores mínimos de ofertas se daban a conocer. Por otra parte, las empresas ahora diversifican sus propuestas y alianzas, se asocian de forma más conveniente y aprovechan la relativa recuperación de los precios del petróleo que alcanza ya los 70 dólares para afinar su estrategia de participación.
El pasado 31 de enero las empresas ratificaron su compromiso de inversión en México y nos indican que lo ven con buena perspectiva. Al acumularse estos resultados, se han adjudicado a la fecha 89 áreas contractuales de 123 ofrecidas en licitación. Un dato muy exitoso si se toma en cuenta los comentarios de nerviosismo y cuestionamiento en torno al panorama de corto plazo para México frente a la negociación del TLCAN y de las próximas elecciones que, al sector de E&P de hidrocarburos parece no importarle.  Por su duración, recordemos que estos contratos (50 años considerando sus posibles prórrogas) sobreviven a los sexenios  y corrientes políticas. Los inversionistas esperan que quienquiera que sea el próximo Presidente de México –ya sea con tratado comercial o no- respete los compromisos y negocios asumidos para el Golfo de México.
 
Atrás quedaron las notas que destacan un cambio de paradigma en la apertura y participación de las empresas petroleras, en un nuevo diseño de las bases de licitación y dinámica de presentación de propuestas. Estas particularidades ya no destacan, no por que no estén presentes, sino se convierten ahora en algo ya esperado, en un requisito sine qua non, que desde el 2015 fue introducido  para quedarse y que seguramente se imitará en otros procesos de subasta en México y otros países.  Nos comenzamos a acostumbrar a las reglas claras, a la transparencia y neutralidad  de las licitaciones, es algo que ahora forma parte de nuestra realidad y no constituye una excepción sino la regla general.
México ha logrado en corto tiempo capitalizar el potencial y recursos que tiene en el Golfo de México. Para disipar la preocupación y discurso de muchos, Pemex no ha sido marginado en el sector de E&P,  pues las adjudicaciones de la Ronda 2.4 confirman que su hegemonía prevalece y seguirá siendo un importante jugador bajo el nuevo modelo. Pemex ahora participa en lo individual y también en sociedad con otras empresas internacionales en áreas de mayor complejidad y más allá de su zona de confort (aguas someras).  Su presencia en aguas profundas es muy positiva ya que asegura un equilibrio sano y adecuado entre el sector paraestatal y privado, donde incluso, ambas industrias colaboran y participan conjuntamente en el desarrollo y explotación de varios de estos yacimientos.  Por otra parte, la activa participación mostrada por las empresas privadas -locales o extranjeras- evidencia un portafolio de inversión altamente diversificado, permitirá a México incrementar sus niveles de producción de hidrocarburos que son tan importantes para obtener una mayor recaudación fiscal e incrementar la inversión y empleos.
Derivado de este exitoso resultado, se debe definir con mayor celeridad muchas de las reglas operativas de explotación en aguas profundas. Al día de hoy, falta mayor definición en la regulación de procesos de unificación de yacimientos, ajustes contractuales para que las instituciones financieras participen de forma activa en estas inversiones y asegurar la competencia efectiva y acceso abierto en las inversiones de transporte y almacenamiento de hidrocarburos que se requiere para la infraestructura midstream en el Golfo. Pero ésta, es otra historia.
Socio líder del Grupo de Práctica de Energía, Minas e Infraestructura de las oficinas de Baker McKenzie México. Está incluido en la lista de abogados en México recomendados para petróleo, gas y financiamiento de proyectos por las publicaciones de IFLR y Who’s Who Legal, y se encuentra reconocido por Chambers Latin America y LEGAL 500 como uno de los abogados líderes en materia de energía y recursos naturales en México.
Es actualmente Vicepresidente del Comité de Energía en AmCham México. Fue profesor en la Maestría de Derecho Energético y Sustentabilidad por la Universidad Autónoma de Nuevo León y en el Diplomado de Derecho Energético por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Ha sido miembro del Consejo Editorial del periódico Reforma, miembro de la Junta de Consejo del GRI, Presidente del Capítulo Mexicano de ISME (Sociedad Internacional de Energía en México) y miembro de la Asociación Internacional de Negociadores de Petróleo (AIPN).
 

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