La conversación sobre equidad de género en el sector energético mexicano ya no se limita a una agenda de representación simbólica. Para Eneida Góngora, presidenta de Women’s Energy Network (WEN) México, la inclusión es un factor determinante de competitividad y sostenibilidad para la industria.
“La equidad de género no es un ‘tema de mujeres’, sino un requisito para la competitividad y el futuro energético de México y la región […]. Ser mujer en el sector energético significa asumir la responsabilidad de transformar un sector estratégico aún desigual, y al mismo tiempo, celebrar que nuestras voces ya son imposibles de ignorar”, comparte en entrevista.
Bajo esta lógica, la inclusión no solo responde a un principio de justicia, sino que fortalece la toma de decisiones y robustece a las organizaciones en un entorno de transición compleja.
Construir credibilidad en un entorno históricamente masculino
La convicción de Góngora está atravesada por su propia experiencia. Con una trayectoria forjada en entornos internacionales predominantemente masculinos, conoce de primera mano las barreras estructurales que han marcado la historia de la industria. En sus primeros años, el principal reto fue construir credibilidad en espacios en los que la subestimaban constantemente.
“¿Cómo lo he ido superando? Construyendo solidez en mis competencias y habilidades, para que mi trabajo hable por sí mismo, generando capital social —tejiendo redes profesionales, mentores y personas aliadas a través de iniciativas como WEN México y otros colectivos donde hoy tengo roles de liderazgo— y trabajando en una vida integrada en la que mis roles se complementan para sostener el ritmo del sector”, explica.
A partir de ese recorrido, identifica tres pilares que han sido determinantes en su desarrollo y que busca impulsar en otras mujeres. El primero es la construcción de competencias sólidas en áreas estratégicas, pues el conocimiento profundo y la actualización constante son, a su juicio, la base del respeto profesional.
El segundo es el capital social: ninguna carrera en una industria de esta magnitud se construye en solitario; tejer redes, contar con mentores y personas aliadas permite acceder a oportunidades que no siempre son visibles.
Finalmente, el tercero, es la apuesta por una “vida integrada”, un enfoque que rechaza la idea de que el éxito exige sacrificar la esfera personal y que propone equilibrar las dimensiones mental, emocional, física, espiritual y financiera para sostener un liderazgo de largo plazo.
Redes, poder colectivo y la brecha de ascenso
Más allá de la experiencia individual, Góngora observa una transformación estructural en el sector: la evolución de las redes de mujeres en energía. Lo que antes eran espacios de acompañamiento hoy inciden directamente en la toma de decisiones. Desde WEN México, sostiene que la organización colectiva permite “cambiar las reglas del juego” al conectar a mujeres que participan en toda la cadena de valor, desde la política pública hasta la operación técnica.
“Redes como WEN se traducen en poder colectivo porque cuando una red de mujeres está bien organizada, pasa de ser un grupo de ‘contactos’ a un actor capaz de abrir puertas, influir en decisiones y eventualmente cambiar reglas del juego en proyectos concretos de entrada”, destaca.
En ese sentido, la articulación entre perfiles diversos no solo amplía oportunidades individuales, sino que fortalece la incidencia del talento de las mujeres en proyectos estratégicos.
Sin embargo, Góngora reconoce que los avances no han eliminado todos los obstáculos. Aunque el acceso de mujeres a carreras STEM y su permanencia en empresas del sector ha aumentado, aún existe una brecha crítica en el ascenso a posiciones de alta dirección. Es ahí donde muchas trayectorias son estancadas por el sistema, revelando un techo de cristal que limita el aprovechamiento pleno del talento de las mujeres.
“Priorizar la brecha de ascenso implica revisar criterios de promoción, sesgos en evaluaciones de desempeño, composición de comités de talento y reglas no escritas que frenan a las mujeres para subir, pero también fijar metas claras de representación femenina en consejos, direcciones y jefaturas, acompañadas de programas de liderazgo, patrocinio (sponsorship) y corresponsabilidad en cuidados”, agrega.
Una carrera de fondo para las nuevas generaciones
En este contexto, la presidenta de WEN México define la trayectoria en energía como una “carrera de fondo”. A las jóvenes interesadas en integrarse al sector les recomienda asumir desde el inicio una visión estratégica de su desarrollo profesional.
“No avances sola: participa en redes como WEN México, asociaciones estudiantiles, colegios y comunidades técnicas. Hay muchas oportunidades que llegan por recomendaciones y contactos. También cuida tu reputación profesional desde el día uno: cumple, sé confiable, pide y da retroalimentación porque tu nombre es tu marca en una industria pequeña”, detalla.
La reflexión de Eneida Góngora llega en un momento en que el sector energético mexicano enfrenta desafíos estructurales y una transición compleja. En ese escenario, su mensaje es claro: la transformación no vendrá únicamente de la innovación tecnológica, sino de la capacidad de integrar talento diverso en todos los niveles de decisión.
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