Luz Elena González Escobar representa un punto de inflexión en la historia de la política energética de México. Al asumir la titularidad de la Secretaría de Energía (SENER) el 1 de octubre de 2024, no solo se convirtió en una de las figuras más cercanas y de mayor confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum, sino que inauguró una era donde la gestión de los recursos estratégicos dejó de verse únicamente a través de la lente de la ingeniería para ser abordada desde una planificación sistémica, financiera y urbana.
Nacida en 1974 en Villahermosa, Tabasco —el corazón petrolero del país—, su formación como economista por la UNAM y sus maestrías en Derecho Fiscal y Urbanismo le otorgan un perfil polímata. Antes de llegar al gabinete federal, González Escobar fue la arquitecta financiera de la Ciudad de México, donde logró una hazaña inusual en la administración pública: aumentar la recaudación y reducir la deuda real en un 7.8% sin incrementar impuestos. Esta experiencia en el manejo de presupuestos monumentales y pasivos complejos fue el “laboratorio” que justificó su encargo actual: sanear las finanzas de PEMEX y CFE, devolviéndoles su carácter de empresas públicas al servicio del pueblo.
Bajo su conducción, el concepto de soberanía energética ha sido editorializado como la capacidad del Estado para garantizar energía asequible y confiable, protegiendo a la población de la volatilidad de los mercados internacionales. Su gestión ha sido decisiva para implementar el “Nuevo Modelo Energético”, el cual prioriza la rectoría estatal, pero introduce figuras innovadoras como los Esquemas para el Desarrollo Mixto. En este modelo, el Estado mantiene el 54% de la generación, permitiendo la inversión privada ordenada en el 46% restante, asegurando que los proyectos sean “bancarizables” y estratégicos para el interés nacional.
Justicia energética y transición con enfoque social
Uno de los pilares más profundos de su discurso es la justicia energética con perspectiva de género. González Escobar ha visibilizado que la pobreza energética afecta desproporcionadamente a las mujeres, quienes asumen la carga de conseguir leña en comunidades rurales. Programas emblemáticos bajo su cargo, como las “Estufas Eficientes de Leña para el Bienestar” y los “Techos Solares”, no son vistos solo como infraestructura técnica, sino como herramientas de liberación social y salud pública. Para ella, la transición energética debe ser, por definición, una transición justa que no deje atrás a las poblaciones vulnerables.
A pesar de las críticas iniciales sobre su falta de experiencia previa en el sector, González Escobar ha respondido con una agenda de simplificación administrativa y digitalización sin precedentes, como la creación de la “Ventanilla Energía”. Enfrenta el desafío técnico de resolver el “cuello de botella” de la transmisión eléctrica para satisfacer la demanda impulsada por el nearshoring a través del Plan México. Su visión técnica prioriza la modernización de las redes y la integración de energías limpias, proyectando una inversión pública histórica de más de 32 mil millones de dólares para el sector eléctrico hacia 2030.
En resumen, Luz Elena González Escobar es la “Arquitecta de la Soberanía”. Su liderazgo sugiere que la energía en el México contemporáneo ya no es solo una cuestión de barriles y voltios, sino el motor de una sociedad que busca reconciliar la viabilidad económica con la equidad social y la dignidad nacional.
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